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Laerte-se

Vimos un documental en Netflix sobre una dibujante, caricaturista y guionista brasilera llamada Laerte Coutinho. Lo más particular es que Laerte es una mujer con pito y bolas. Laerte nació varón, tuvo descendencia, y uno de sus hijos murió. Esta pérdida, cuando tenía alrededor de 60 años, sirvió para, o quizá fue lo que gatilló, al menos así lo interpreto, que Laerte cambiara su vida.  Comenzó a sentirse como mujer, pasó a trasvestirse, para luego verse como transgénero. Perdón por lo torpe de estas palabras, nunca había abordado el tema y no tengo idea de cómo expresarme.

Laerte Coutinho es una persona maravillosa y el documental es precioso. Lo tenés que mirar, en serio. La cámara posee un ojo inquieto y agudo que se fija en detalles pecualiares que de otro modo pasarían desapercibidos, mientras escuchamos a Laerte hablar y explorar su femineidad, sus miedos, inseguridades y certezas.  Nos cuenta parte de su recorrido, a veces con un balbuceo, otras con un humor muy fino.

Me costó, y me cuesta, no pensar en ella como “el chabón”. Pero te lleva. Su sensibilidad y serenidad son gigantes. Hay una ternura, una sencillez y una vulnerabilidad, que desarman.  Que te abren la cabeza y el alma.

También se da un pantallazo de su trabajo, lúcido, crítico y agudo, donde se ríe de sí misma y donde también se abraza a sí misma, donde expone y denuncia las realidades que ve y a veces padece, tanto ella como el colectivo LGTB (con el que también puede ser muy crítica).

Lo tenés que mirar.

Cambio de paradigma

Hace unos días falleció John Hurt, el gran actor inglés.

Aproveché la ocasión para volver a ver la película 1984 donde interpeta al protagonista Winston Smith, quien decide enfrentar al Gran Hermano.

No fue hasta bastante rato después que me di cuenta de que años mas tarde interpretaría al Gran Líder Adam Sutler, en V de Vendetta. Un papel totalmente opuesto, llevado adelante con la misma convicción.

Yo qué sé.  Me llamó la atención, nada más.

 

Pilar Sordo es mortal

Para vos, María Luisa.  Esta es la conferencia completa.  El fragmento que me pasaste está al final de todo.

El miedo, esa fuerza incontenible

Hoy se cumplen dos años de la muerte de José Luis Sampedro, el escritor y economista español.  Con él se fue un humanista gigante.

Dejo este video que no conocía y que una amiga compartió hace unos días. Gracias, Cristina!

Así hablaba Sampedro a sus 84 u 85 años, con una lucidez y una erudición con la que solo puedo soñar. Medido en sus dichos, pero contundente más allá de toda duda, buscando provocar con todo cariño.  Hay que provocar en el que escucha, dice Sampedro en su libro Escribir es vivir, que piense por su cuenta… para que salte por encima de mi y lo haga mejor todavía.

Dejo el enlace a este libro, considerado una autobiografía, que consiste en una recopilación de conferencias. Escribir es vivir nos deja ver un poco de la cabeza y el alma de este viejazo. Tan grande. Tan grande.

Realmente una pérdida difícil de suplir.

Síganme los buenos!

Terminé de leer el primero de los dos tomos de Caudillos, del profesor y periodista Lincoln Raúl Maiztegui Casas.  Es un libro escrito en un estilo sencillo y ameno, que da breves biografías de 20 de los personajes históricos más influyentes de nuestra Historia Nacional.

Me resultó francamente apasionante. El autor muestra lo bueno y lo malo, lo mezquino y lo heroico, valorando sin juzgar y muchas veces contextualizando las decisiones tomadas por estos caudillos, para darnos una dimensión de las presiones y realidades en que estaban inmersos.  Fuera gente de armas o intelectuales, propios o ajenos, resultaron hombres y mujeres clave, que dieron forma a nuestra pequeña nación y fueron seguidos por amplios sectores de la población.  Modelaron un país pequeño que supo desafiar, y vencer… o casi vencer a los ponchazos, a los grandes imperios y potencias de la época: España, Portugal, el leopardo inglés, y a los brasileros y los porteños también.  Y luego, casi desgarrado por luchas internas en varias guerras civiles.  Una historia breve en el tiempo, pero turbulenta y fascinante.

Me gusta mucho el estilo del profesor Maiztegui.  Sin ambagues, sin rebusques, directo y hasta con alguna ocasional puteada.  Creo que es un libro muy útil para entender y conocer a personajes muchas veces ignorados y a veces ni siquiera nombrados en las clases de Historia que recibimos siendo estudiantes.

Esas clases de Historia, recibidas en primaria y secundaria, nos dejan con huecos difíciles de llenar.  Están muy detalladas las circunstancias que llevaron a nuestra independencia, pero son muy parcas a la hora de contarnos lo que pasó después; las divisiones y guerras de divisas, por lo que ciertas batallas y sucesos que se nombran en el libro nos dejan incógnitas que dificultan ubicar a los caudillos nombrados.

Con todo y a pesar de las carencias en cuanto a conocimientos que se pueda tener, el libro es un documento fenomenal.

Espero conseguir el segundo tomo, y quizás también los cinco que componen la obra Orientales, que recorre toda nuestra historia, desde el principio de La Banda Oriental, hasta el primer triunfo de la izquierda en 2005.

El corazón de Monty Python

Lo bueno de interpretar a un muerto en una obra, es que no podés olvidarte de tus líneas.

Eric Idle en una conversación imperdible con Jhon Cleese.

A veces, cuando se activa un gen retorcido que viene por linea materna directa, me da por pensar que un día estos dos gigantes no van a estar más y me da mucha tristeza por el mundo, que va a quedar tan vacío y desamparado.

Todo llega…

Este es el primer libro impreso que he leído del cual conozco personalmente a la autora, así que voy a presumir un poco y a hablar brevemente de ella antes de pasar al libro. En parte por presumir, pero sobre todo porque los dos son fascinantes.

Conocí a Ana Luisa Valdés hace poco más de dos años y medio, de manera accidental y poco ortodoxa.  En realidad el primer contacto que tuve con ella fue cuando me cagó a pedos (a mí y a otras personas) mientras decíamos boludeces y nos divertíamos como niños en una lista de correos.  Algunos se enojaron mucho con eso… porque quién se piensa que es esta mina para llamarnos la atención de esta manera?  Pero bueno, tampoco era para tanto; a mí, que aprendí mi primera y torpe esgrima a principios de los 2000 en un par de grupos de noticias y que pronto también aprendería que esa esgrima (e inquina) no sirve de nada, me dejó indiferente.  Todo hubiera quedado en esa nada si no hubiera sido por Alice.  Finalmente fue gracias a mi María Luisa, a quién también conocí en esa lista, que entablamos un diálogo más normal con Ana Luisa, que devino en un acercamiento paulatino y en un relacionamiento fluido, cordial, y ampliamente positivo y constructivo.

Lo primero que me impactó cuando entré por primera vez en su casa, fueron los libros; cada pared disponible estaba cubierta de estanterías llenas de libros, de piso a techo y en tres capas de profunidad, más pilas y estantes aislados que cubrían cada centímetro disponible; en inglés, español, alemán, sueco, francés; de Historia a Arte (todas ellas), pasando por política y cocina y ficciones y Economía.  Su biblioteca de referencia es abrumadora.  Lo segundo fue su amplio conocimiento, quizás decir erudición sería apropiado, sobre casi cualquier tema que se te ocurra; no es pedante y no te lo refriega, pero es parte de ella y se trasluce y aflora en cualquier conversación, enriqueciéndola, expandiendo horizontes, relacionando aconteceres y personas que a primera vista parecen inconexos.  Lo tercero fue su cocina; habiendo vivido tantos años en Europa y habiendo viajado tanto por tantos países y culturas, su gusto y conocimiento de los sabores y la especias es maravilloso; eso sí, por favor no le ofrezcas guiso de lentejas, ni, por el MEV bendito, pirón; no importa lo delicioso que creas prepararlo, no lo hagas.

Es difícil describirla.  Anarquista. Tupamara. Presa de nuestra dictadura.  Exiliada. Antropóloga.  Políglota.  Humanista. Activista.  Escritora.  Conversadora prolífica. Fantástica compañera de mesa.  Expansiva.  Generosa.  Aguda crítica.

Sus vivencias, algunas de las cuales ha compartido con nosotros mano a mano, van de lo trivial a lo trágico; en sus viajes ha conocido a algunos personajes clave de nuestra historia moderna y ha participado en acontecimientos no menos importantes como protagonista.  Su forma de relatar, y siempre tiene un relato en su vasto bagaje, magnetiza y maravilla, mientras te lleva de las risas a un horror profundo que ninguna ficción puede igualar.  Sin embargo la sensación es rara, porque hace de su relato algo casi lúdico, en su diálogo suaviza sus tristezas y dolores y los hace casi amenos para quienes no los hemos vivido, dejándonos entrever los monstruos, pero sin echarnos a la misma jaula.  Incluso cuando relata los extremos de depravación a los que llegan los hombres y mujeres que sumen en el dolor a sus semejantes, busca hacerlo sin odios ni rencores, casi con distancia y hasta con una pizca de humor.

No sé. Me falta empatía y vivencias y experiencia para poder explicar esto cabalmente, y me apena no ser capaz de transmitirlo como se merece.

Ayer me topé con su último libro, llamado Su tiempo llegará, en una de las librerías de la terminal de Tres Cruces.  Casi había desistido de encontrar algo y estaba por irme cuando vi su nombre de refilón.

El libro es bellísimo.  Entre sus páginas se encuentra una Ana Luisa que cobra nuevas dimensiones.  Siempre humana, sin rencores pero crítica, tiene una profundidad que por momentos quita el aliento, que matiza con imágenes poderosas y muy, muy hermosas.

En Su tiempo llegará, Ana Luisa cuenta su vida, en parte, pero según sus propias palabras no es una autobiografía.  Es un testimonio, pero también ficción y memoria imperfecta, tanto personal como colectiva, que se ve enmarcada y engloba una época oscura y trágica de nuestra Historia; un baile atroz en donde no pudo evitar bailar con la más fea, pero que llevó con toda la gracia y rebeldía de que era capaz. También encontramos su mirada y voluntad puesta en esa otra tierra torturada y oprimida que es Palestina, cuya historia traza extraños paralelismos.

Para quienes no conozcan a Ana Luisa, o para quienes no la conocemos tanto, es imposible decir o decidir qué partes son ficción.  Sí intuimos, en cambio, que las partes que más nos gustarían que fueran inventadas, son dolorosamente reales.

Si tenés la oportunidad, no te pierdas este libro. No vas a arrepentirte. No es un libro sobre política.  Es inevitable encontrarla en un libro que habla de las vivencias de una activista y militante de izquierda, pero no hay proselitismo, no hay superioridad, ni pregón. Solo Humanidad.  Esa es la palabra que estás buscando.