Archivo de la categoría: Gentes

Libro: Yo, Asimov

Me fascina que me regalen libros.

Madre me regaló mi primer libro: El Nuevo Testamento, que todavía conservo. Lo conservo en mi “altar particular”, que consiste en una pila de libros que cuenta, en orden ascendente, con el I Ching, El Corán, un libro de física de cuando Padre estaba haciendo el bachillerato, El Nuevo Testamento, El Arte de la Guerra y encima de esa pila, Zen en el Arte de Escribir, de Bradbury. Eso da un pantallazo de mi filosofía de vida y mis creencias: resumidamente, el mundo es el que es aunque las religiones tironeen de él; estas a su vez tienen un poco de magia por debajo y astuta estrategia por encima… y Bradbury los tapa a todos, porque todos sabemos que finalmente todo es mentira y todo es puro cuento, por lo que no habría que tomarse las cosas tan a la tremenda.

Hermana me ha regalado varios libros fantásticos, entre ellos uno de Poe y uno de Bradbury. Naxto me regaló uno de mis libros más queridos: El Viejo y El Mar, de Hemingway, en una edición destartalada que me encanta, sobre todo porque antes fue suyo. Martín no me regaló mi primer Benedetti, Pedro y el Capitán, pero casi, ya que lo compré en un puesto callejero a precio de regalo y al abrirlo vi su nombre. Magia!

Mi mejor mitad, entre otras cosas, me regaló mi primera edición bilingüe: Hojas de Hierba, de Whitman; un libro bellísimo por el que voy avanzando laboriosamente.

Amigos y amigas me han regalado algunos de mis libros más preciados, tanto físicamente (como Anahí, Ruth, Alice y Leo que me regalaron una antología de literatura fantástica), como mediante recomendaciones (como Marcelo, que me habló de Bolaño, el genial chileno; o Nat, que me presentó al fabuloso Voltaire; o Hermana, que puso en mis manos a Galeano hace muchos años).

Todos esos libros tienen su lugar destacado, están a la altura de los ojos en la biblioteca principal, salvo el de Whitman, que está junto a mi cama.

Pero algunos libros nos marcan más que otros. Era un adolescente cuando mi tía Chola me regaló El Sol Desnudo, mi primer libro de Isaac Asimov; un libro que aún conservo con amoroso recuerdo, ya que, en rústica y con las páginas amarillentas y la cubierta ajada, está fechado y firmado por ella… y además fue mi primer Asimov.

Mi tía Chola. Tía abuela. Qué mujer. La quería mucho a la tía, pero nunca fui capaz de cultivar los lazos; no es que me intimidara, a otros quizás sí, porque tenía fama de severa, pero siempre fue muy buena, amable y hasta tierna conmigo, aunque en el trato se traslucía una inflexibilidad que, aunque no me estaba destinada, me hacía mantener las distancias. Ahora ya es tarde, obvio, y para acortar las distancias necesitaría, digámoslo escuetamente, hacer un largo viaje de ida.

Por qué cuento esto? De vuelta?

Primero, porque hay algo muy curioso. O por lo menos a mí me vuela la cabeza en 1000 pedazos: Asimov nació en 1920… cuando mi tía tenía 5 años. El Sol Desnudo es de 1957, cuando Asimov no era el gigante conocido a nivel mundial que es ahora, a décadas de distancia de Internet y las comunicaciones instantáneas, de la globalización, y por supuesto, de las ediciones simultáneas en varios idiomas. ¿Entendés el contexto, las implicaciones? Mi tía me regaló una edición en español de 1980, de un libro de 1957, impresa en 1986, que ella había conseguido en 1987, en un Uruguay que recién salía de una época de oscurantismo, a la edad de 73 años. Mi tía leía a Asimov a los 73 años y no había manera de que supiera mis preferencias. Es una maravilla. Es mágico.

Pero por qué saco este tema?

Bueno, porque estoy leyendo un libro fantabuloso en el que Isaac Asimov habla de uno de sus temas preferidos: Isaac Asimov.

Este libro de memorias, como una autobiografía no del todo lineal, es bellísimo. Asomarse a su cabeza, su sentir y su vida, es grandioso. Qué tipazo! Y qué cabeza! Oh, MEV! Asimov tenía una mezcla soberbia de agudeza, sensibilidad (pero no sensiblería), humor, sencillez, inocencia y, creo yo, una honestidad intelectual impresionante… además Asimov no se muerde la lengua y no le importa mucho ni poco ser políticamente correcto, lo que es francamente refrescante, aunque a veces puedan chocarnos sus opiniones.  Ah, y además poseía lo que yo llamo una humilde arrogancia, o una falta total de falsa modestia.  El tipo es uno de los autores más prolíficos de la historia, si no el más; versado hasta casi la erudición en una cantidad impresionante de temáticas; con un estilo sencillo, nada rebuscado y coloquial que hace que cada lectura se parezca a una charla entre viejos amigos; así que si el tipo te dice: soy el mejor, tenés que darle la razón.  Salvo que seas medio lelo, es imposible no gustar de sus escritos… alguno de ellos al menos.

Un humanista casi del calibre de Carl Sagan y, al igual que este, debería ser de lectura y estudio obligatorio en todas las etapas de la educación, ya que el tipo tiene cerca de 500 libros publicados de muy variadas temáticas, para todas las edades posibles.  Habla sobre la vida, la muerte, la religión, el racismo, los hijos, y por supuesto también sobre sus libros, la pasión, la escritura (que en su caso es indisoluble de la pasión), la ciencia, la ficción, los amigos, el indignarse frente a las estupideces, los imponentes personajes con los que trabajó y trabó amistad, y un largo etcétera.

No voy a transcribir ninguna cita ahora… porque ya tengo un montón preparadas para ir publicando más tarde. Al ser un autor tan prolífico y abarcativo, de la ciencia ficcion a comentarios sobre Shakespeare, pasando por sus libros de ciencia, historia y hasta sobre la Biblia, tiene algo que decir sobre cada tema que nos pueda rondar por la cabeza (menos sobre medicina). Algo interesante y casi siempre eminentemente positivo.

42 le da un re-contra 8.

Anuncios

Nuevo viaje: 1914

Resulta cómodo encogerse de hombros y decir que la Gran Guerra fue inevitable; pero se trata de una conclusión peligrosa, y más teniendo en cuenta que nuestro mundo se asemeja en algunos aspectos, aunque no en todos, al de los años previos a 1914, es decir, al mundo que fue barrido por la guerra. El de hoy se enfrenta a desafíos similares, de orden revolucionario e ideológico, como el auge de la violencia religiosia o de las protestas sociales; y también a otros que nacen de la tensión entre las naciones que prosperan y las que entran en decadencia, como China y Estados Unidos.

 1914 - De la paz a la guerra, de Margaret MacMillan

Este es uno de los primeros enunciados que nos da Margaret MacMillan en su libro “1914”.  De momento, y a pesar de que recién estoy comenzando su lectura, me resulta un libro muy interesante por varias razones.

Primero, porque es mi primera lectura de un libro de Historia escrito por una mujer, lo que inevitablemente implica una forma distinta de ver las cosas, y como dijo Bill Murray en “El día de la marmota”: Different is good.

Segundo, porque, a diferencia de otras historias sobre la Primera Guerra Mundial (IGM), la autora no da las causas evidentes inmediatas, sino que nos brinda un pormenorizado relato, no lineal, pero aun así extremadamente claro y revelador de la intrincada red de alianzas, acercamientos, conflictos y motivaciones que impulsaron y modelaron las relaciones y rivalidades de las grandes potencias europeas desde poco después de mediados del siglo XIX en adelante; sus ambiciones como estados imperiales; cómo veían el mundo, esa gran torta a medias repartida y que parecía achicarse rápidamente; sus miedos, certezas y percepciones.  Resulta fascinante ver el germen de la Gran Guerra detrás de las grandes palabras e ideales de principios del siglo XX que llenaban las bocas de los poderosos e influyentes: paz, progreso, equilibrio, prosperidad… pero que enmascaraban celos, desconfianza y viejos rencores. También, al estar involucradas todas las grandes potencias literalmente en todo el mundo, todo lo que sucede está perfectamente en contexto; la retrospectiva es fantástica, ya que todo se ve explicado por un paso previo, al tiempo que vemos cómo el actual nos conduce al siguiente con una certeza inamovible parecida a la que experimentamos en esas pesadillas de las que no podemos despertar. Aquí el aleteo de la mariposa en China sí puede provocar un huracán en la otra punta del globo.

Tercero, se nos presentan las personas que serán los actores principales de los eventos por venir, no solo en la IGM, sino también más allá, como por ejemplo Arthur Balfour, político y Ministro de Asuntos Exteriores británico, simpatizante del sionismo, que más tarde redactará la Declaración que lleva su nombre y despojará a los palestinos de sus tierras para sentar las bases de lo que pocos años después será el estado de Israel. La presencia colonial británica en Oriente Medio fue una consecuencia directa de la IGM y el colapso del Imperio Otomano, que eligió el caballo perdedor.

Todo está inextricablemente entrelazado, y a pesar de que han pasado 100 años, seguimos experimentando las ondas que se expanden como anillos concéntricos en el fangoso estanque que es el Tiempo.

Vamos a ver qué más nos espera en este “1914” que recién comienza, aunque no creo que sea un viaje de placer y las vistas seguramente no serán agradables.

Miraat az-zaman (*)

Leí el libro Las cruzadas vistas por los árabes, del autor Amin Maalouf, basado en los escritos y testimonios de los historiadores y cronistas árabes de la época.  Va desde el año 1096 al 1291; casi dos siglos de idas, venidas, acuerdos, traiciones, actos nobles y salvajes masacres.  Es un documento fascinante que echa luz sobre un período de la Historia raramente visitado en esta parte del mundo.

Vuelve a maravillarme lo aterradoramente cortas que son las distancias en Oriente Medio  y el Asia Menor, cosa que salta pronto a la vista del lector, pues los viajes de una ciudad a otra plaza fuerte que se desea sitiar insumen apenas unos pocos días o incluso horas.

Pero no es de distancias geográficas que quiero hablar, sino de un par de fragmentos que me llaman la atención especialmente, a raíz de la historia moderna y actual de esa parte del mundo, asolada frecuentemente por las guerras y las matanzas que no conducen a nada más que a otras guerras y matanzas.

En 1146, Zangi se ve obligado a volver a Edesa, ya que Jocelin ha urdido un complot para matar a la guarnición turca.  En cuanto regresa a la ciudad conquistada, el atabeg toma las riendas de la situación, ejecuta a los partidarios del antiguo conde y, para reforzar el partido antifranco en el seno de la población, instala en Edesa a trescientas familia judías con cuyo apoyo puede contar incondicionalmente.

El 2 de octubre de 1187, Saladino entra victorioso a  la Ciudad Santa.  Al tomar Jerusalén los musulmanes guiados por Saladino, los ricos se dedican a vender sus casas, sus comercios o sus muebles antes de exiliarse y los compradores suelen ser cristianos ortodoxos o jacobitas que piensan quedarse.  Después se venderán otros bienes a las familias judías que instalará Saladino en la Ciudad Santa.

Los contextos no importan mucho en estos casos; tanto Zangi como el más conocido Saladino, cada cual en su época han combatido tanto a los infieles invasores francos como a las interminables intrigas de sus propias cortes, y también han confiado a familias judías puestos de gran responsabilidad, haciéndolos notables en algunas ciudades claves, una de ellas nada menos que Jerusalem.

No hay odio. No hay persecución.

Ya puestos, tampoco hay demasiada religión, que las más de las veces se utiliza como pretexto y soflama.  Los intereses, miedos y ambiciones personales fructifican en extrañísimas alianzas y horrendas traiciones.  El fanatismo, sobre todo al principio, por parte de los invasores francos, no deja títere con cabeza, llegando a extremos en que se saquean iglesias cristianas asesinando y violando a todo el mundo con tal de obtener botín y el tributo de la sangre.

El mundo islámico, por su parte, a la llegada de los primeros invasores francos, está inmerso en eternas luchas intestinas. Un patriarca o monarca muere y las guerras de sucesión se desatan antes de que se enfríe el cuerpo.  Los sitios y conquistas de ciudades vecinas se suceden a ritmo escalofriante; en ocasiones, parecería que tan solo medie el tiempo en que demore el vencido en reconstruir las máquinas de asedio.  Oriente Medio estaba compuesto por una miríada de pequeños feudos y ciudades estado sin cohesión ninguna, guerreando continuamente entre sí.  Lo árabes, propiamente dichos, prácticamente no gobiernan, estando el poder detentado por turcos, persas, kurdos, armenios, árabes de facto, pero no de hecho.

Los árabes, salvo cuando fueron reunidos y guiados por algún par de caudillos puntuales (por ejemplo el citado Saladino), fueron incapaces de ofrecer un frente sólido ante el invasor.  Antes bien, los esfuerzos de los más bienintencionados de ellos estaban minados por adelantado por la desconfianza y el cálculo político de sus potenciales aliados, que en ocasiones desembocaba en alianzas con los invasores contra aquellos con quienes deberían haber peleado codo a codo.

Los francos encontraron en ese estado de cosas las condiciones ideales para llegar, conquistar, consolidarse y establecerse en vastas zonas y puntos estratégicos. Guiados por unos pocos líderes fuertes cuya sucesión no tuvo muchas dificultades ni tropiezos, presentaron un frente unido contra el que se estrellaron los débiles y fragmentados intentos musulmanes durante bastante más de 100 años.

En definitiva, todo se reduce a lo de siempre: oro y poder, disfrazado de bonitas palabras y con una gran y afilada espada para respaldarlas.

El libro es fantástico, pera deja un gusto especialmente amargo; en mil años no hemos aprendido nada… apenas hemos refinado los medios.  Las ambiciones son las mismas, el desprecio por el otro es el mismo, el odio irracional es el mismo, la excusas son las mismas.

Mil años!  Y estamos exactamente en el mismo lugar. En el mismo.

Los actores son distintos, pero el sentimiento que embarga a Oriente Medio es el de una continua cruzada en sus tierras.  Un sentimiento que paralizó el desarrollo y avance de una cultura que hasta el siglo IX fue un faro de conocimientos y ciencia para todo el mundo.  A este respecto, es particularmente interesante el epílogo del libro.

La diferencia entre ayer y hoy, es que los cruzados, en lugar de ser enviados y animados por un hijo de puta en Roma, ahora lo son por un hijo de puta en Washington.

(*) Miraat az-zaman, El espejo del tiempo, es el título de un libro de historia universal publicado por un orador y cronista damasceno llamado Sibt Ibn al-Yawzi, allá por el 1200 y pico.  Nada… me pareció una linda ironía.

Ratones

Me encantan las minas de vestidito que hacen pogo.

Kim Gordon, sos una reina.

Tributo a Led Zeppelin.

Daina me pasó un enlace a un recital-homenaje que le brindaron a Led Zeppelin en la serie de conciertos “Kennedy Center Honors”.  Es viejo a estas altura, la noticia está fechada en diciembre de 2012, pero no había tenido conocimiento hasta ahora.

El video abre con la presentación de Jack Black, por todo lo alto.

La primera aparición es de los Foo Fighters, y aunque no hicieron una versión muy brillante de Rock and Roll, verlo a Dave Grohl desquiciado en la bata es un goce.

Las versiones de Ramble On y Whole Lotta Love interpretadas por Kid Rock y Lenny Kravitz respectivamente, son muy buenas.  Kid Rock con el contrapunto de las acústicas con su voz es una maravilla, mientras que Lenny Kravitz le da una potencia a la canción, una densidad,  que te deja con ganas de más.

Pero la palma, my friend Brazil, la palma, se la lleva Stairway to Heaven.  Ann Wilson podría derrumbar al mundo con su voz, si quisiera.  Cosita linda, te queremos!  Y verlo a Jason en la batería… pah, verlo a Jason rompe el alma porque es inevitable pensar en su padre que se fue tan pronto y nos dejó huérfanos de fuego.

Jijiji… en 16:40, cuando enfocan a Plant al comenzar el coro, estoy seguro, apostaría años de vida, a que Robert no dejaba de pensar “Puta madre, cómo no se nos ocurrió usar un puñado de negras, boludo!”

No me convencieron mucho los vientos, de todos modos… es como que hubieran metido un cacho de No Te Va A Gustar sacado de una dimensión paralela.

Sin embargo, la pequeña avalancha que desemboca en el solo de guitarra es como una persona ahogándose que súbitamente pudiera tomar una bocanada de aire, puro y maravilloso.

Es rarísimo, rarísimo, rarísimo, verlos a Jimmy Fallon, Stephen Colbert, Dustin Hoffman y a los Obama, por no hablar de todo el resto de la gente de rigurosa etiqueta.  Etiqueta!  Led Zeppelin!  Ni en el más loco viaje de ácido hubieran imaginado ninguno de ellos, los de Led Zep,  que iban a llegar a vivir para ver algo así.

Muy bueno todo, espectacular.  Gracias, Daina!

Como bonus: una entrevista con David Letterman, luego del recital

El Agente K es Brandon!!

La vida es maravillosa.  Llena de pequeñas cosas que llenan de regocijo.

Por ejemplo, la tele.  Más específicamente, el cine.

Hace un par de días me crucé con Men in Black 3, esa con Josh Brolin.  Lo tenés?  Recio el vago, eh?

men_in_black_image3

Y ayer, aprovechando la racha insoportable de películas que se pasan una y otra vez en todas y cada una de las festividades del mundo mundial, me crucé con la inmortal The Goonies.  Y uno de los gurises que laburan allí me llamó la atención.  Hace medio de pelotudo y no tiene mucha cámara.  Pero tiene una barbilla cuadrada.  Conocida.

05_Flatbed_1 - JANUARY

Te das cuenta? El Agente K es Brandon! Identidad revelada!

Es como cuando te das cuenta de que el Obi-Wan Kenobi de los Episodios I, II y III es el mismo Renton reventado de Trainspotting.

Epifanías en estado puro, chabón!

Espejo

Lo que haces con tus propias manos es un reflejo de tu alma.

Master Craftsman Eric Hollenbeck