Archivo de la categoría: Citas

Rapapolvo

—¡Eres un irresponsable! —decía Hurst—. Mira ese latón. ¿Te parece limpio? ¿Dónde tienes los ojos? ¿Qué ha estado haciendo vuestra sección en todo este tiempo? ¡Dios, adonde irá a parar la Marina si se dan diplomas a inútiles que no saben ni sonarse los mocos! ¿Y te llaman oficial del rey? ¡Eres más bien como un día de invierno corto, oscuro y sucio!

El Comodoro Hornblower – C. S. Forester

¡Esa última frase será usada!

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Históricamente, la alegría va por barrios

Justo un poco más allá del horizonte, por la amura de babor, se encontraba Rodas, donde una ciudad relativamente pequeña había erigido una de las siete maravillas del mundo, de modo que mil años después, el adjetivo «colosal» formaba parte del vocabulario de gentes cuyos antepasados llevaban pieles de animales y se pintaban con jugo de plantas por el tiempo en que los rodenses debatían sobre la naturaleza del infinito. Ahora la situación se había invertido. Allí llegaba la Atropos, guiada por sextantes y compases, conducida por el viento que aprovechaban sus bien planeadas velas, armada con largos cañones y carronadas —en resumen, un triunfo de la inventiva moderna— emergiendo desde el rincón más rico del mundo hacia uno donde el mal gobierno y las enfermedades, la anarquía y la guerra habían dejado desiertos donde una vez hubo fértiles campos, aldeas donde una vez hubo ciudades y chozas donde una vez hubo palacios.

Hornblower y la Átropos – C. S. Forester

Sensatez

Hornblower tuvo que admitir para sí que la idea que se hacía María de su servicio en la Marina no estaba en un plano tan elevado como la suya propia. Para María era un asunto de caballeros, y le daba cierto estatus social al cual de otro modo no podría haber aspirado jamás, y además llevaba comida a la boquita de su precioso hijo… sus hijos, ahora que había nacido la pequeña María. Pero sacrificarse por una causa, aventurarse al peligro más allá de los dictados del deber, el honor, la gloria, ésos eran conceptos que a María le preocupaban muy poco. Más bien se mostraba inclinada a desdeñarlos como ideas puramente masculinas, parte de un elaborado juego o ritual tramado por los hombres para hacerles sentir superiores y diferentes a las mujeres, cuya dignidad y sublime certeza de superioridad no necesitaban tan pueril refuerzo.

Hornblower y la Átropos – C. S. Forester

Anatomía práctica

Esto es obra de un aprendiz. Vuélvase, por favor. Si alguna vez usa una daga, señor Bush, recuerde inclinar la punta hacia arriba al clavarla. Cuando se clava hacia arriba, penetra en la cavidad que forman las costillas y que parece preparada para recibir un corte así; en cambio, cuando se clava hacia abajo, las costillas le impiden el paso porque están superpuestas, y entonces la hoja, como en este caso, va rebotando en vano de una a otra, como si llamara en cada una para entrar y cada una le negara la entrada.

El Teniente de Navío Hornblower  – C.S. Forester

¿Avanzar hacia dónde?

Mientras que la civilización ha ido mejorando nuestro habitat, no ha hecho igual con los hombres que han de poblarlo

Henry Thoreau – Walden

Conocimiento, no me esquives

Puerta sueña con su padre.

En su sueño, él le está enseñando a abrir cosas. Coge una naranja y hace un gesto con la mano: con un único y suave movimiento, la naranja se invierte y gira: la pulpa está ahora en el exterior y la piel en el centro, en el interior. «Siempre se debe mantener la paridad», le dice su padre, mientras pela un gajo invertido para ella. «Paridad, simetría, topología: esos son los temas que abordaremos en los próximos meses, Puerta. Pero lo más importante de todo, lo que debes entender, es lo siguiente: todas las cosas quieren abrirse.

Neil Gaiman, Neverwhere

El ridículo, esa herramienta

Ningún Dios o religión puede sobrevivir al ridículo. No hay iglesia política, ni nobleza, ni realeza, o cualquier otro fraude, que pueda enfrentarse al ridículo con justeza y vivir.

Mark Twain.