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¿Y qué quieres hacer con el mundo, Ronald?

– Quemarlo.  ¡Quemarlo TODO!

Ese par de líneas de diálogo pertenecen a la gran película Backdraft, de 1991, en donde De Niro hacía de bombero, y Sutherland de piromaníaco.

Parece haber una proliferación de personas que quieren ver arder al mundo. Solo que a diferencia de Ronald, no están en una institución mental sino como dirigentes de las potencias mundiales, o bien al frente de organizaciones terroristas, aunque a veces la diferencia no parezca tan evidente.

La matanza en Siria debe terminar, dijo Trump. Y para eso, nada mejor que ordenar un ataque con misiles Tomahawk.  ¡Oh, sí, burn it all, baby! El Consejo de Seguridad de la ONU, que tampoco es que sea tan excelente, está dividido y se negaba a tomar represalias contra nadie, porque no se sabe, en realidad, quién gaseó a civiles, adultos y niños, en Siria.  Es más, leí artículos que dicen que el ataque químico era una provocación perfecta. Y como buen toro loco, Trump entró al trapo y decidió unilateralmente. Porque fuck you. Si la ONU no decide como queremos, no vamos a plegarnos a algo tan trivial como un dictamen del Consejo de Seguridad, sino que vamos a hacer lo que se nos cante.

Una cita atribuida al escritor sueco Bo Bergman dice:

Los hacemos volar en mil pedazos. Civilizamos con explosiones. Aquí yacen los civilizados, en largas y silenciosas hileras.

Trump quiere paz, y también quiere su guerra. Probablemente su ideal de un conflicto resuelto sea ver las largas hileras de gente exitosamente pacificada.  Si es una guerra ya empezada y con miles de muertos y que se dirige a un holocausto, mejor.  Tiene casi todo el trabajo hecho y no debe gastar los preciados dólares de los contribuyentes. Pero quizá pueda terminarla, entonces, y ser recordado como el Hombre, el Gran Hombre, que hizo posible el fin de la guerra en Siria. Quizá algún acuerdo sobre reconstrucción y ayuda pueda ser ligeramente aceitado con petróleo o gasoductos.  Hasta podría compartir los despojos con Putin o con la Merkel.  De ahí al Nobel es un paso.

No ha habido un solo presidente yanki de los últimos 50 o 60 años que no estuviera involucrado en algún conflicto bélico, ya fuera iniciándolo, o terminando el que comenzó el ocupante previo. Y este payaso megalomaníaco no va a ser menos; solo necesitaba una excusa, o la mínima sospecha para actuar basado en su “creencia”.  Creemos que los ataques los realizó al-Ásad, dice Trump, así que vamos a atacar a al-Ásad.  Al mismo al-Ásad al que dijo apoyar hasta la semana pasada. Los mismos ataques que condenó cuando los planteó Obama, hace 3 o 4 años. Y lo que es peor, si cabe, es que Trump ataca deliberada y flagrantemente a un país soberano que, además de su cruenta guerra civil, está bajo ataque terrorista. Aunque en un principio una de las facciones contrarias a al-Ásad haya encontrado en ISIS un aliado de circunstancias, cosa que para mí fue un error de cálculo tremendo, ISIS no deja de ser una fuerza de agresión extranjera en suelo soberano sirio. Nótese que no digo “los rebeldes”, ya que al-Ásad llevó las cosas hasta límites absurdos, disparando una guerra civil que se fragmentó y descontroló más rápidamente de lo que lleva escribir estas líneas, con múltiples frentes y fuerzas en contienda, a menudo luchando contra todas las demás.

Yo qué sé… es fácil volverse conspiranoico y creer las versiones de que Occidente no puede darse el lujo de tener un Oriente Medio estable y próspero y por eso manejan los hilos para que siempre esté el fuego ardiendo, más acá o más allá. Tiene sentido. Y es terrible.

Pero tiene sentido. Más que sentido, ha sido la norma en la Historia reciente: Primero Irán, luego Afganistán, más tarde Irak contra Irán, Irak contra Kuwait, luego el ISIS, entre medio todos contra Israel, y luego Israel contra los palestinos, y los egipcios entre sí, y Libia, y ahora Arabia contra los otros emiratos más chicos. Pero lo de Siria desafía la imaginación más loca. Porque si bien no se compara a la desastrosa guerra de Irán e Irak en el 80, con seis o siete millones de muertos, este conflico no se circunscribe a las fronteras, sino que se desarrolla en todo su territorio. Desde 2011 lleva unos 220’000 muertos, sirios muertos a manos de sirios, que es aproximadamente un 1% de su población total, y un 60% de ella se ha visto desplazada.  Trece millones de personas desparramadas al viento.  Varias de sus ciudades principales fueron literalmente arrasadas.  Es Terrible, así con mayúsculas.  Y cada conflicto es sangriento, desgastante, y no solo diezma las poblaciones, sino que también demuele las infraestructuras y los catapulta casi a la edad de piedra.

Pero tiene sentido. Entre Oriente Próximo y Medio, hacen unos 500 millones de personas.  Son un montón de personas y un quebradero de cabeza potencial a los ojos de Occidente.  Además de que flotan en petróleo y gas, tenelo siempre presente, como si te llevaras +1 continuamente.  Creo que secretamente en el imaginario histórico de Occidente subsiste el pavor de una nueva expansión del Islam, como la ocurrida en los siglos VII y VIII.

Es por eso que tener a Oriente Medio en ebullición constantemente tiene sentido. Mientras guerrean entre ellos no le hacen la guerra a nadie más, lo que permite a Occidente seguir con sus pingües negocios y escandalosos manejos. Amén de que ese ventilador está lejos de casa para las potencias occidentales y no hay peligro de que la mierda salpique en sus propias paredes.  Y además a alguien hay que venderle las armas, ¿no?

Un Oriente Medio desgarrado, herido, dividido, mendicante, sangrando, paralizado, con su población mermada, asesinada, violada, torturada, embruteciada y temiendo, y por qué no, odiando, es perfecto.

Perfecto.

Porque la fragmentación lo hace débil, y el desangramiento y el hastío y las heridas lo vuelven poco peligroso a nivel global, pero que odie lo vuelve útil para seguir propagando la cultura del miedo y la intolerancia, porque ese odio torna a Oriente Medio lo suficientemente peligroso. El cuco del terrorismo y el Islam alimenta la legislación que recorta las libertades individuales y el poder de la sociedad en general.  El miedo hace a la gente bien dócil y dispuesta a resignar algunos de sus derechos a fin de verse mejor protegida por el gobierno. El mismo gobierno que alienta y alimenta y lucra con esos conflictos.

¿La Guerra de los Cien Años? Una obra de teatro escolar.  ¡Ojalá la guerra en Siria y el incendio en Oriente Medio duraran para siempre! Y si se siguen matando entre ellos, más que mejor.

Es como controlar la población de algún tipo de bicho especialmente agresivo y molesto al que no se quiere extinguir, pero que tampoco se desea que medre.

Si pasara lo peor…

Grecia es como un conejo entre lebreles.

La tienen acosada, acorralada… y no se dan cuenta que los conejos, cuando se ven acorralados y sin salida, tienen dientes.  El resultado será el mismo, claro, porque los perros son muchos y fieros, pero alguno saldrá con el hocico partido.

Espero que el referendum del domingo dé como ganador al NO.  Por múltiples motivos.  Por un lado, un intento de forzar la mano a la situación, de por sí desesperada.  Pero también sentaría un precedente a tener muy en cuenta.  Porque, ¿qué van a hacer las instituciones financieras?  ¿Ir expulsando uno a uno a quien no se pliega a rajatabla a sus exigencias unilaterales y salvajes? Será divertido ver sus reuniones cuando solo queden ellos solos, prestándose, presionándose y “usurándose” entre sí.

Ojalá se imponga el espíritu griego, ese mismo espíritu inquebrantable que mostraron al luchar y resistir incansablemente contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial.  Y no, no estoy comparando a los financieros con los nazis, Godwin puede descansar tranquilo; estoy hablando de la idiosincracia griega, ta?

El FMI y el BCE piden un plan de austeridad y unos recortes tales, que de aceptarse ni siquiera pueden considerarse como ponerse un revólver contra la cabeza, sino que es más bien como sentarse sobre una bomba atómica con la cuenta atrás activada.  Con ese panorama, creo (y es una oinión para nada autorizada, obviamente, aunque no del todo desinformada), que Grecia acepte el “plan” europeo o se la expulse de la Comunidad Económica sería igualmente catastrófico.

Como si no supieran, a estas alturas, que la única manera de reactivar una economía no es suprimiendo el gasto público, si no todo lo contrario.  Hay que mantenerlo racional, pero activo, a fin de que impulse a los demás actores productivos.

¿Lo mejor? Viene al final de esta nota de El País:

Preparan una ayuda humanitaria.

En medio de la incertidumbre por el resultado que tendrá el referéndum del domingo en Grecia, el Gobierno alemán se prepara para “lo peor”, reveló ayer el diario alemán Handeslblatt. El ejecutivo de Angela Merkel se prepara para proveer de ayudas humanitarias a Grecia si la situación quedara “fuera de control”.

Es como que te enfrentes al pelotón de ejecución, y que al momento de volarte en pedazos, quien da la orden de disparar te tranquilice diciéndote que no hay problema, que ya tiene lista una curita bandaid para tapar los agujeritos.

Tanto cinismo e hipocresía es algo nauseabundo.

El mensaje de 42 para el pueblo griego es:

Illegitimi non carborundum!

No dejen que los bastardos los tiranicen.  Esos hijos de su muy puta madre.

Alala y cierra, Grecia!

Puntos de vista

Netflix se suma a la carrera con las grandes salas IMAX para los estrenos cinematográficos… y hace roncha.

Qué lástima, señor Nunley, que no se dé cuenta de algo tan simple: la manera de disfrutar realmente de una película magnífica, es la que elija el espectador…

Cómo es el tema?

Esta pequeña entrada llega  por el pequeño revuelo que surgió a raíz de los comentarios de un periodista sobre un jugador de fútbol.  No trata específica y exclusivamente sobre este hecho, pequeño en el gran esquema de las cosas, pero significativo si lo ponemos en contexto con la masacre de París (salvando las casi infinitas distancias) y algunos otros sucesos más o menos nuevos.

Es algo que me llama mucho la atención desde hace mucho tiempo, en realidad.

Si yo, en pleno uso de mis facultades mentales y, haciendo gala de mi derecho constitucional a la liberté d’ expression, digo una barrabasada, cualquiera, con o sin fundamento, contra cualquier persona, grupo o institución… está bien? Es admisible? Es automáticamente respetable?

No me caés bien, no te respeto, tu actitud/dichos/acciones me ofenden, discrepo profundamente con tus ideas, lo que sea, entonces puedo enchastrarte públicamente, masivamente, jugar con cosas que pueden joderte la vida impunemente.  Es así como funciona?

Básicamente la pregunta es: Tengo derecho a decir cualquier cosa, aunque sea una estupidez o una hijaputez?

O sea, la liberté d’ expression me da carta blanca y luz verde para mandarme cualquiera?  Y si alguien me censura puedo indignarme al grito de “Catón!  Catón!” y hacer ver que el que está mal es el otro, que es un intolerante de porquería?

La libertad es libre o no lo es… si lo es, entonces no hay cortapisa? Con ese criterio, no hay límite alguno?  Puedo mandar fruta indiscriminadamente y si alguien me llama al orden haciéndome ver que la verdulería está cerrada, con pedir disculpas alcanza? Así nomás?

Está bien, no digo que haya que coaccionar, prohibir, ni suprimir, o condenar, ni que los comunicadores sean censurados o que se coarten a sí mismos, porque en definitiva, puedo elegir escucharlos o no, y si los escucho, puedo considerar lo que dicen con más o menos seriedad y todos en paz.  El mor a la libertad elimina la responsabilidad?

Porque lo que se dice, lo sé muy bien, dolorosamente bien, no puede desdecirse.  Las palabras, verdaderas o falsas, pueden hacer mucho daño.  Hacen falta muchas buenas obras para construir una buena reputación y solo una mala para destruirla, decía Benjamín Franklin. Y dónde queda el derecho a que no te dañen frente al derecho a la libre expresión?

A veces me imagino que es como atar una tostada con la manteca hacia arriba al lomo de un gato y tirarlo desde un sexto piso para ver de qué lado cae.

Y alguien puede decir que esa es la receta perfecta para la antigravedad, pero lo cierto es que una vez que el gato llega al suelo, en el entrevero del espachurre, no se puede distinguir qué parte es gato y qué parte es tostada con manteca, y con pedir disculpas no solucionamos nada ya que lo que habría que haber hecho era pensar un poco antes de defenestrar el gato.

A propósito, “defenestrar” es una palabra prodigiosa!  Significa “tirar algo o alguien por la ventana”.  No es fantástica?

A ver, quién quiere defenestrar al Toto?  Naaah… todo bien, era jodita.  Perdón.  No lo vuelvo a decir máh!

 

Otrosí digo: “habría que haber hecho”… es admisible, o un atentado violento al pudor de la gramática?  Hay una manera más elegante de decir lo mismo?  “Lo que había que hacer, era pensar antes de revolear el gato”, por ejemplo?  Pero de esa manera se altera la fluidez del tiempo verbal…

Fluidez del tiempo verbal… ta, cerrá y vamos.

Guía para la Educación y Diversidad Sexual

Mi gran amigo Ludovico, inventor de la técnica homónima, comentó hace un par de días una noticia lamentable que ha tenido más difusión que la excelente noticia previa que sirvió de detonante.  También me invitó a que armara algo para esta casa buena y pastafari que es 42.

El tema es así, el MIDES publicó una guía didáctica sobre educación y diversidad sexual orientada a maestros y docentes  en general. Abarca desde la educación inicial a la media, y la idea es orientar a los formadores, para que lidien de manera efectiva con la discriminación, que no se tomen los prejuicios como algo normal que pasa entre niños o jóvenes y que por el contrario promuevan un ambiente de inclusión y tolerancia.

Por supuesto, no podía ser de otra manera, en el acto apareció un montón de gente, reaccionaria, intolerante e ignorante, que no comprende ni quiere hacerlo, pero que se da el lujo de insultar, atacar, denostar y descalificar a los impulsores de esta inicitavia.  Una iniciativa que no admite politiquería porque ataca nuestros más arraigados prejuicios, se vio zarandeada en plena época electoral.  Gracias, Corbo!

Según la opinión de Ludovico, un tipo prudente y pensante, padre de dos hijas maravillosas, estas reacciones pueden deberse por un lado al miedo, y por otro a gente que quizás no confíe en que alguien con valores y modo de vida diferente, eduque a sus hijos.  Ludovico me hizo ver que quizás estaba siendo demasiado duro con quienes se oponen a la guía, y que ir con dureza contra ellos, podía generar mayor resistencia.

Se me ocurre que puedo citar a Bruce Lee cuando decía: Be Water, my friend.

Volveré a esta línea de razonamiento en unos instante.

No soy ningún entendido y por fuerza esta pequeña entrada no será todo lo exhaustiva que desearía, pero hay algunos puntos clave que me gustaría comentar.

La guía me parece un documento MUY bueno.  Te invito a que aunque sea la hojees un poco.

En ella encontrarás muchísima información de muy variada índole.  Comienza dando los más básicos conceptos teóricos, como son el sexo, la identidad de género y la orientación sexual.  Recomienda políticas inclusivas, combatir la indiferencia y no dejar que se los niños se vuelvan invisibles.  También qué indicadores buscar para detectar pibes que la estén pasando mal en la escuela, identificar áreas “restringidas” en los centros educativos, de manera de implementar formas de controlarlas, cómo dirigirse a los niños que no se identifiquen ni con su nombre ni su sexo biológico, no ser permisivos con el maltrato (extensivo al bulling) ni la agresión, tratar de desarraigar esos preconceptos de la más rancia moralidad que aparta al que es “diferente” por las dudas que sea contagioso.  Recomienda trabajar con las familias, pero también hace hincapié en el derecho a la privaciadad de los gurises… en fin, MUCHA información.

Incluso hay párrafos que se dirigen a los propios docentes, muy interesantes, ya que se les pide que miren hacia adentro y se aclaren a sí mismos su situación y su posición antes de pensar en pronunciarse ante los alumnos.  El motivo es sencillo, creo yo, ya que los docentes son casi tan vulnerables que los botijas.  No es secreto que los maestros y profesores están, de alguna manera, desamparados institucionalmente y expuestos a los ataques, casi impunes, no solo de sus alumnos, sino también de los irascibles padres de estos.

Como leí hace algún tiempo, hay una corriente de pensamiento tan fuerte contra el autoritarismo, que por extensión se ataca todo tipo de autoridad, pero es tema para otra entrada.

Volviendo al tema de la guía, se insiste en el diálogo, la reflexión y el pensamiento.  Pensar antes de actuar.  Eso es fantástico.  Muchas situaciones que involucran agresiones son pasionales, responden a emociones e impulsos no meditados.  Que uno de los principales mecanismos sea inducir a la reflexión puede llegar a ser una de las mejores formas de desactivar la agresión impulsiva.  Quizás.  Espero.

Uno, producto de su entorno y su cultura, machista, patriarcal y heteronormativa, puede no considerar necesario un documento y una educación al respecto, pero a la vista de los ataques que recibió Andrés Scagliola y el MIDES por este documento, se hace evidente que es más que necesario: es imprescindible.  Fue una agresión viociosa y fuera de toda proporción y, lo que tal vez me resulte más lamentable, es que se haya buscado politizar el tema, que lo dije antes, pero es que me resulta indignante.

A nosotros, los lectores legos, se nos presenta un panorama raramente visto pero que causa mucha preocupación: por la extensión, por la impresionante complejidad inherente a un cúmulo de factores estrechamente relacionados entre sí pero de naturaleza variable, y por los múltiples ángulos desde los que debe enfocarse.  Ni siquiera se deja afuera el contexto social en el que se ubican los centros educativos.  Hay mucha cabeza muy buena metida en ese trabajo.

Es un muy buen primer paso en un camino extremadamente difícil, pero no creo que la guía por sí sola sea suficiente, sin una capacitación de los docentos y del personal de los distintos centros educativos, tanto socialmente, como psicológicamente.  Sin embargo, la existencia de la guía es infinitamente más positiva a que no estuviera.  Muchos profesores, que seguramente no tienen ni idea de cómo actuar ante diversas situaciones, circunstancias y realidades,  suspirarán aliviados al encontrarse con esta fuente de información clara, concisa y, sobre todo, prácitca y aplicable.

Vuelvo ahora al párrafo de arriba donde Ludovico me hacía ver que algunas de estas reacciones pueden responder al miedo, y quizás, a la falta de confianza tanto ante quien origina el documento como ante quien va a usarlo.  Sin embargo te lo dice el título: es una guía.  No hay normativa, ni es preceptual; de ella no se deriva ningún curso de acción obligado.  Es información, para que los docentes al menos tengan una idea de qué hacer ante situaciones que se aparten del habitual y mayoritario estereotipo:

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Hay niños y niñas y jóvenes que no se sienten cómodos ni identificados con lo que el 90 % de la Sociedad indica que es lo bueno-normal-aceptado.  Dónde, por el MEV bendito, está el imperdonable pecado criminal de brindarles a los maestros unas herramientas básicas para que puedan facilitarle la vida a esos niños que pasan por un trance tan difícil, con miedo, confundidos (no por lo que sienten si no por lo que la Sociedad dice que deberían sentir) y a menudo vulnerables ante la agresión y los prejuicios?

Se combaten siglos de prejuicios, propios y ajenos y las crudas reacciones a la mera aparición del documento muestra claramente que el proceso será largo, difícil y delicado.  E inevitable.  Por algún lado hay que empezar.  Y la guía es un excelente comienzo.  Nadie dice que haya que aplicar todo lo que allí se indica de inmediato y a rajatabla, pero es un comienzo.  Es necesario e ineludible.

Como única crítica a esta guía que desde su título habla de educación sexual, echo en falta algún capítulo sobre salud y profilaxis sexual y reproductiva.  Considero que es fundamental, sobre todo para cuando los gurises empiezan en secundaria y se despierta cuanta hormona anda en la vuelta, orientarlos sobre los cambios que se producirán en breve.  Tal vez esté hablando de más y ya exista una currícula sobre el tema, pero considerando lo estúpida que es la gente y la falta de revuelo al respecto, lo más probable es que nadie enseñe nada, más allá de los respectivos aparatos reproductores en biología.  Explicarles a los gurises sobre menstruación, sexualidad, embarazo y formas de prevenirlo, sin cucos ni fantasías, pero con ciencia y raciocinio, es imprescindible.

Por el MEV espero que ya se esté haciendo, pero creo que ninguna guía sobre sexualidad puede estar completa sin cubrir, justamente, esa sexualidad a nivel biológico y visceral.  Es la fuerza más poderosa que anida en nuestro interior, cómo dejarla de lado?  Explorar el propio cuerpo, conocerlo y quererlo, más allá de cualquier orientación o percepción que se tenga, es condición indispensable para la aceptación de uno mismo.  Porque, si no nos aceptamos a nosotros mismos, ¿cómo esperar que los demás lo hagan?

Soy consciente, sin embargo, que ya de por sí la guía implica una carga (tanto de trabajo, como a nivel emocional) muy importante para los docentes, y todavía endosarles la parte de educación sexual y reproductiva puede ser sencillamente demasiado, pero de todos modos debería incluirse, al menos para que los maestros y profesores estén preparados y se les presente un criterio común de “buenas prácticas”.  Que literalmente cada maestro tenga el mismo librito.

Hablando de la carga a los maestros, y una vez más gracias a las reflexiones de Ludovico, la guía habla de la “salida del armario”, ese punto de inflexión en el que un gay o una lesbiana deciden dejar de ocultarse y dar a conocer su orientación sexual.  Y habla tanto de la salida del armario para los alumnos como para los docentes, cosa que puede ser tanto o más difícil que permanecer en el anonimato, ya que significa quedar expuesto a la reacción y prejuicios del otro y, eventualmente incluso a persecución, por más que las leyes lo amparen.

Como caído del cielo, justo cuando llego a almorzar, veo en la tele una nota a Diego Sempol, del Colectivo Ovejas Negras, diciendo de manera muy clara y respetuosa, algo que por evidente puede pasarse por alto: un docente no heterosexual, al igual que uno docente hetero, tiene perfecto derecho a no compartir esa información.  De la misma manera que un profesor puede declinar contestar a la pregunta de un alumno de si tiene novia, también puede hacerlo otro profesor si le preguntan si tiene novio.  Es información de su vida privada que nada tiene que ver con el centro educativo ni sus funciones.

En fin, creo que es un asunto muy complejo y extremadamente difícil de encarar, pero que es necesario hacerlo.  No pueden buscarse soluciones mágicas, ni pensarse en imposiciones drásticas, pero tampoco puede impedirse el paulatino desarrollo y exploración de estos conceptos.  Si queremos ser una Sociedad realmente plural, educada, democrática, libre y feliz, tenemos que darle a cada cual el lugar que le corresponde, sin colores partidarios, ni dogmas esculpidos en piedra, ni promoviendo las divisiones al estigmatizar las diferencias.

Esta guía es un comienzo.

En nombre del bien público

Una amiga me pasó un pequeño video de una entrevista que le hizo Cecilia Bonino a la señora esposa del candidato a presidente Luis Lacalle Pou, Lorena Ponce de León.

En el sitio de El Observador está completa.  Son unos cuarenta minutos, aunque no es para nada necesario verla toda. Si te quedás con el pequeño tramo entre el minuto 26 y el 27, está bien.  Más que bien, diría.  O más que suficiente.  Es aproximadamente cuando ella dice que su esposo no se acordaba si había votado la ley de las 8 horas para los peones rurales, si había sido él o un suplente, y que en realidad vota tanta cosa que no se acuerda de qué específicamente; hay muchas más perlas, pero pueden alterar a cualquier ser sensible mínimamente crítico.

Lo que motiva esta entrada es una idea, para implementar algún plan de contingencia para el futuro.  Yo creo que en un programa de entrevistas a políticos y afines, cuando el entrevistador se topa con ridiculeces de ese calibre, que desafían toda lógica y coherencia, el, o la profesional como en este caso, tendría que ser no solo completamente libre, sin temor a reproches o represalias, si no también estimulado y alentado a decir: “Gran respuesta,  Fulana! Creo que eso es todo por ahora.  Muchas gracias por mirarnos, queridos televidentes” y pasar, acto seguido, a emitir reposiciones de la Pantera Rosa por lo que resta de tiempo teórico de la entrevista.

En este ejemplo, podríamos haber visto casi dos capítulos completos, lo que ciertamente habría contribuido a nuestro bienestar sicológico y paz de espíritu.

 

Me gusta levantarme a las 6 y que el sol ya esté afuera

Ayer nomás, casi sin querer, veo a nuestro presidente, el Pepe, el Sr. José Mujica, en el acto por el Día de la Eduación Pública en la Escuela de Industrias Gráficas.  A viva voz decía que somos tres gatos locos, que hay que buscarle la vuelta, que lo importante es estar unidos… unidad nacional, decía.  Justo él.

Lo escucho hablar a ese tal candidato con iniciales de disco de vinilo Long Play y me da asco, y pena, ver la poca idea que tiene.  Escucho al otro candidato con nombre de indio y me repugna su arrogancia.  El del partido del número irracional relacionado con la circunferencia no habla casi, y cuando lo hace es bajito y sin mojarse.  El sanguíneo quiere y no puede o no sabe cómo, porque no sabe ni cómo usar su apellido.

Y te va detonando la cabeza.  Bah, a mí me va detonando la cabeza, ver tantas incongruencias y mentiras y demagogia rampante que ni siquiera se trata de ocultar… y gente que aplaude y vitorea a unos y a otros.  Los vitorean!

Y escucho cuentos de llamados a ambulancias de emergencias que llegan a la media hora, porque hay una sola y estaba en otro lado.  O vivo situaciones en que llamás al 911 y este no llega nunca.  Nunca.  Y veo que quieren hacerle rendir cuentas al Ministro del Interior, pero Interior no tiene la culpa de la inseguridad.  No por entero, al menos.

Hay muchas cosas que me parecen muy equivocadas, mal, erróneas, negligentes e indiferentes hasta el punto de ser criminales, y que en realidad podrían ser paliadas, si no solventadas, con medidas políticas decisivas, comprometidas.  No partidarias, para que sean realmente duraderas y efectivas.

Estamos en campaña y veo los miles y miles de pesos gastados en propaganda, carteles, marquesinas, folletería, radio, televisión,  prensa y no puedo creerlo.  No puedo creer tampoco la despareja presencia de los partidos en los medios.  No puedo creer las sumas con que se financian las campañas políticas.  Me da mucha tristeza ver lo que debería ser una campaña tendiente a informar a la ciudadanía sobre los proyectos de gobierno, devenida en un concurso de marketing, con slogans vacíos y jingles alegres con lindas imágenes, cuyo único activo es contar con una música pegadiza.  Es información insustancial y con un alto nivel de obsolescencia, con el añadido de que en realidad no convence a nadie de nada.

No debería ser así.  Los candidatos deberían hablar de lo que piensan hacer, no embarcarse en declaraciones retóricas sobre lo que no ha hecho el otro.  La exposición de los partidos ente la opinión pública debería ser escrupulosamente igualitaria, desde el partido de gobierno hasta la más humilde de las corrientes políticas.  Cómo se logra eso?  Cortando con la financiación privada de los partidos.  El Estado, de derecho y democrático, debería velar y brindar recursos, la misma cantidad de recursos, para cada partido, porque todos tienen algo que decir y todos tienen el mismo derecho y todos deberían contar con las mismas oportunidades.  Y quienes quisieran colaborar financieramente, quien quiera arrimarse a un partido o ideología, debería volcar sus dineros al fondo común, porque así se evitarían, o se reducirían, muchos de los compromisos que luego hipotecan y lastran a los gobiernos, el clientelismo, el nepotismo.

Porque los gobernantes deberían gobernar, pero no solo eso.  No son de la aristocracia.  No son de la realeza.  No son nuestros mejores, son nuestros servidores.  No debería haber prebendas.  El servicio público no debería ser un lugar cómodo donde guarecerse de la inestabilidad laboral o a donde ir para tener un buen enchufe, ese lugar donde decenas de miles medran tratando de hacer lo menos posible.  El servicio público debería ser un lugar “incómodo” para laburar.  Una incomodidad derivada de la responsabilidad y el trabajo arduo.

Cuál es la función pública más importante?  La de los maestros y profesores?  La de la Policía?  La de los funcionarios que nos brindan el agua y la electricidad y las comunicaciones?  La de los médicos?  La de los que mantienen andando los engranajes, necesarios a pesar de todo, de la burocracia?  Los que arreglan las calles o juntan la basura?  Todos tienen una responsabilidad clave y esencial en el buen desarrollo de una nación y en el bienestar de sus ciudadanos, y NO ES MENOS IMPORTANTE que la de los legisladores y políticos.  Es justo que existan tales diferencias en las remuneraciones, derechos y obligaciones?

Además, si un diputado no va durante una semana a ocupar su escaño, nadie se entera… pero fijate si no juntan la basura durante 3 días lo que pasa!

Por qué si un maestro tiene que pagar de su bolsillo las fotocopias que entrega a su alumnos, a un diputado que gana 10 veces más, se le da el equivalente al sueldo del maestro para comprar diarios?  Por qué los vehículos oficiales a discreción cuando la Policía a veces no tiene combustible para tener una patrulla extra andando?  Lo escuchaba a Long Play, ante una pregunta de por qué ganaban tan poco los maestros y tanto los legisladores, contestar que aumentar 3000 pesos el sueldo de los los maestros costaría una millonada de dólares más.  Pero nunca se le debe haber pasado por la cabeza en achicar ninguna de las seis cifras que componen su inflado salario.

Y todavía tienen que sufrir las agresiones físicas por parte de alumnos y sus padres, más energúmenos que los gurises.  Hace unos días leí un artículo muy interesante que creo pasó Gragry sobre educación, en donde es hablaba de este tema y se decía que es tanto el rechazo y la lucha contra el autoritarismo, y tan grande el discurso, que ya se resiste cualquier tipo de autoridad.  Sin eduación no puede cambiar nada.

El servicio público debería ser igual de exigente para todos los implicados, a fin de que cuando termine el período de gobierno, los oportunistas y enchufados den gracias de poder librarse de tal trabajo, y el resto esté satisfecho de haber efectuado un labor que impactó positivamente en el resto de la población, mejorando la vida de todos.  No debería ser una cueva de ratas, donde los Estatutos y el espíritu de la Ley amparan cualquier falta y delito bajo unos fueros inamovibles, donde no solo no se castiga a nadie, si no que se premia a los delincuentes, incluso cuando la mala pécora maniatada de la Justicia se ve obligada de procesar a alguno de ellos.

La función pública tendría que ser como la descrita por Arthur C. Clarke, en su Cánticos de la Tierra Lejana: por sorteo y descalificando automáticamente a quien quiera desempeñarla.   Derecha e izquierda son dos maneras de ser imbécil, como decía Ortega y Gasset.  En ese tira y afloje que las más de las veces es pseudo ideológico y que se hace eterno sin llegar a ningún lado, estamos todos presos, porque derecha e izquierda son etiquetas que nos separan.  Somos iguales.  Queremos lo mismo.

Pero es inútil, sin embargo.  Inútil.  Releo todo esto y me doy cuenta, con una claridad meridiana, de que son niñerías.  Un puchero.  Un berrinche.  Igual de irreal que el amigo invisible.  Soy consciente de que todos mis pensamientos y deseos son utópicos.  Irrealizables aún en su mínima expresión. Porque todos quieren igualdad, pero sobre todo quieren ser más iguales que los otros.  Porque tenemos un presidente pobre, y en eso tenés que darle la derecha al tipo, y todos lo alaban, acá y en el mundo, pero no hay un solo político que se haya bajado del carro.  Sí, los hay que dicen donar parte de su sueldo al Partido, pero eso es más de lo mismo.  Si son los dineros de todos, por qué tienen que ir al Partido?  A cualquiera de ellos?  Perpetuamos un mecanismo horrendo y cruel.

Sí, está bien, tenés razón, estoy haciendo una escena.  Perdoname.  Pero… no te jode?  No te jode en nada?  Te parece bien y normal?  Está bien, está bien… sigo con el berrinche, ya paro.

Ahora, te confieso algo: hoy por hoy, me conformaría con la más inocua de las concesiones, la más realizable de las tareas, la más cumplible de las promesas electorales.

Te digo, que sin importar que fuera el izquierdista más recalcitrante, o el derechista más radical, o Piñón Fijo en coalición con los Teletubis y Peter Pan de vicepresidente, si en este momento apareciera un solo candidato que dijera que se iba a dejar de joder con el horario de verano, lo voto sin pensar en nada más.  Es más, haría campaña activamente por él y hasta lo votaría dos veces si pudiera.

Pero pobre de él si se pone a jorobar los relojes!  Porque el horario de verano es un invento infernal.  Pero ese es un berrinche para más adelante.