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Proyecto de Ley Integral para Personas Trans en Uruguay.

Hay mucha tela para cortar con esta ley que otorgaría a las personas trans derechos y beneficios que la mayoría de nosotros damos por sentados sin siquiera pensar en ellos.

El texto del proyecto es corto y fácil de entender. Unas poquitas carillas que te invito a leer.

El censo oficial, según el artículo que leí en Revista Harta, dice que en Uruguay hay cerca de 900 personas trans identificadas. El artículo enlaza al documento elaborado por el MIDES (que indica que algunas personas trans se murieron, otras se fueron, otras no pudieron ser encontradas y otras resultaron no ser trans). Ponele que el MIDES no haya llegado a toda la población trans en Uruguay y que en realidad sean el doble: 1800 personas.

Algunas personas se oponen dando distintos motivos morales y religiosos que pueden resumirse en: no me gusta esta ley porque vamos a perder el control sobre una parte de la población a la que nos gusta despreciar, juzgar y someter. Además todo el mundo sabe que los trans son una abominación y mi hijo o hija que se siente en un cuerpo que no es el suyo seguramente esté en una fase en que no sabe lo que quiere y con esta ley les sería mucho más sencillo librarse de nosotros y nuestro yugo y llegar a verse como personas completas, dignas y con sus derechos básicos garantizados.

Algunas de las personas más reaccionarias que se oponen a esta ley, además de esa moralina infame que ni fundamentos tiene, la complementan esgrimiendo los más lamentables argumentos econonómicos: “no con mis impuestos”.

No con mis impuestos. Como si tuvieran el mínimo control sobre cómo el Estado determina el gasto de los dineros que todos aportamos en forma de impuestos. Dejame darte un pista: mucha de la plata de nuestros impuestos se gasta en pajerías y sobre eso tampoco tenemos el más mínimo control.

Te doy unos pocos números. Yo sé que acá voy a perder el 50% de la mitad de mis lectores. La primera mitad de mis lectores quizá la haya perdido al dar a entender que no me opongo a la ley, aunque tengo fe en la gente que visita nuestra casa bella y pastafari. No lo hago. Al contrario, me parece fundamental que se apruebe, porque la realidad de esas personas trans suele ser aterradora: exclusión social, marginación, problemas de salud, con la familia, laborales, para acceder a educación. Todos los males del mundo.

Pero vamos a lo económico, ya que es uno de los argumentos que resaltaban en las pancartas que llevaban los tres gatos locos que fueron a protestar al Palacio Legislativo.

La compensación que recibirían estas personas, según el Art. 7, es de 3 BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones), que al precio de hoy según el BPS es de $3848. Esto hace un total de $11’544, menos que un salario mínimo nacional ($13’430 nominales).

Ponele que el censo no haya alcanzado a toda la población trans real y que en realidad sean el doble: 1800.

Con 1800 personas trans, recibiendo cada una $11544 pesos, la erogación mensual aproximada por parte del Estado sería de unos 21 millones de pesos.

Parece mucho dinero. Es un poco de plata sí, pero nada demasiado escandaloso. Dejame darte algunos números aproximados (en valores nominales).

Los sueldos de senadores y secretarios son de más de $200’000, a los que se agregan “gastos de representación” por $33’000, y partidas para gastos de prensa por $28’000.

Son 30 senadores con sus secretarios.

A esto sumamos la cámara de representantes: 99 diputados con sus secretarios.

Los sueldos de los honorabilísimos diputados son de $189’000 más $25’000 por prensa y más plata para otras prebendas. Acá está el enlace en el Parlamento. Los secretarios y prosecretarios tienen más o menos lo mismo, según este otro enlace al Parlamento.

Gastos de prensa. ¡Plata para comprar diarios!

Treinta senadores y sus secretarios, por $28’000, son $1’700’000

Noventa y nueve diputados y sus secretarios, por $25’000, son $5’000’000

Nada más que en plata para diarios el cuerpo de legisladores de Uruguay (suponiendo solo un secretario para cada uno) recibe casi SIETE MILLONES de pesos. Un tercio de lo que se destinaría en compensaciones para esa población trans. Un tercio. En diarios. Es una obscenidad.

A eso sumale los secretarios de los secretarios, los prosecretarios, los malditos gastos de representación, que es un curro, porque igual cuando viajan presentan sus gastos y viáticos para que se les liquiden, más los coches oficiales, más las partidas para las bancadas y hasta plata para pagar la telefonía celular. A gente que gana 15 veces el salario mínimo y que se votan ellos mismos los aumentos salariales.

No se va a hacer nada con esta información, claro está, pero espero que esto sirva para relativizar el tema y señalar algo innegable: ¡Mirá si no va a haber plata para darle a la gente trans! ¡Plata, hay! Y cerquita nomás. Solo hay que distribuir un poco y bajarse del caballo. No precisás desequilibrar en lo más mínimo el presupuesto nacional. Perfectamente se podrían recortar esos gastos, todos, de raíz, sin menoscabo de nada.

¡Y ni siquiera me metí con la Caja Militar, ese agujero sin fondo!

Aunque la población trans fuera diez veces más grande tampoco importaría. Si no entendés por qué no importaría ni siquiera deberías estar acá leyendo esto y ensuciándome el blog con tus ojos llenos de barro.

Y hay más para decir. Bastante más. Pero antes tengo que terminar de entenderlo y procesarlo yo mismo; los argumentos morales y religiosos me alucinan en su odio y egoísta fanatismo. En comparación las cuentas salen facilísimo.

Redenciones esquivas.

Una serie y una película.

⇒ Vi la serie Cobra Kai, la continuación hecha por YouTube Red de la primera Karate Kid. Sí, la de Pat Morita con su lustrar y pulir. Los protagonistas son los mismos, 30 años después, en unos papeles que por momentos son gigantes. Los primeros dos capítulos están disponibles gratis en YouTube.

Es una serie preciosa en su concepción, fantásticamente realizada, con un desarrollo no por previsible menos interesante. Los estudiantes se metamorfosean y van definiendo sus caminos marciales. El final de temporada es angustiante, con apenas dulzura y mucho de amargo. Casi no hay redención. Eso es quizá lo más horrible. Prisioneros de sus decisiones, incluso de las que saben equivocadas, les es difícil dejarlas atrás, enmendarlas, dar un golpe de timón que los aparte del curso de colisión. Así que siguen, de dientes apretados, a veces sin siquiera saber qué pueden hacer para evitarlo. Es difícil escapar de lo que uno mismo construye.

Como leí hace mucho, mucho tiempo: las armas no tienen dueño, todas responden a la mano que las maneja.

⇒ La película es la alemana La Vida de los Otros (Das Leben der Anderen). Ambientada en la República Democrática Alemana de la guerra fría, nos mete en un mundo de miedo. Donde el Estado puede espiar a cualquiera, a todos, y lo hace. Son amos de la vida y la muerte, el bienestar y la miseria de sus ciudadanos. Los ideales chocan con los intereses. Es sencillo, desde el poder, tumbar a alguien que resulta molesto. Ni siquiera debe ser especialmente riesgoso para la Seguridad del Estado, si no tan solo porque tiene algo que quiere el poderoso o está con alguien a quien el poderoso desea.

Así nos asomamos a la vida del capitán Wiesler, encargado de buscar algo que comprometa a Georg, un dramaturgo fiel al regimen, pero en pareja con Christa-Maria a quien codicia un ministro.

La película es fascinante. También con metamorfosis excelentes. Aterradora en su ambientación. Edificante, trágica, esperanzadora. Es como viajar en un carrusel de emociones. Aquí también se mezcla lo dulce con lo amargo.

Pero a diferencia de la serie, la redención es como un bálsamo.

Sobre la lectura y el cerebro

Ana Valdés ( @caravia158 ) tuiteó un artículo muy interesante (y bastante aterrador) sobre el analfabetismo funcional en Sudáfrica. Ya sea porque muchos niños sufren de desnutrición y los problemas de desarrollo que eso conlleva, que sus propios padres son iletrados, que los libros son escasos y caros o que los profesores que deben enseñarles están deficientemente formados, lo cierto es que el 78% de los niños de cuarto grado no pueden entender lo que leen. El texto está en inglés, pero es bastante accesible si lo querés vichar.

Rescato para 42 un par de los últimos párrafos, porque nos importa a todos:

En las últimas tres décadas la neurociencia cognitiva ha clarificado y resuelto varios de los debates acerca de la lectura. Se ha probado más allá de cualquier duda que la lectura, el volverse funcional y eficazmente alfabetizado, altera el cerebro.

Aprender la representación visual del lenguaje y las reglas para combinar y asociar los sonidos con las letras desarrolla nuevas posibilidades para el procesamiento del lenguaje. Refuerza y modifica ciertas habilidades fundamentales, tales como la memoria visual y verbal y otras habilidades cruciales. Influye en los caminos o circuitos usados por el cerebro para la resolución de problemas.

Fallar en el aprendizaje de la lectura afecta la cognición necesaria para funcionar efectivamente en la sociedad moderna.

Los errores en la traducción, donde los haya, son míos.

Es la misma discusión de siempre. La lectura y la escritura modifican el cerebro, la mente, los pensamientos, la percepción del mundo (¡del universo!), los propios límites que nos circundan. Cuanto más perfecta sea la comprensión y el consiguiente uso del lenguaje, mayores serán nuestras capacidades no ya de proyectar nuestros pensamientos correctamente, sino a un nivel básico, de elaborarlos. Los límites de nuestro vocabulario son los límites de nuestro pensamiento. Los límites en el uso del lenguaje marcan qué tan efectivamente podemos comunicar nuestras ideas y sentimientos. Los límites de nuestro pensamiento condicionan qué tan críticos, o qué tan crédulos, podemos ser con lo que nos rodea. Somos lenguaje.

¡Lean, muchachada! ¡Léanle a su prole, cuanto más precoces, mejor! ¡Lean de todo! Bueno, igual a Cohelo y a Osho, no. Novelas, poesía, ciencia, filosofía, arte, historia, política (incluso, o sobre todo, de autores o temáticas opuestas a lo que creen). No se corten con nada, porque nunca saben dónde estará lo que les vuele la mente catapultándolos a alturas que nunca imaginaron.

Ya. Disculpas por lo exaltado. Lean, ¿ta?

Campo #Agropalooza

No voy a entrar en el hilado fino de desmenuzar los reclamos del sector agropecuario en Uruguay, ya que son muchas las derivaciones y variables.

No voy a entrar en la politización del conflicto, ni mucho menos en los dichos de algunas personas que incluso se acercaron a pedir “sangre”, sí, como si estuviésemos aún en el siglo XIX. Indefendible todo.

Me gustaría entrar con un par de matices.

Los productores agropecuarios no son unos pobrecitos, en general. Los pobrecitos son los pequeños o medianos productores que ya no lo son, o que están a punto de dejar de serlo, porque no les dieron las cuentas y tuvieron que bajar la cortina y rematar todo. No son pobrecitos, pero eso no quiere decir de ninguna manera que no se esfuercen cada hora de cada día, sin que importe si es domingo o feriado. Tengo familia en el campo y muchos de ellos no se han tomado un día libre en años. La gente en el campo labura. Salir al cruce y desmerecer todo eso, al barrer y al grito de “Oligarca!” es más panfleto ideológico que una realidad. Que hay oligarcas, dueños de miles y miles de hectáreas, que a veces ni siquiera residen en el país, es innegable. Agarrar y meter a todos quienes participan del reclamo en la misma bolsa es irresponsable.

Juzgar la validez de un reclamo porque andan en una camioneta 4×4, muestra que en realidad no se ahonda en el mismo sino que se quedan en la cáscara más superficial. La actividad agropecuaria, intensiva y globalizada está cada vez más tecnificada. Una camioneta 4×4 más que un bien suntuario es una herramienta; es virtualmente imposible andar por el campo en una camioneta de gama baja. Sencillamente no aguantan el castigo. Además de que muchas veces hay que recorrer grandes distancias para ir de un campo a otro y se necesita un vehículo ágil. No es difícil de entender.

Una cosechadora nueva puede costar bien por encima de U$S 100’000 y fácilmente puede llegar a más de U$S 200’000; un tractor y sembradora modestos pueden pasar de los U$S 80’000. En ciertos casos se manejan precios siderales. Muchos productores se endeudan abundantemente para conseguir las herramientas que necesitan. A los precios actuales de los granos es difícil que cierre la ecuación si tenés que pagar un contratista.

Finalmente, la producción agropecuaria pertenece al sector primario, sin valor agregado y, lo más importante, son tomadores de precios. Ser tomador de precios significa que el precio de venta de lo producido es impuesto desde afuera sin lugar para apelar. O venden su producción a lo que dictan los mercados, o se la guardan; podrán especular un poco, si hay suerte, pero en algún momento todos tienen que vender, quieran o no, les sirva o no.

Es normal que pidan un dólar más caro. Más que normal, para ellos es una necesidad. A principios de 2016 el tipo de cambio era de $32 por dólar. Hoy, dos años después, es de $28.50, un 9% menos. En ese período de un par de años están los aumentos, en pesos, de servicios, impuestos, combustibles, sueldos. Incluso los mismos insumos que compran en dólares (semillas, fitosanitarios, neumáticos, lubricantes) han experimentado subas. Si lo que uno vende vale cada vez menos y producirlo tiene cada vez un costo más alto creo que es comprensible el malestar.

Entonces, ¿realmente es tan complicado entender que reclamen? ¿Todos ellos están equivocados y son unos codiciosos de porquería? ¿O sus reclamos tienen, por lo menos, la validez suficiente como para considerarlos seriamente y buscar algún tipo de solución?

Por otro lado, y a modo de final, nunca va a haber un “ganador” si se manipula el precio del dólar. El tipo de cambio es un arma de doble filo muy, muy peligrosa. Al campo le sirve un dólar caro, lo mismo que a los exportadores, porque aunque los precios internacionales estén deprimidos, como pasa actualmente con la soja, podrían hacer una diferencia que les resultara favorable. Pero un dólar (mucho más) caro sería catastrófico para el mercado interno, para los que vendemos en pesos, y sobre todo para quienes están endeudados en dólares. También afectaría la paramétrica en que se basa el precio de los combustibles. Y no se necesita ser muy genio de las finanzas para saber que eso implicaría un aumento de la inflación. La inflación repercutirá sobre el dinero disponible y eso sería un golpazo para la economía de todo el país, educación, comercio, gasto público, políticas sociales, salud, sueldos, consumo, acceso a bienes y servicios.

El campo necesita una solución, me parece que eso es claro. Estoy de acuerdo en que presionen al Gobierno para encontrarla. De eso se trata, ¿verdad? Sindicatos, grupos de presión, organizaciones y colectivos, todos tienen necesidades particulares y todos deben tener la libertad de exigirle al Estado algún tipo de respuesta. Pero jugar con el dólar no es esa solución. Sería mucho peor el remedio que la enfermedad.

Banderas

Me preocupa la situación en España, donde tengo tantas amistades y afectos, con todo el tema Catalán. No tengo una posición tomada. No podría, ni me corresponde elegir un bando. Sí soy partidario de dejar que la gente se exprese y rechazo la violencia contra personas desarmadas y con los brazos en alto. No hay justificación en un estado que se dice democrático y de derecho. También rechazo la provocación y la coacción y el tildar de traidor a quien piense distinto.

He visto gestos y palabras y acciones muy mezquinas de ambos lados de este conflicto, tanto de las personas de a pie como de los dirigentes que deberían velar por el bienestar de su gente y tratar de desactivar el conflicto en lugar de inflamar los ánimos. Luego, a ninguno de ellos se los vio en las calles, tan gallitos que son por cadena nacional. Pero ese es otro tema.

Hoy, ahora, recién, acabo de darme cuenta de algo simplísimo: las banderas.

Si vas a Wikipedia y escribís “Bandera de España”, “Bandera de Cataluña”, o “Estelada” te aparecen las imágenes de las susodichas.  En todos los casos, franjas horizontales rojas y amarillas con algún eventual chirimbolo al medio. Lo más gracioso es que en la Estelada, dependiendo del color, el chirimbolo puede ser de izquierda o de derecha. ¡Qué estupidez, por el MEV! ¿En serio hacen esas distinciones en lo que algunos piensan que debería ser la enseña nacional, apartidaria y totalmente desideologizada? ¿Y entonces qué? ¿Luego de independizarse, si se diera el caso, van a pelear entre ellos para ver qué color de chirimbolo debe aparecer en al bandera?

Después de estudiar concienzudamente las banderas me pregunto: la discusión entre la Bandera de España y la de Catalunya, ¿a qué se debe? ¿Al ancho de la franja, o al color con el que empieza? En esencia son iguales, amarillo sobre rojo o viceversa. Varias finitas o unas pocas bien anchotas. ¿Qué dilema, no?

Dejate de nacionalismos e ideologías por un momento y acercate hacia el lado de lo prosaico: ¿te das cuenta de que hay personas dispuestas a matarse por el ancho de la franja? ¿Vos sacrificarías a tus seres queridos, a vos mismo, por el color inicial? ¿En serio vale la pena sufrir por ver tres franjas o nueve en una bandera?

¿No se dan cuenta? Cientos de años han pasado como para estar anclados a ellos, para dejarse definir por ellos, por los años. Ya están juntos, los pueblos. Están todos al lado, mezclados desde hace generaciones. ¡Desde hace siglos! Sí, tienen rasgos culturales distintos y a veces hasta opuestos, pero no poder buscarle la vuelta y llegar a un acuerdo es como pretender cambiar de apellido porque a tu hermana no le gustan las aceitunas y a vos sí… y que además las llama “olivas”, la maldita. No mentira, mi hermana es un sol maravilloso aunque no le gusten las aceitunas.

Los que fundaron Catalunya están muertos. Los que fundieron Catalunya con el reino de Aragón están muertos. Los que fusionaron los reinos de Castilla y Aragón y Navarra están muertos. Y eso fue todo mentira. Uniones mediante matrimonios. Trasiego de gentes y vasallajes como quien pasa ganado de corral. A nadie se le debe nada. No hay imperativo histórico que valga. Eso también es todo mentira. El pasado son cosas que pasaron. La Historia son cosas que pasaron hace mucho. ¿Qué importa, a fin de cuentas? ¿Qué sigue? ¿Volver a separar los reinos de Castilla y Aragón? ¿Resucitamos a Fernando y a Isabel? ¿Otra guerra civil? Hay un montón de hijos de puta que parecen atraídos por la idea, por lo que se lee y escucha. Pero son pocos, poquísimos; el puñado de fanáticos de toda la vida. ¿Los vas a dejar ganar?

Perdoname si no soy sensible con tu sentimiento español o catalán. No llego a comprenderlo, de la misma manera en que no puedo comprender los fanatismos en los partidos políticos o los cuadros de fútbol. Cuando empezás a desmenuzar las cosas resulta que todo es mentira. Todo es mentira.

No sé, será que a mí los nacionalismos y las fronteras no me van. Son todos constructos de las élites, manipulaciones para que los soretes de siempre se enriquezcan como siempre, mientras los de a pie se pelean entre sí, como siempre. El río revuelto y los pescadores y esas cosas. Fijate a ver qué investigaciones pasaron a segundo plano, qué escándalos se silenciaron, qué dinero cambió de manos mientras están todos pendientes de qué bandera es la más linda.

Váyanse al bar a tomar una mientras conversan, quieren? Es lo más provechoso que pueden hacer. Y no pongan las sillas paralelas, ¿quieren? Las sillas paralelas son lo peor.

Molerse a palos y matarse entre ustedes es terrible para la salud.

Lamento boliguayo

Nacho me pasa este enlace, en donde un medio uruguayo informa sobre otro uruguayo que en Twitter interpreta, traduce y explica una canción española del año 2000: Aserejé. Aparentemente es casi trending topic.

http://www.subrayado.com.uy/noticias/71000/tuitero-uruguayo-nos-vuela-la-mente-explicando-el-hit-asereje

En las redes sociales, vi una captura con supuestos dichos del candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, en referencia a la golpiza que sufrió un peón rural de Salto por reclamar lo que en justa ley le corresponde. En esa captura apócrifa Lacalle Pou habría defendido el accionar del estanciero.

La respuesta del líder nacionalista no se hizo esperar y salió a aclarar los tantos, estableciendo que él no dijo eso.

El primero es gracioso, el segundo se enmarca en un hecho triste y terrible. No tienen nada que ver entre sí de ninguna manera, pero tienen algo en común: las ristras de comentarios.

Qué bicho inmundo y lamentable es el uruguayo. Es increíble lo rastrero y mezquino que resulta en cuanto se rasca un poquito. Fanático, dogmático, falaz, violento, cruel y muchas veces, tristemente ignorante.

El uruguayo no puede hablar ni del gusto del yogur sin cagarse en la concha de la madre de Lucía y el Pepe y los comunistas hijos de la gran puta. O en Sendic. O en los asesinos colorados, en los los blancos ladrones o una combinación de ambos. Todo se politiza, la piel es tan fina que es traslúcida, toda discusión derrapa a la velocidad de la diarrea (que todos saben es más rápida que la de la luz). Parecería ser que el uruguayo está en perpetuo estado de enojo esperando la mínima oportunidad para saltar directo a la yugular del que piensa distinto. Se diga lo que se diga saltan reproches y comparaciones, justificaciones y lamentos interminables. Con varas de medir variadas para cada situación. En donde lo propio se juzga con benevolencia y lo ajeno con máxima virulencia. Donde la historia se repite eternamente y las faltas no prescriben jamás. Todos corruptos, todos ladrones, sin que importe época o color. Manchas indelebles que restan, de manera instantánea, cualquier legitimidad y derecho a réplica.

Es tan raro ver un comentario que no sea descalificador, que tienda puentes, o que simplemente intente comenzar un debate serio y coherente, que probablemente se pase por alto, o peor aún, se conteste con un retruécano o sarcasmo que busque la descalificación, la mayoría de las veces con falacias lógicas que pretenden desviar el foco de la discusión. Es muy triste que muchas veces estos recursos tengan éxito, desvirtuando todo. Y eso en el mejor de los casos. En un porcentaje altísimo de ejemplos se cae directamente en el insulto rampante.

Para mí que la culpa es de Bonomi, el Ministro del Interior. ¡Renunciá, Bonomi!

Che… ¿y si devuelven a Santiago Maldonado?

Estoy cansado, vo. Mental, emocional y físicamente. No estoy pasando por una temporada tan buena. Es por esto que les voy a decir esto de la mejor manera que me salga. Disculpen si les hablo como a niños. Se comportan como si lo fueran, eso es claro. Niños especialmente malcriados, desconsiderados y egoístas; con la impunidad de quien destripa un sapo para ver qué hay adentro y la misma satisfacción, parecería. No son niños, eso también es claro. Son mucho más poderosos que cualquier niño pequeño, y por eso sus acciones tienen consecuencias mucho más graves. Entenderán que es una situación que me asusta y me inquieta. Y el miedo hace que se me crucen ideas raras y que me pregunte cosas.

Me pregunto, por ejemplo…

¿No habrán sido tan asesinos de matar a Santiago Maldonado por ir a decir que le parecía que los mapuches tienen razón, no? ¿Verdad?

O sea, aunque ustedes tengan la fuerza y él sea solo un jipy que no representa ninguna amenaza, pero que les resulta molesto porque les dice cosas que no quieren oír porque a lo mejor tan equivocado no está, no lo van a matar como a un perro solo porque pueden, ¿no?

¿No?

Estado de Derecho, libertad, democracia, garantías personales, elemental tolerancia y básica decencia… yo sé que son boludeces de quita y pon como una bufanda, miren que los entiendo, mis chiquitos, pero uno no mata a un guacho y lo desaparece así porque sí en estos tiempos y en estas condiciones. ¿No?

O sea, ¿qué tan hijos de puta tienen que ser? No. No, perdonenmé. Las madres no suelen tener nada que ver, santitas.

Esa parte de pesadilla en la Historia que vivieron nuestros países se supone que terminó. De verdad.  Ya está con desaparecer gente. Si no me creen, pregúntenle a cualquiera. En serio. Ta, yo sé que a lo mejor están confundidos porque si los desaparecidos no aparecen es porque los tiene el Gran Bonete y está todo bien con ustedes. Pero en serio, ya está, loco.

De onda les digo: ¿no sería buenísimo que devolvieran a Santiago Maldonado? Vivo, si no es mucha molestia. Gracias. Puede tener algún par de moretones, que yo sé lo que les cuesta deshacerse del vicio, porque el apremio es lo que tiene, pero que esté vivo sería un gesto realmente lindo de su parte.

Si no es abuso, también podrían tirarle una onda a los mapuches, demostrar que hemos avanzado un poco desde que los expoliaron y masacraron comenzando hace 400 años. Yo qué sé. Prueben de ser un poco más buenas personas y un poco menos codiciosos, a ver qué se siente. Benetton no precisa 900’000 hectáreas. De verdad que no. Es casi como el Departamento de Rivera. ¿A vos te parece?

¿Y quién les dice? ¡Si a lo mejor hasta les gusta y todo ser buenas personas! Es como con las berenjenas, ¿vieron? De chico no tenés idea y no te gustan, te parecen amargas y un poco asquerosas, pero de grande te desarrollás y madurás y crecés y les encontrás una onda y hasta ricas te resultan. Y como les digo berenjenas les digo remolachas, o la verdura que quieran, que a fin de cuentas es solamente un ejemplo. Ahora imagínense lo mismo con el respeto a los Derechos Humanos, que de chicos siempre les parecieron una merda.  Ya es hora de que crezcan, se desarrollen y maduren, vo.  Es posible. Miralos a los noruegos, por ejemplo, que antes andaban a los hachazos destripando gente y ahora son super razonables.

Déjense de joder, ¿quieren? Hay una millonada de personas que estarían contentísimas con el cambio.

Disculpen por el juego de palabras, fue sin querer.