Gutenberg

Título 2: Qué y por qué

Estoy probando Gutenberg, el nuevo editor de WP. Quería escribir algo “de verdad”, pero no se me ocurre nada, ya que las entradas previas las redacté usando el editor anterior.

Título 3: Este estilo de título es más chiquito

El texto puede extructurarse utilizando “bloques”. Los bloques corresponden a distintos “objetos” que pueden utilizarse en la edición de un artículo.
  • Un bloque para títulos
  • Un bloque para listas (como esta)
  • Un bloque de párrafos
  • Un boque para citas
  • Un bloque para imágenes (imagen, portada, galería)
  • Y más bloques.
El de arriba es un bloque correspondiente a la imagen de portada. La obra es la fantástica La Gran Ola de Kanagawa, en mediana resolución; por ningún motivo en particular, solo compartir algo bello contigo.

En cada párrafo puede cambiarse el tamaño de la fuente.

Muy interesante, la verdad. Porque cada vez que das un Salto de Párrafo, vuelve al tamaño estándar.

Así. Haciendo click en cada párrafo te da la opción de cambiar el tipo de párrafo que estás usando, así como opciones de centrado, creación de hiperenlaces, negritas, etc. Algo muy interesante es que haciendo click en un botón marcado con tres puntos verticales tenés seteos especiales que te permiten insertar el párrafo antes o después de otros. Muy interesante e intuitivo.

Como podés ver, también te permite arrancar con un Drop Cap, que se activa con un simple click en un panelcito a la derecha y es válido para párrafos individuales, aunque no te lo muestra al editar. Una vez más, al dar el salto de párrafo o cambiar de bloque, el seteo vuelve al estándar.

También podés aplicar colores de fuente y de fondo en cada párrafo.

No necesitás tags en HTML, ni andar cambiando entre las viejas ventanas de vista y edición para dar las órdenes. Es transparente y sencillo. Y al cambiar de bloque los seteos especiales quedan atrás y volvés al texto plano estándar. No necesitás definir bloques. Al dar el salto de párrafo se crea uno nuevo automáticamente. En la parte superior del panel de la derecha tenés dos botones que dicen “Document” y “Block”. Editás en Block, pero etiquetás, marcás categorías y fecha de publicación y otras opciones en Document . La verdad es que es PRECIOSO y SENCILLÍSIMO trabajar con él. Super intuitivo y muy, MUY flexible y potente. Si te quedan dudas, al pararte sobre cada opción te aparece el cartelito con una explicación de qué hace. Ah, y te pasa a pantalla completa por defecto, lo que tampoco está mal cuando querés escribir sin distracciones. Creo que es una de las pegadas más grandes de WordPress. Gracias, WP!

Sobre la naturaleza del placer

Hace muchos años leí que el verdadero placer no es del cuerpo sino del alma al poseer las cosas. Mucho mastiqué esa frase y la idea subyacente, tratando de elaborarla y adaptarla a mi realidad de aquel tiempo. Para poseer algo tenés que hacerlo tuyo; para hacerlo tuyo, tenés que brindarte, tenés que dar sin guardarte nada, sin mezquindad. Es una especie de simbiosis. Es un acuerdo con derechos y obligaciones. Tomar por la fuerza no te hace dueño de nada, solo sos un usurpador. Quien siembra indiferencia en el dar solo cosecha indiferencia y el placer nunca es indiferente. Si sos egoísta solo tendrás una descarga y alivio momentáneo, por completo carente de significado o sustancia. No podés poseer desde el egoísmo. Entonces, ¿cómo poseer? Brindándote por entero. Y cuando todo se te brinda como respuesta a lo que das, cuando lo que importa es el placer ajeno dejando el tuyo en un segundo plano, justo en ese momento es cuando podés llegar a poseer de manera absoluta. Justo en ese momento, cuando lográs que el otro placer alcance sus cotas máximas, es cuando alcanzás tu propio placer total.

 

Flashes de realiad /11

gilo Reiniciar el celular y cuando estás confirmando la orden, en el segundo de apartar el dedo de la opción “Aceptar”, darte cuenta con una lucidez abrumadora de que no te acordás del PIN para desbloquear la SIM. Por supuesto que eso se da en cuanto estás arriba del bondi a Montevideo y la tarjeta con el PIN está en la oficina que se aleja.

gilp No está mal pasar todo el fin de semana sin el celular. Sin mensajes, sin llamadas, sin redes. Ocupándote, en cambio, de quien está al lado tuyo en carne y hueso… y de tu propio interior. Eso último suele ser un poco incómodo en las primeras horas, probablemente por la falta de costumbre. Aunque luego es lindo recuperar el diálogo interior. Los celulares lo ahogan detrás de todos los cositos brillantes.

glup El diálogo interior puede ser fascinante y en ocasiones hasta aterrador. Pero mayormente fascinante, incluso cuando es aterrador. Mirás lejos y dejás que las ideas desfilen sin aferrarte demasiado a ellas salvo que justo surja alguna que te sirva. Supongo que es el equivalente a dejar que los niños se aburran para permitir que surja la creatividad del juego libre.

gasp Dejar de fumar es un viaje. Un viaje plagado de problemas y trabas burocráticas. A veces te deportan desde la primer aduana, a veces ni siquiera te dejan cruzar la frontera. Otras, recorrés varios países, tales como PrimerDía, PrimeraSemana, y hasta TercerMes hasta que caduca la visa y te encontrás de vuelta en casa y sin un plan. En general dejar de fumar te abre las ganas de comer como un desaforado. Entonces, como vas viajando en un Ford Voluntad con poco combustible y bastante baqueteado, fumás un pucho porque te saca la ansiedad y con ella las ganas de comer. Pero comés porque te distrae de las ganas de fumar, para no fumar como un escuerzo. Y como la ingesta se sale de control a una velocidad infinita, te fumás un pucho. Así que ni dejás de fumar, ni dejás de lastrar como una sabandija… y ahí vas, transitando por esa carretera infernal en donde se suceden los carteles del tipo:

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|   ApenasSubísUnaEscaleraSinResoplar – Planta Urbana – ¡Bienvenido!  |
|       Obesidad – 40 km                                                                                                        |
|       Epoc – 55 km                                                                                                                 |
|       Retorno a Ejercicio – 13842 km                                                                           |
|                                                                                                                                                   |
|      Disfrute su viaje. Conduzca con responsabilidad.                                         |
⌊_________________________________________________⌋

plnt La primavera se anuncia con ganas. Las plantas salen con fuerza de su letargo luego de un invierno de los de verdad, de esos intensos que realmente cortan los procesos vegetativos, y casi ves crecer los renuevos. Ya planté árboles de níspero, arazá, guayabo, jacarandá y una casuarina guacha (la segunda) que nació en una de las macetas.  Armé los almácigos de perejil, apio, rabanitos y unas semillas de agapanto que robé junté a finales del verano. No sé qué resultará de esa plantación. También pasé a tierra buena las lechugas y cilantros que van naciendo guachos en las macetas.

plnu Si a las lechugas en lugar de cortarlas les vas sacando las hojas exteriores la planta dura como 3 meses. A medida que vas quitando hojas el tallo se desarrolla hacia arriba, hasta que llega un punto en que las hojas son cada vez más pequeñas, opacas, duras y amargas. Si dejás la planta  para que haga lo que quiera, en un punto va a florecer y semillar y el viento va a desparramar esas semillas por todos lados. Lo mismo pasa con el apio y el cilantro. Si dejás un puerro sin arrancar, va a seguir su ciclo hasta hechar una vara terminada en un pompón de semillas precioso; luego las dejará caer, generando nuevas plántulas.

 

plnv También puse entre papel húmedo unas semillas raras que trajo María Luisa de su viaje a la tierra de los canguros. No les tengo mucha fe, ya que lamentablemente a pesar de estar en lugar seco, fresco y cerrado, se apolillaron. Quizá solo sea la cubierta externa. Veremos.

plnw Tengo una vieja silla bajo uno de los aromos que está cuajado de flores. Me gusta sentarme allí y mirar todo el terreno. Imaginar el crecimiento de los árboles. Tratar de visualizar cómo quedará un nuevo retoño, para dónde dará la sombra cuando crezca, cómo lo castigarán los vientos y con qué reparo cuenta, por dónde irán sus raíces. Si pone en riesgo a los vecinos ante una eventual caída o dónde caerán los frutos, si los tiene. Es un lindo ejercicio, casi como proyectar el futuro. O quizá una apuesta.

gasq A propósito de nada, las semillas de agapanto estaban prolijamente envueltas en papel y conservadas en un viejo paquete de cigarrillos. Cuando saco el envoltorio ¡vi que quedaba un cigarrillo dentro de la caja! Preguntame si me fumé con fruición ese último cigarrillo que estaba allí desde febrero pasado, hace 7 meses, como si fuera el mejor tabaco cubano. La respuesta no te sorprenderá.

sexa Qué invento maravilloso el clítoris, por el MEV! Ta, nada más. Siga, circule, aquí no ha pasado nada.

 

Proyecto de Ley Integral para Personas Trans en Uruguay.

Hay mucha tela para cortar con esta ley que otorgaría a las personas trans derechos y beneficios que la mayoría de nosotros damos por sentados sin siquiera pensar en ellos.

El texto del proyecto es corto y fácil de entender. Unas poquitas carillas que te invito a leer.

El censo oficial, según el artículo que leí en Revista Harta, dice que en Uruguay hay cerca de 900 personas trans identificadas. El artículo enlaza al documento elaborado por el MIDES (que indica que algunas personas trans se murieron, otras se fueron, otras no pudieron ser encontradas y otras resultaron no ser trans). Ponele que el MIDES no haya llegado a toda la población trans en Uruguay y que en realidad sean el doble: 1800 personas.

Algunas personas se oponen dando distintos motivos morales y religiosos que pueden resumirse en: no me gusta esta ley porque vamos a perder el control sobre una parte de la población a la que nos gusta despreciar, juzgar y someter. Además todo el mundo sabe que los trans son una abominación y mi hijo o hija que se siente en un cuerpo que no es el suyo seguramente esté en una fase en que no sabe lo que quiere y con esta ley les sería mucho más sencillo librarse de nosotros y nuestro yugo y llegar a verse como personas completas, dignas y con sus derechos básicos garantizados.

Algunas de las personas más reaccionarias que se oponen a esta ley, además de esa moralina infame que ni fundamentos tiene, la complementan esgrimiendo los más lamentables argumentos econonómicos: “no con mis impuestos”.

No con mis impuestos. Como si tuvieran el mínimo control sobre cómo el Estado determina el gasto de los dineros que todos aportamos en forma de impuestos. Dejame darte un pista: mucha de la plata de nuestros impuestos se gasta en pajerías y sobre eso tampoco tenemos el más mínimo control.

Te doy unos pocos números. Yo sé que acá voy a perder el 50% de la mitad de mis lectores. La primera mitad de mis lectores quizá la haya perdido al dar a entender que no me opongo a la ley, aunque tengo fe en la gente que visita nuestra casa bella y pastafari. No lo hago. Al contrario, me parece fundamental que se apruebe, porque la realidad de esas personas trans suele ser aterradora: exclusión social, marginación, problemas de salud, con la familia, laborales, para acceder a educación. Todos los males del mundo.

Pero vamos a lo económico, ya que es uno de los argumentos que resaltaban en las pancartas que llevaban los tres gatos locos que fueron a protestar al Palacio Legislativo.

La compensación que recibirían estas personas, según el Art. 7, es de 3 BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones), que al precio de hoy según el BPS es de $3848. Esto hace un total de $11’544, menos que un salario mínimo nacional ($13’430 nominales).

Ponele que el censo no haya alcanzado a toda la población trans real y que en realidad sean el doble: 1800.

Con 1800 personas trans, recibiendo cada una $11544 pesos, la erogación mensual aproximada por parte del Estado sería de unos 21 millones de pesos.

Parece mucho dinero. Es un poco de plata sí, pero nada demasiado escandaloso. Dejame darte algunos números aproximados (en valores nominales).

Los sueldos de senadores y secretarios son de más de $200’000, a los que se agregan “gastos de representación” por $33’000, y partidas para gastos de prensa por $28’000.

Son 30 senadores con sus secretarios.

A esto sumamos la cámara de representantes: 99 diputados con sus secretarios.

Los sueldos de los honorabilísimos diputados son de $189’000 más $25’000 por prensa y más plata para otras prebendas. Acá está el enlace en el Parlamento. Los secretarios y prosecretarios tienen más o menos lo mismo, según este otro enlace al Parlamento.

Gastos de prensa. ¡Plata para comprar diarios!

Treinta senadores y sus secretarios, por $28’000, son $1’700’000

Noventa y nueve diputados y sus secretarios, por $25’000, son $5’000’000

Nada más que en plata para diarios el cuerpo de legisladores de Uruguay (suponiendo solo un secretario para cada uno) recibe casi SIETE MILLONES de pesos. Un tercio de lo que se destinaría en compensaciones para esa población trans. Un tercio. En diarios. Es una obscenidad.

A eso sumale los secretarios de los secretarios, los prosecretarios, los malditos gastos de representación, que es un curro, porque igual cuando viajan presentan sus gastos y viáticos para que se les liquiden, más los coches oficiales, más las partidas para las bancadas y hasta plata para pagar la telefonía celular. A gente que gana 15 veces el salario mínimo y que se votan ellos mismos los aumentos salariales.

No se va a hacer nada con esta información, claro está, pero espero que esto sirva para relativizar el tema y señalar algo innegable: ¡Mirá si no va a haber plata para darle a la gente trans! ¡Plata, hay! Y cerquita nomás. Solo hay que distribuir un poco y bajarse del caballo. No precisás desequilibrar en lo más mínimo el presupuesto nacional. Perfectamente se podrían recortar esos gastos, todos, de raíz, sin menoscabo de nada.

¡Y ni siquiera me metí con la Caja Militar, ese agujero sin fondo!

Aunque la población trans fuera diez veces más grande tampoco importaría. Si no entendés por qué no importaría ni siquiera deberías estar acá leyendo esto y ensuciándome el blog con tus ojos llenos de barro.

Y hay más para decir. Bastante más. Pero antes tengo que terminar de entenderlo y procesarlo yo mismo; los argumentos morales y religiosos me alucinan en su odio y egoísta fanatismo. En comparación las cuentas salen facilísimo.

A veces mucho está bien…

… pero otras veces no. A veces más que mucho es demasiado. Y otras más que demasiado está bien.

No miré Civil War. No miré Winter Soldier. No miré Black Panther. No miré la serie Shield. No pude terminar de ver la última de Spider Man porque me aburrió a morir. Y no miré Ant Man and the Wasp. Pero miré Infinity War. Una película larga, cargada de CGI y con más personajes que si la hubiera escrito GRR Martin. Fue una decepción. Es más que mucho: demasiado. Es como ver cinco películas en una. Con cero emoción y cero contenido. Ni siquiera sé si la pasé bien mirándola.

Si miré con ganas Deadpool 2. Directamente es más que demasiado, así que está bien. Por lo menos se mata de risa de sí misma.

A dónde voy con esto? A que estoy hastiado de superéwes y sobre todo de modelos que se repiten una y otra vez con solo variaciones cosméticas.

 

Lo mismo pero distinto

Anoche, charlando con María Luisa hablamos de la Historia. De cómo ciertos hechos y personajes históricos siguen hasta nuestros días reconvertidos en expresiones de uso común. Y luego de cortar con ella me quedé rumiando sobre el tema.

Corría el año 1522 y la Guerra Italiana, la famosa y cruentísima Guerra de los Cuatro Años iba a todo trapo. Francisco I de Francia y Carlos I de España (y V de Alemania, cosa que me alucina) enviaban a la muerte a decenas de miles en los embarrados campos de batalla de Europa.

Una Europa convulsionada, empobrecida, desgarrada y, por qué no decirlo: totalmente desquiciada. Si habrá sido desquicio, que en el caldero hervían un rey español que hablaba en alemán, con un rey francés peleando por una ciudad italiana, con los franceses que en sus filas tenían escoceses y suizos, y un ejército español compuesto por italianos y alemanes, donde los reyes decían pelear por la gloria, mientras los soldados solo iban detrás de la soldada.

Vemos una pequeña posesión italiana: Bicocca, a pocos quilómetros de Milán. Milán, tan necesaria para el general francés, Vizconde de Lautrec, que comandaba una nutrida fuerza de venecianos y mercenarios suizos. Los Suizos, la élite guerrera de Europa, los que cargaban con sus largas picas como un muro erizado de púas, los invencibles, cuya sola presencia desequilibraba las batallas. Y del otro lado los españoles, que venían persiguiendo (y venciendo) a Lautrec por media Italia, comandados por un italiano, Próspero Colonna, que antes estuvo con los franceses, pero ahora peleaba por los Estados Pontificios, comandando fuerzas compuestas de caballería, lansquenetes (análogos a los suizos, pero alemanes) y una nutrida tropa de arcabuceros.

Ah, los arcabuces. Las primeras armas de fuego portátiles que empezaban a asomar tímidamente en los campos de batalla y con pretensiones de disputar el predominio de espadas y lanzas en la eterna carnicería.

Lautrec vio las dificultades. No quería atacar Bicocca aún, pero los suizos lo tenían contra las cuerdas: no habían recibido paga alguna y o atacaban o se volvían a sus cantones. Lautrec cedió, pero con resignación. Las fuerzas españolas estaban atrincheradas, en terreno más alto, detrás de un parapeto, con un pantano cubriendo su flanco, con menos cañones, quizá, pero con arcabuceros en cantidad. Los suizos desestimaron estos hechos con desdén. A fin de cuentas eran invencibles, verdad?

Cargaron desde terreno bajo rehusando la cobertura de la artillería amiga. Oh, sí, Lautrec quería machacar las defensas españolas primero, pero los suizos se mataron de la risa. A fin de cuentas eran invencibles, verdad? Así que dejaron atrás la artillería y cargaron de frente contra los españoles.

Llegaron al terraplén, el cual se levantaba detrás de una carretera inundada, y no pudieron seguir. La distancia era demasiada hasta para el largo alcance de las picas y los arcabuceros hicieron fuego sobre ellos de manera sostenida. Golpe a golpe masacraron a los suizos, impotentes con sus picas ante las balas. Más de tres mil suizos sembraron el campo ese día en poco más de un par de horas.

Este fue, según algunos historiadores al menos, un punto de inflexión. Terminó con la leyenda de invencibilidad de los suizos, que luego del desastre de Bicocca se desbandaron, obligando a Lautrec a retirarse definitivamente de su posición lo que llevó al colapso francés en Italia. Y también terminó con la supremacía de las picas y las cargas frontales que eran la estrategia de guerra preferida en la época. Era el inicio del reinado de la pólvora.

Se dice que los españoles tuvieron solo una baja en la batalla de Bicocca y no fue debida a ningún enemigo sino a la patada de una mula.

Y así llegamos a nuestros días y dos visiones distintas de una misma palabra: bicoca.

Mientras que nuestra española bicoca es un beneficio fácil de obtener y a bajo precio, los franceses tiene la bicoque para referirse a una pequeña casa en ruinas, una choza, o incluso a un basurero.

Historia, imposible no amarla.

Polenta fonduta con portobellos al ajillo y cerdo aromático

Polenta! Debo reconocer que al principio no me atraía en lo más mínimo y que es un gusto que me llevó tiempo desarrollar.

Alimento noble si lo hay, admite que te pases de cocción, podés comerla sola o con la salsa tan elaborada como quieras,  a la plancha, al horno, o frita. Como plato único o como acompañamiento. Más sabrosa o más sutil. Todo puede hacerse con la polenta. Hasta pan.

En esta oportunidad vengo con una presentación sencilla y sabrosa.

Doscientos o trescientos gramos de carne de cerdo en tiritas, un poco de aceite de oliva, una cucharadita de fécula (que al cocerse la carne hace como un glaseado al mezclarse con los jugos) y algún condimento o especia sabrosa: pimienta de jamaica, salvia picadita, salsa de soja, jengibre, pimentón ahumado, etc. En este caso usé un poco de pimienta roja bien molida y un buen pellizco de pimentón ahumado.

Mezclás todo, embadurnás bien la carne con eso y lo dejás marinando tapado con un film 20 minutos en la heladera.

Eso por un lado.

Luego unos hongos portobello o champiñones. Con cuatro o cinco portobellos por cabeza alcanza. Si les sacás la película que los recubre con un cuchillito evitás tener que lavarlos, así que al momento de saltarlos van a largar mucha menos agua. Laminalos bien finitos.

También uno o dos dientes de ajo bien picados y una lasca de manteca.

Fundís la manteca en una sartén, agregás el ajo y en cuanto larguen su primer perfume mandás los hongos, removiendo a fuego medio. Primero va a parecer que se toman toda la manteca, pero resistí la tentación de agregar más materia grasa o aceite. En un momento van a empezar a largar agua y junto con ella esa manteca que se tomó en primera instancia. Salá con mesura. Cuando estén doraditos, dejalos reservados en caliente.

Saltá en la plancha la carne con su marinada hasta que esté dorada, salá a gusto y reservá caliente.

Ahora la polenta. La polenta es importantísima. Personalmente prefiero la polenta de verdad, sin precocer. Es más sencilla de manipular porque lleva varios minutos para que se cocine, así que también tenés menos chances de que se formen grumos. Para esta preparación se calculan 60 gramos por cabeza, con 450 ml de agua. Agua, leche o una mezcla de ambas, como quieras.

Si no tenés, o directamente preferís la polenta instantánea, lo que varía es la cantidad de líquido. Fijate las instrucciones del paquete, pero creo que cada 60 gramos de polenta, necesitás 270 mililitros de agua.

También vas a necesitar un puñado de queso rallado rico.

Prepará la polenta como hacés habitualmente e instantes antes de que esté lista sumá el queso y revolvé para que se integre y se funda.

De más está decirte que podés poner el agua a calentar cuando empezás a preparar el resto para no demorar tanto, o incluso hacer al revés y preparar la polenta primero y reservarla. Una vez que empezás con los fuegos es todo bastante rápido.

Serví sin demora y encima de ella serví los hongos y la carne de cerdo, con un hilo de oliva y pimentón dulce.

Esta receta salió un poco caótica, pero se hace fácil y es deliciosa así que compensa cualquier molestia.

Ya. Cocina con alegría y buen provecho!