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Naruto

Pasé un montón de tiempo esperando por ver este anime. En Japón es emblemático y se ha desparramado por el mundo.

Consta de tres series consecutivas comenzando por Naruto, que nos introduce a los personajes principales en su niñez; sigue Naruto Shippūden, que comienza 3 años después del final de la primera, intervalo de tiempo en el que Naruto ha estado entrenando con su maestro y se desarrolla en la adolescencia de Naruto y las pruebas y circunstancias en que se ve envuelto, y este año arrancó Boruto, que se centra en el hijo de Naruto. No voy a extenderme en los hilos argumentales porque hay información a bochas por todos lados. La serie tiene momentos en que rebuznás de risa, y otros que te hacen largar el moco, como solo una tragedia japonesa puede hacerlo. También hay varias películas que se van intercalando.

Pero me decepcionó un poco Naruto Shippūden, la verdad. El último tercio, sobre todo.

Primero porque tiene unos 100 capítulos de más. De sus 500 capítulos hay un 20% de retrospectivas y flashbacks y puestas a punto con cosas del pasado que cortan la tensión durante el desenlace de la guerra (La IV Gran Guerra Shinobi). Hasta el capítulo 300 es manejable, comprensible y la historia evoluciona y se desarrolla claramente. Luego se va a la mierrrrda.

Tiene unas hipérboles y unos deus ex machina que te dejan patitieso y preguntándote por la utilidad y sentido de algunas cosas (como el retorno del asesino/genocida Kabuto, para dejarlo a cargo de un orfanato; o la vuelta a la vida, al pedo, de Orochimaru, luego de esforzarse como enfermos durante 400 capítulos para liquidar al grandísimo demente).

Ni voy a hablar de los principios de conservación de masa y energía. No. Ni loco. Acepto alegremente todos los sinsentidos… pero ponémeles un coto mínimo, un límite. No sigas eternamente escalando una carrera armamentística a ver quién tiene el poder más bestia y más bestia y más bestia.

Curiosamente, los japoneses no se cortan a la hora de lastimar, herir, o matar a sus personajes. Ya sea con flecha, puñal o espada o energía pura. Apuñalándolos, aplastándolos, ahorcándolos, desmembrándolos, haciéndolos explotar, quemándolos, ahogándolos, haciéndolos devorar por tiburones, envenenándolos, empalándolos o enterrándolos vivos. Tampoco se privan de utilizar zombies, de mentir, traicionar o manipular a piacere, matar padres y madres y hasta clanes enteros.
Sin embargo tienen un tema casi taboo con las relaciones interpersonales, lo que hace que ciertos arcos interesantes, como el de Naruto y Hinata, sean totalmente subexplotados. No podés tener una serie en el aire durante 10 años y resolver la situación en los 10 minutos finales de una película subsidiaria a la serie (The Last). Y luego volver a la serie para saltar en los últimos 10 o 15 capítulos derecho al casamiento. No se tocan. Casi no se miran. Agarrarse de la mano es casi el equivalente a una escena pornográfica. O sea, chaparse del cogote y estrangularse, dislocarse una articulación o arrancarse un brazo, eso sí y a cada rato, pero creo que hay 5 abrazos en toda la historia (que comprende Naruto, más el Shippuden, más The Last, más Boruto), de los cuales 2 son a moribundos. Y dos besos. Dos. En 10 años, que involucran más de 620 capítulos, más tres películas de una hora y media cada una. Supongo que serán temas culturales. Porque cuando querés acordar aparece una minita embarazada, “with child”, y las pistas más claras que te dieron fue… un apretón de manos o que el chabón le regaló un ramo de flores.
Sin embargo lo que me resulta más incomprensible es el tratamiento de la posguerra. Podrás preguntarte, ¿qué tratamiento? Y yo te contestaré, exactamente. Porque no hay. Pasamos de unas batallas titánicas que literalmente quiebran el mundo, que a la vez son cortadas a cada rato por las mencionadas retrospectivas chotas, a un “bien, ganamos, qué alivio, ¿no?”, al cartel “dos años después”. ¿Tanto remar para eso? ¿Vos te das cuenta de que fueron como 160 capítulos de guerra? ¿Y no pudiste resolver la situación ni siquiera mínimamente? Es como si hubieran saltado al epílogo.
Estoy bastante harto de que sean tan hijos de puta, loco.

Les propongo lo siguiente: ustedes se ponen meda pila, y yo les prometo pagar por los contenidos.

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Un solo golpe le alcanza

Estoy para el anime esta temporada, mientras espero por GoT. Reviendo Death Note y sacándome las ganas con Naruto, después de tanto tiempo.

Y también empecé a ver One-Punch Man.

Conozcan a Saitama. Joven, calvo como un huevo, flaquito, parece medio caído del catre y usa un traje amarillo con guantes rojos y capa blanca. Luce ridículo y es fácil subestimarlo. Sin embargo, es abrumadoramente fuerte, inconcebiblemente rápido, e invulnerable, por lo que se ve. Y solo necesita un solo golpe para deshacerse de cualquiera de sus oponentes. Uno solo. No importa la fuerza, cantidad, poder, astucia o estrategia de su enemigo, Saitama lo vence de un solo golpe, sin un sudor y sin sufrir ni un rasguño. ¿Impresionante, no?

Sí, es impresionante.  Y deprimente. Cuando tenés que combatir contra seres que no tienen oportunidad, que no representan un mínimo desafío, te deprimís. ¿Porque quién podrá ponerte a prueba?

One-Punch Man es la historia, mezcla de comedia y sátira, del más grande de los superéwes, con un caso agudo de depresión, apático y no demasiado brillante. Es humilde, tiene pinta de imbécil, no tiene maldad, y va a tratar de que no seas pendejo mientras busca a alguien con quien valga la pena pelear.

A su lado está Genos, un ciborg superpoderoso que lo considera su maestro y que no puede creer que Saitama haya conseguido sus poderes haciendo 100 sentadillas, 100 abdominales, 100 lagartijas y corriendo 10 km todos los días durante tres años. Ah, y comiendo solo una banana para el desayuno.

Está en Netflix y si no mirás aunque sea los dos primeros capítulos, estás mal.