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Blade Runner 2049

¡Qué fotografía! ¡Qué audio! ¡Qué ausencias de audio! ¡Qué belleza Ana de Armas!

Dos horas y media de una película que me resultó, por momentos al menos, bellísima, y que en cuanto terminé de verla me dieron ganas de mirarla de nuevo. Hay poesía e incluso algo que parece ternura en ciertas escenas violentas en que uno no pensaría toparse con algo así.

La historia está bien, que para una secuela de “20 años después” y para las expectativas que había no era tarea fácil. El elenco es gigante y las actuaciones están bien, incluso el papel de Leto es aceptable.

Tiene ratos lentos por demás, para matizar un poco, y una buena dosis de jóligud para hacerla más pochoclera, supongo. Los efectos visuales son alucinantes y los silencios caen directamente en lo mágico. Los silencios de Blade Runner son épicos. La escenografía es perfecta. La puesta en escena resuena a una frecuencia directamente conectada con el glorioso Electric State de Simon Stålenhag, y sabe captar el ambiente de su predecesora incluso con luz y sin lluvia. Lo Opresivo es omnipresente.

Y Ana. Si necesitaras algo más, que no vas a necesitarlo, Ana está más buena que comer con las manos.

Hablando de Ana, si hay algo que me descoloca en esta película son los personajes femeninos. Se siente como si alguien, un tipo, que siempre escribió los típicos papeles femeninos estereotipados hubiera tratado de volverse feminista medio de apuro; como que las minas no llegan a despegar, ninguna de las cinco.

El final, para no decepcionar y fiel a la historia original, no puede ser más abierto.

Como comentario final, me apenan dos cosas: la baja taquilla a nivel mundial, que puede llegar a condicionar una tercera entrega, que creo que argumentalmente podría darse ya que hay material de sobra, y que no hay escena poscrédito… o sea que no están pensando en una tercera. Me encantaría seguir esta historia.

 

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Expectativas vs Realidad: The Dark Tower (película)

Ayer de tarde, de camino a casa, me compré una bolsa de papitas Manolo de este tamaño, bien aceitosas, más unos palitos de queso. Llegué, me saqué la ropa del trabajo, me puse algo bien cómodo, me serví un buen farol espirituoso, enchufé el pendrive al USB de la tele y, apoltronándome, me dispuse a disfrutar de la versión en HD que tenía casi recién descargada de The Dark Tower, la adaptación al cine del primer volumen de la alucinante saga de Stephen King: La Torre Oscura.

Tenemos a un Hombre de Negro interpretado por Mathew Mcconaughey y a un Roland interpretado por Idris Elba, lo que da esperanzas. También tenemos una adaptación de una obra enorme, con los riesgos que acarrea, y críticas poco alagüeñas que matizan las expectativas.

Aquí habitan espoilers

La película empieza relativamente bien, aunque con grandes reservas. Tenemos la licencia de ver la Torre bajo ataque casi desde el principio, cosa necesaria, supongo, para presentar tanto al villano como aquello que protege el bueno. Pero atacar la Torre ya de por sí es un pésimo comienzo. La Torre nunca está bajo ataque. Se atacan los haces que la sostienen. Primer punto. Y luego lo tenemos a Jake, con sus sueños y visiones… que deberían aparecer en el libro tercero.

O sea que la película se salta todo el primer acto del libro y parte del segundo, con el pistolero en Tull, su camino por el desierto y el encuentro con Jake. Esta narrativa sigue resultando aceptable, incluso aunque se extrañe el Hey Jude, pero no deja de ser todo muy raro. Hay guiños a otras novelas (It, Corazones en la Atlántida, El Resplandor, etc) que en general están bien y en un par de ocasiones dan pautas importantes. Hasta la mitad, aproximadamente, podría decirse que vamos relativamente bien. Pasable. Con una esperanza de que la película se salve de ser el fiasco que parece que es.

Y luego se va todo a la mierda. Primero porque no aparece una sola rosa. Ni una. ¡Por Gordjazz, la Torre aparece entre las nubes! ¡Hijos de puta! ¿Dónde se ha visto La Torre entre nubes? La Torre va en medio de un campo de rosas. Punto. Era lo mismo hacer ese bolazo entre nubes que ubicarla como el MEV manda entre rosas rojas. ¡Lo mismo! ¡Por la misma plata! ¡Y respetaban la historia! ¡Soretes!

La película sencillamente se salta partes importantes de la historia. No se dice quién es El Rey Carmesí, ni quiénes son los “pellejudos” (Can Toi y Taheen), ni qué es el Dixie Pig (que tendría que aparecer mucho más adelante), de dónde sale esa casa abandonada, quiénes carajo son los Manni (donde está la vidente), ni qué carajo es Algul Siento (destino 1408?), esa especie de pirámide en la meseta donde están los Disgregadores (los pendejos que se usan para romper los Haces que sostienen la Torre). También falta una introducción a la tecnología del Mundo Medio, qué es el Mundo Medio y un montón, UN MONTÓN de datos importantes para ENTENDER qué carajo está pasando. Todo eso llega con el devenir de la historia, pero no así. Hay tantas cosas traídas de los pelos y enchufadas a lo guapo que no me da la mente para recordarlas todas, como esa mención a Eld y la espada Excalibur, salida de contexto y sin que aporte nada. Montones y montones de cosas. Delah!

Si leíste los libros de La Torre Oscura podés entender lo que está pasando. Si además ya leíste Eso y Corazones en la Atlántida quizás entiendas por qué. Pero tal como está presentada la película, con su secuencia de eventos que saca escenas de casi cada una de las 7 novelas que componen el cuerpo principal de la obra, es una mescolanza insoportable. No hay coherencia, ni ritmo narrativo, y ciertamente se han retorcido un montón de conceptos. Básicamente pusieron un montón de carros uno delante del otro y todos los bueyes al final y mirando hacia el lado contrario.

El final es un chijete. Tan chijete que ni hay una escena poscréditos… solo un silbido. Tengo el palpite de que va a quedar todo en agua de borrajas. Y para seguir así, mejor, mirá. Después de esperar durante tanto tiempo, fue una decepción inmensa.

No puedo creer que hagan ese tipo de películas, en donde tiran plata a lo imbécil como si no hubiera un mañana y parecería que no se pararan un minuto a pensar en la puta historia que están contando.  ¿Qué mierda me están contando, loco? ¡Algo sin pies ni cabeza! No puedo creer que Stephen King haya dado el visto bueno para este mamotreto.

Y encima, como si todo lo anterior fuera poco y de manera imperdonable, desperdiciaron una de las mejores aperturas de la literatura:

El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él.
El desierto era inmenso, la apoteosis de todos los desiertos, y se extendía bajo el firmamento en todas direcciones, como una eternidad. Blanco, cegador, reseco, desprovisto de cualquier rasgo distintivo salvo por la tenue silueta brumosa de las montañas recortadas en el horizonte y por la hierba del diablo, que producía dulces sueños, pesadillas y muerte. Alguna que otra lápida señalaba el camino, pues el borroso sendero que serpenteaba sobre la gruesa corteza alcalina otrora había sido una carretera. Por allí habían pasado diligencias y bigas. Desde entonces, el mundo se había movido. El mundo se había vaciado.

Menos mal que tenía Blade Runner (la original) para sacarme el regusto amargo.

Perfectos desconocidos

Tenés que ver la película italiana Perfetti sconosciuti, de Paolo Genovese.

La tenés que ver, entendés?  LA-TE-NÉS-QUE-VER

Unas actuaciones y un guión de la reputamadrequeloparió.

No mires reseña, no averigües nada.  Dejate sorprender, que no te vas a arrepentir.

Y no digo más.

Cine: Un día perfecto

Vi la película “A perfect day“, con Olga Kurylenko, Mélanie Thierry, Benicio del Toro y Tim Robbins, en donde interpretan a unos trabajadores de una ONG de ayuda humanitaria en medio de la guerra en Bosnia a finales del siglo pasado.

Los personajes de los chabones son muy buenos, comprometidos y serios, pero a la vez curtidos hasta el cinismo y con un humor ácido; el personaje de la Thierry da el excelente contrapunto de una recién llegada llena de entusiasmo e ideales. La peli está muy bien… pero saber antes del primer cuadro que las locaciones son todas españolas para mí es un anticlimax total, mata la magia hasta límites insospechados.

Sí, Base?  Acá Benicio, estamos a 30 km al este del poblado de Konopac… y vos estás sabiendo todo el tiempo que no es Konopac ni un carajo; eso es Cuenca y no hay más que hablar.

O sea, es como que tu amante diga el nombre de otra persona cuando están en la mejor parte; vas a seguir porque está contigo y está buena que da gusto… pero cualquier realidad con la que estuvieras fantaseando, acaba de ser echada a patadas por La Realidad.

Uno nunca debería saber dónde se filmó una película hasta después de verla… de la misma manera en que nunca deberías decir el nombre de otra-persona, cuando estás con otra otra-persona. Básico.

¿Te imaginás verlo a Aragorn durante tres películas caminando por Nueva Zelanda en vez de estar en la Tierra Media?  ¿Ves?  No da.

Igual, me gustó bastante y hay muchos conceptos metidos ahí dentro que vale la pena recordar.

Torrent y subs

Quedarse corto es inevitable

Vi la película The Big Short, basada en el libro homónimo que explica la crisis inmobiliaria de 2008 en EEUU y que afectó a todo el mundo.

Es loquísimo, porque la película trata de explicar la crisis usando un lenguaje medianamente comprensible, pero toda la situación (real) fue tan delirante, de la acepción 2: disparate insensato, que la adaptación es bastante confusa.  Por lo que tuve que buscar una review que más o menos explicara la película basada en el libro que explica la crisis.

Muy someramente, el sistema financiero se puso a jugar con las hipotecas de las casas que compraba la gente.  Como los bonos que negociaban los bancos y fondos de pensión eran un reflejo de esas hipotecas, entonces los precios de la vivienda se dispararon.  En un principio, las hipotecas calificadas como AAA y AA, eran super confiables, garantizadas.  Se consideraban inversiones estables, en la creencia de que la gente siempre paga su hipoteca.

Pero el número de hipotecas sólidas es finito y el negocio era muy bueno, por lo que empezaron a tomar en cuenta otras menos sólidas, calificadas como A, B, BB y BBB, siendo estas últimas, hipotecas sin respaldo crediticio, sin chequear ingresos o antecedentes, y sujetas a lo que luego sería determinante: tasas de interés variables, es decir, que vos pagabas un tanto de plata por mes, pero en cualquier momento podían subirte el tipo de interés y podías llegar a tener que pagar más de 3 veces ese importe.

Eran hipotecas de alto riesgo.  Por lo que cuando no podían meterse en transacciones habituales, se empaquetaban mezcladas, como para que pareciera que tenían mayor valor y solidez.  Humo.  Todos vendían y compraban humo, y hasta llegaron a basar la economía en el humo, porque nadie deja de pagar sus hipotecas, verdad?

Un tipo brillante se da cuenta de esta burbuja, de esta situación artificial.  El tipo fue Michael Burry y vio una oportunidad.  Primero avisó, pero como nadie le dio pelota, inventó algo llamado Credit Default Swap.  Una especie de seguro.  Si la hipoteca X era pagada regularmente, él tenía que pagar a los bancos que la tenían una determinada cantidad de dinero, pero si la hipoteca dejaba de pagarse, entonces el banco tenía que pagarle a él un montón de plata, el premio de ese seguro.

Eso va en conjunción con lo que da el nombre a la película: vender en corto (short), en donde vos tomás prestado algo de mucho valor, lo vendés caro, cuando baja volvés a comprarlo (para poder devolver eso que tomaste prestado y que ahora no vale nada) y te quedás con la diferencia.

La debacle llegó cuando empezó el tema de los tipos de interés variables, a pesar de que un par de años antes ya se daban casos cada vez más frecuentes de impagos de hipotecas.  Cuando las hipotecas más riesgosas empezaron a fallar, cuando se llegó a una masa crítica, toda la estructura se vino abajo.  Y como esos paquetes eran productos financieros que podían usarse, y se usaban, en transacciones a nivel global, el blop! (onomatopeya de la burbuja al hacer blop) repercutió en todos los bancos del mundo, dando lugar al quilombo por todos conocido y que arrastramos desde entonces.  Las hipotecas que formaban esos paquetes que conformaban esos productos financieros y que fueron compradas caras pasaron a valer bleh!, así que los bancos que pensaban tener un montón de plata, en realidad terminaron con un montón de bleh!

La línea final es la de siempre, en estas situaciones: al sistema bancario lo rescató el Gobierno, los responsables no solo no terminaron en cana, sino que cosecharon sus bonos por “productivadad” y de 6 a 8 millones de personas (solo en Estados Unidos) perdieron su casa, su trabajo, o las dos cosas.  Perdieron sus casas porque las compraron carísimas, y al reventar la burbuja (el blop!) pasaron a valer lo mismo que un tarro de hongos en escabeche.  Así que las casas valían una fracción del precio inicial, pero las hipotecas eran las mismas.  Los bancos no tuvieron que pagar, pero la gente sí.  En resumen: a tomar por culo, cabrón.

Las actuaciones son sólidas, la peli es impresionante y la historia sería increíble de no saber que realmente sucedió.  Como bonus, me conseguí el libro de Michael Lewis en el que se basa la peli.  A ver si en algún momento logro entender de verdad qué carajo fue lo que pasó, porque mi explicación se queda, irónicamente, muy corta.

Un día más, en la Tierra Media.

Cine: The Hateful 8

Tenés que verla en el cine.  La octava película de Tarantino, filmada en un formato que llega desde los años 60, con la música del inmortal Morricone y un elenco estratosféricamente bueno, es imponente.

La banda de sonido es, sencillamente y pidiéndole prestada la expresión a María Luisa, majestuosa.  Tan enorme como los amplios panoramas mostrados.  Un gran angular repleto de detalles y primeros planos.

La fotografía es perfecta, casi poética, el color, el grano, la cadencia, la puesta en escena, la luz.  Marea.

Muchos monólogos geniales.  Las actuaciones y personajes encarnados, son bestiales.  La historia, violenta y vil (aunque no tan violenta ni vil como la presentada en Django) es una amalgama fabulosa, como solo Tarantino puede lograr.

Tensiones raciales y los resabios de la recientemente finalizada guerra civil, se juntan con una especie de historia detectivesca, algo de suspenso, otro poco de humor ácido y macabro, y un montón de personajes malvados.  Son todos malos.  No hay bondad en esta película, o sí, pero, es erradicada rápidamente a fin de darle lugar a todo lo despreciable para que campe a sus anchas.

No es tan violenta como me habían comentado.  A ese respecto, Django es mucho más violenta y explícita; esta puede ser un poco más grotesca, pero no más violenta ni descarnada.  Uso tanto la comparación con su anterior entrega, porque ambos son westerns y porque está muy fresca en la memoria y el imaginario popular.

Con Los 8 odiosos me sucedió algo similar, incluso en mayor medida, a lo que experimenté con Django: al final de la película quedé con gusto a poco, o mejor dicho, sin saber qué pensar a ciencia cierta; solo al otro día, hoy, las ideas, impresiones y sentimientos empiezan a asentarse.

La historia en sí es pequeña, concentrada y lineal: un caza recompensas lleva a una prófuga a ser juzgada (y colgada), pero una tormenta de nieve lo obliga a compartir diligencia y alojamiento en una aislada posada con otros viajeros, unos viajeros sospechosos con los cuales cualquier precaución es poca; alguien puede tener la idea de liberar a su prisionera y él quiere asegurarse de que eso no suceda.  La película se desarrolla a partir de esta premisa, de la que no voy a dar detalles.  El final es muy poco convencional… incluso para Tarantino.

No está mal.  La sumatoria la favorece, aunque no sea una gran historia.

Porquerías

Dos historias trash, pero con una onda bien distinta.

La primera es Filth, una película escocesa (o inglesa o de por ahí), con James McAvoy, el chaboncito de Wanted, que hace de milico reventado.  Es un detective manipulador, corrupto, traicionero, trepador, depravado, alcohólico, drogadicto y, por si fuera poco, mal tipo.

Una historia fea.  O sea, la peli está muy bien hecha, pero la historia, como su nombre lo indica, es fea, sórdida, con esa clase de demencia patética que no sabés si te da miedo, asco, o lástima.  Buena actuación del chabón.

La otra es Dom Hemingway, otra película inglesa, esta vez con el mostro Jude Law en un papel que le calza como un guante.  Un personaje violento, por decir lo menos y con todos los vicios y con toda la rabia luego de pasar 12 años preso.

Lo primero que abre la peli es una oda, recitada por el propio Dom, dedicada a su poronga, que transcribo y que por cierto no es para nada apta para menores ni personas impresionables.

¿Es mi poronga exquisita?

Oh, porque creo que es malditamente exquisita. Creo que es una maldita obra de arte. Como un Renoir. O un Picasso. El retrato de mi poronga debería colgar en el Louvre. Deberían estudiar mi poronga en clases de arte, pasar cursos enteros estudiando los contornos espléndidos de su exquisitez, ¿no crees? Ellos también deberían estudiar mi poronga en la Clase de Ciencias, porque desafía a la naturaleza.

Mi poronga es dura. Es de metal, es de acero, es de titanio. No se rompe. No se debilita. Mi poronga puede estar erecta todo el día, como un buen soldado tratando de impresionar a sus superiores.

Si mi poronga pudiera ganar una medalla, lo haría. Si se pudiera nombrar una escuela por ella, deberían hacerlo. Si pudiera salvar a niños somalíes del hambre, podría y debería, y tendría un maldito premio Nobel de la Paz. El primero de tales premios, jamás dado a una poronga. Mi poronga galardonada con el Premio Nobel es como un guepardo, muy elegante y peligroso y mortal. Sonetos deben escribirse sobre lo peligrosa que es mi poronga de guepardo. Poemas, obras de teatro. Las guerras deben ser ganadas sobre ella, reinos caídos a causa de ella.

Mi poronga es un rayo. Es fuego. Es un volcán efervesciendo con el semen sagrado, lava…

Azúcar y especias y todas las cosas… agradables.