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Educando al Soberano

¿Cuál es el punto de aprender algo que solo veremos en clase? ¿Por qué tengo que aprender estas cosas tan poco pragmáticas? ¿Por qué nos atiborran de cosas que no usaremos NUNCA en nuestra vida?

Parece una pregunta válida. Todos nos la hemos hecho, a nosotros mismos o a un docente, cuando nos enseñan algo que nos parece inútil. Buscar a mano un valor en la tabla de logaritmos y usarlo para calcular el coseno de un ángulo, escribir un ensayo sobre un personaje histórico, averiguar qué pasa cuando se mezcla óxido de hierro y polvo de aluminio y se le prende fuego y por qué, Pitágoras, cómo proyectar una sombra geométricamente, qué pasa si a un hidrocarburo del grupo alcano se le saca un átomo de hidrógeno; mi padre tiene una carpintería, por qué carajos tengo que aprender a integrar el área debajo de una curva, o conocer el límite de [1/(x^2-9)] cuando x tiende a 3; si voy a dedicarme a la ingeniería, qué me importan las bobadas que decía Cicerón sobre que nadie en su sano juicio busca el dolor, etc.

Hay infinidad de información descontextualizada, fórmulas, teorías, datos que aprendemos durante nuestra escolarización que a priori parecen carecer de cualquier tipo de utilidad práctica. Nos quejamos, protestamos, nos resistimos, ignoramos los ejercicios hasta que eventualmente nos resignamos y con un poco de voluntad y cabeza, sale. He escuchado la pregunta incluso planteada en debates públicos sobre educación (y su posible reforma). He visto docentes y padres quedarse mudos y sin argumentos ante esta pregunta. El porque sí y el porque yo lo digo no son respuestas válidas. ¿Por qué aprender algo que a todas luces es tan inútil?

Neil deGrasse Tyson, uno de nuestros predicadores preferidos, tiene la respuesta más fantástica y espectacular a este dilema. La respuesta es: porque tu cerebro.

DeGrasse lo plantea de forma muy sencilla. El problema es irrelevante, la importancia de la enseñanza en sí puede llegar a ser más que secundaria. Lo importante, relevante y fundamental es que el ACTO de aprender cómo hacer la matemática para RESOLVER ese problema (o cómo asociar la información para deducir qué reacciones químicas tienen lugar, o el proceso que sea que te lleve a buscar y encontrar la solución de ese problema intrascendente) cablea o re-cablea las conexiones en tu cerebro. Se establece una “circuitería” cuyo cometido ES RESOLVER problemas.

Así que en realidad no se trata de lo que aprendés, dice deGrasse, sino  de qué métodos, herramientas y estrategias DESARROLLÁS para poder ser capaz de resolver esos problemas que se te plantean. Entonces, si bien es cierto que quizá no vuelvas a ver ese problema en tu vida, vas a encontrarte con OTROS problemas para cuya resolución vas a necestiar esos métodos, tácticas y herramientas que aprendiste antes.

Lo mismo puede aplicarse a la escritura de un ensayo o tesis. El personaje, hecho histórico o tema sobre el que escribas es accesorio. Lo IMPORTANTE es lo que HACÉS para estructurar tu investigación, cómo armás las oraciones, tu elección de las palabras, la forma en que COMUNICÁS UNA IDEA y sobre todo cómo desarrollás TUS PROPIAS IDEAS sobre ideas previas ya conocidas.

Ese es el valor de la educación, finaliza de Grasse: no la información que se vierte en tu cabeza, sino qué tan bien equipado quedás para poder explorar el mundo por tu cuenta.

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Libro: Psicoeducar 1

Anoche asistimos a la presentación del libro Psicoeducar 1 – Algunas claves para entender más a nuestros alumnos, editado por Planeta.

Psicoeducar 1Escrito por el doctor Ariel Gold, médico psiquiatra, y la licenciada Alicia Gómez, maestra especializada en dificultades del aprendizaje y fonoaudióloga , este es un libro bello, pequeño en tamaño y escrito con un lenguaje simple y directo, pero que aborda una temática compleja y muy importante: el relacionamiento y la interacción entre los docentes y sus alumnos, niños o adolescentes.

Digo docentes porque es el ámbito para el que fue creado en un principio, pero es tal su calidad y la dimensión de los conceptos tratados, que trasciende esas fronteras y en él pueden encontrarse elementos útiles para quien deba interactuar con otras personas en un relacionamiento “vertical”, es decir que los padres encontrarán muchos conceptos que les resultarán cercanos, e incluso algunas organizaciones no educativas podrían beneficiarse con el abordaje de los distintos temas.

Ilustrado con decenas de ejemplos sacados de la vida real y cotidiana, Psicoeducar 1 trata entre otros temas, cómo fomentar la autoestima, el ambiente en el aula (y por qué no, se puede extrapolar al ambiente de trabajo), el desarrollo emocional, los pensamientos y la propia percepción como base para las conductas, cómo no caer en la descalificación o infravaloración del otro, la empatía y la capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona y un largo etcétera.

Ambos autores tienen una amplísima experiencia como docentes de aula, y este trabajo, además, condensa muchos de los conceptos tratados en los cursos que dictan para maestros y profesores de manera ininterrumpida desde el año 1999.  Durante ese tiempo han dictado cursos y seminarios en Uruguay y el exterior, y han podido identificar que las dificultades y problemáticas a las que se enfrentan los docentes a diario son comunes, independientemente de cada realidad particular, el lugar de origen o la situación socio-económica.

Según las palabras del Dr. Gold, psicoeducar es tratar de traducir conceptos complejos desde el punto de vista psicológico, para que sean entendibles para personas que no necesariamente tengan una formación psicológica profunda.

Los alumnos son como esponjas no solo para los conocimientos impartidos, sino también para las actitudes y la manera en que son tratados; son personas cuyos cerebros están siendo nutridos, pero también moldeados, remodelados, por lo que ven y experimentan a diario.  Los docentes, entonces, además de impartir el conocimiento curricular, actúan como formadores, cumplen un  rol activo y muy importante como agentes de salud mental. En el libro se dan muchas claves para que sean agentes positivos de salud mental y que puedan impactar en el desarrollo de los alumnos de la mejor manera posible.

Ya está en librerías, pero si no tenés tiempo para ir a revolver, hay alternativas.  En Montevideo llamás al 099 122 644, y una flaquita macanuda llamada Cecilia te lo lleva hasta tu casa.  El libro sale $450 y es una verdadera ganga.

Estamos trabajando para hacerlo llegar a Colonia y San José, y si querés tenerlo disponible en tu ciudad pero tu librería no te da corte, haceme un comentario y vemos cómo nos organizamos.

Qué estás esperando?

Guía para la Educación y Diversidad Sexual

Mi gran amigo Ludovico, inventor de la técnica homónima, comentó hace un par de días una noticia lamentable que ha tenido más difusión que la excelente noticia previa que sirvió de detonante.  También me invitó a que armara algo para esta casa buena y pastafari que es 42.

El tema es así, el MIDES publicó una guía didáctica sobre educación y diversidad sexual orientada a maestros y docentes  en general. Abarca desde la educación inicial a la media, y la idea es orientar a los formadores, para que lidien de manera efectiva con la discriminación, que no se tomen los prejuicios como algo normal que pasa entre niños o jóvenes y que por el contrario promuevan un ambiente de inclusión y tolerancia.

Por supuesto, no podía ser de otra manera, en el acto apareció un montón de gente, reaccionaria, intolerante e ignorante, que no comprende ni quiere hacerlo, pero que se da el lujo de insultar, atacar, denostar y descalificar a los impulsores de esta inicitavia.  Una iniciativa que no admite politiquería porque ataca nuestros más arraigados prejuicios, se vio zarandeada en plena época electoral.  Gracias, Corbo!

Según la opinión de Ludovico, un tipo prudente y pensante, padre de dos hijas maravillosas, estas reacciones pueden deberse por un lado al miedo, y por otro a gente que quizás no confíe en que alguien con valores y modo de vida diferente, eduque a sus hijos.  Ludovico me hizo ver que quizás estaba siendo demasiado duro con quienes se oponen a la guía, y que ir con dureza contra ellos, podía generar mayor resistencia.

Se me ocurre que puedo citar a Bruce Lee cuando decía: Be Water, my friend.

Volveré a esta línea de razonamiento en unos instante.

No soy ningún entendido y por fuerza esta pequeña entrada no será todo lo exhaustiva que desearía, pero hay algunos puntos clave que me gustaría comentar.

La guía me parece un documento MUY bueno.  Te invito a que aunque sea la hojees un poco.

En ella encontrarás muchísima información de muy variada índole.  Comienza dando los más básicos conceptos teóricos, como son el sexo, la identidad de género y la orientación sexual.  Recomienda políticas inclusivas, combatir la indiferencia y no dejar que se los niños se vuelvan invisibles.  También qué indicadores buscar para detectar pibes que la estén pasando mal en la escuela, identificar áreas “restringidas” en los centros educativos, de manera de implementar formas de controlarlas, cómo dirigirse a los niños que no se identifiquen ni con su nombre ni su sexo biológico, no ser permisivos con el maltrato (extensivo al bulling) ni la agresión, tratar de desarraigar esos preconceptos de la más rancia moralidad que aparta al que es “diferente” por las dudas que sea contagioso.  Recomienda trabajar con las familias, pero también hace hincapié en el derecho a la privaciadad de los gurises… en fin, MUCHA información.

Incluso hay párrafos que se dirigen a los propios docentes, muy interesantes, ya que se les pide que miren hacia adentro y se aclaren a sí mismos su situación y su posición antes de pensar en pronunciarse ante los alumnos.  El motivo es sencillo, creo yo, ya que los docentes son casi tan vulnerables que los botijas.  No es secreto que los maestros y profesores están, de alguna manera, desamparados institucionalmente y expuestos a los ataques, casi impunes, no solo de sus alumnos, sino también de los irascibles padres de estos.

Como leí hace algún tiempo, hay una corriente de pensamiento tan fuerte contra el autoritarismo, que por extensión se ataca todo tipo de autoridad, pero es tema para otra entrada.

Volviendo al tema de la guía, se insiste en el diálogo, la reflexión y el pensamiento.  Pensar antes de actuar.  Eso es fantástico.  Muchas situaciones que involucran agresiones son pasionales, responden a emociones e impulsos no meditados.  Que uno de los principales mecanismos sea inducir a la reflexión puede llegar a ser una de las mejores formas de desactivar la agresión impulsiva.  Quizás.  Espero.

Uno, producto de su entorno y su cultura, machista, patriarcal y heteronormativa, puede no considerar necesario un documento y una educación al respecto, pero a la vista de los ataques que recibió Andrés Scagliola y el MIDES por este documento, se hace evidente que es más que necesario: es imprescindible.  Fue una agresión viociosa y fuera de toda proporción y, lo que tal vez me resulte más lamentable, es que se haya buscado politizar el tema, que lo dije antes, pero es que me resulta indignante.

A nosotros, los lectores legos, se nos presenta un panorama raramente visto pero que causa mucha preocupación: por la extensión, por la impresionante complejidad inherente a un cúmulo de factores estrechamente relacionados entre sí pero de naturaleza variable, y por los múltiples ángulos desde los que debe enfocarse.  Ni siquiera se deja afuera el contexto social en el que se ubican los centros educativos.  Hay mucha cabeza muy buena metida en ese trabajo.

Es un muy buen primer paso en un camino extremadamente difícil, pero no creo que la guía por sí sola sea suficiente, sin una capacitación de los docentos y del personal de los distintos centros educativos, tanto socialmente, como psicológicamente.  Sin embargo, la existencia de la guía es infinitamente más positiva a que no estuviera.  Muchos profesores, que seguramente no tienen ni idea de cómo actuar ante diversas situaciones, circunstancias y realidades,  suspirarán aliviados al encontrarse con esta fuente de información clara, concisa y, sobre todo, prácitca y aplicable.

Vuelvo ahora al párrafo de arriba donde Ludovico me hacía ver que algunas de estas reacciones pueden responder al miedo, y quizás, a la falta de confianza tanto ante quien origina el documento como ante quien va a usarlo.  Sin embargo te lo dice el título: es una guía.  No hay normativa, ni es preceptual; de ella no se deriva ningún curso de acción obligado.  Es información, para que los docentes al menos tengan una idea de qué hacer ante situaciones que se aparten del habitual y mayoritario estereotipo:

{nena-usarosa-juegaconmuñecas-legustanlosnenes-usapollera}
{nene-usaazul-juegaalapelota-legustanlasnenas-usapantalones}

Hay niños y niñas y jóvenes que no se sienten cómodos ni identificados con lo que el 90 % de la Sociedad indica que es lo bueno-normal-aceptado.  Dónde, por el MEV bendito, está el imperdonable pecado criminal de brindarles a los maestros unas herramientas básicas para que puedan facilitarle la vida a esos niños que pasan por un trance tan difícil, con miedo, confundidos (no por lo que sienten si no por lo que la Sociedad dice que deberían sentir) y a menudo vulnerables ante la agresión y los prejuicios?

Se combaten siglos de prejuicios, propios y ajenos y las crudas reacciones a la mera aparición del documento muestra claramente que el proceso será largo, difícil y delicado.  E inevitable.  Por algún lado hay que empezar.  Y la guía es un excelente comienzo.  Nadie dice que haya que aplicar todo lo que allí se indica de inmediato y a rajatabla, pero es un comienzo.  Es necesario e ineludible.

Como única crítica a esta guía que desde su título habla de educación sexual, echo en falta algún capítulo sobre salud y profilaxis sexual y reproductiva.  Considero que es fundamental, sobre todo para cuando los gurises empiezan en secundaria y se despierta cuanta hormona anda en la vuelta, orientarlos sobre los cambios que se producirán en breve.  Tal vez esté hablando de más y ya exista una currícula sobre el tema, pero considerando lo estúpida que es la gente y la falta de revuelo al respecto, lo más probable es que nadie enseñe nada, más allá de los respectivos aparatos reproductores en biología.  Explicarles a los gurises sobre menstruación, sexualidad, embarazo y formas de prevenirlo, sin cucos ni fantasías, pero con ciencia y raciocinio, es imprescindible.

Por el MEV espero que ya se esté haciendo, pero creo que ninguna guía sobre sexualidad puede estar completa sin cubrir, justamente, esa sexualidad a nivel biológico y visceral.  Es la fuerza más poderosa que anida en nuestro interior, cómo dejarla de lado?  Explorar el propio cuerpo, conocerlo y quererlo, más allá de cualquier orientación o percepción que se tenga, es condición indispensable para la aceptación de uno mismo.  Porque, si no nos aceptamos a nosotros mismos, ¿cómo esperar que los demás lo hagan?

Soy consciente, sin embargo, que ya de por sí la guía implica una carga (tanto de trabajo, como a nivel emocional) muy importante para los docentes, y todavía endosarles la parte de educación sexual y reproductiva puede ser sencillamente demasiado, pero de todos modos debería incluirse, al menos para que los maestros y profesores estén preparados y se les presente un criterio común de “buenas prácticas”.  Que literalmente cada maestro tenga el mismo librito.

Hablando de la carga a los maestros, y una vez más gracias a las reflexiones de Ludovico, la guía habla de la “salida del armario”, ese punto de inflexión en el que un gay o una lesbiana deciden dejar de ocultarse y dar a conocer su orientación sexual.  Y habla tanto de la salida del armario para los alumnos como para los docentes, cosa que puede ser tanto o más difícil que permanecer en el anonimato, ya que significa quedar expuesto a la reacción y prejuicios del otro y, eventualmente incluso a persecución, por más que las leyes lo amparen.

Como caído del cielo, justo cuando llego a almorzar, veo en la tele una nota a Diego Sempol, del Colectivo Ovejas Negras, diciendo de manera muy clara y respetuosa, algo que por evidente puede pasarse por alto: un docente no heterosexual, al igual que uno docente hetero, tiene perfecto derecho a no compartir esa información.  De la misma manera que un profesor puede declinar contestar a la pregunta de un alumno de si tiene novia, también puede hacerlo otro profesor si le preguntan si tiene novio.  Es información de su vida privada que nada tiene que ver con el centro educativo ni sus funciones.

En fin, creo que es un asunto muy complejo y extremadamente difícil de encarar, pero que es necesario hacerlo.  No pueden buscarse soluciones mágicas, ni pensarse en imposiciones drásticas, pero tampoco puede impedirse el paulatino desarrollo y exploración de estos conceptos.  Si queremos ser una Sociedad realmente plural, educada, democrática, libre y feliz, tenemos que darle a cada cual el lugar que le corresponde, sin colores partidarios, ni dogmas esculpidos en piedra, ni promoviendo las divisiones al estigmatizar las diferencias.

Esta guía es un comienzo.