Archivo de la etiqueta: Filosofía

Pregunta y respuesta

Unos meses atrás conseguí un par de libros de Henry Thoreau, el escritor y filósofo yanki del siglo XIX, pero solo había ojeado el Walden en relación a otra lectura.

Así que bien, ayer, gracias a una disposición particularmente buena, empecé a leer con calma un pequeño libro de ensayos llamado Desobediencia Civil y otros escritos, que resumen de forma clara y meridiana su pensamiento. A las pocas páginas no pude evitar preguntarme cómo podía ser que algo tan fantástico no estuviera contemplado en ninguno de los planes de estudio de educación secundaria… bah, si por mí fuera debería empezar a leerse desde jardinera, pero pongámosle secundaria.

A mí me llevó casi 40 años tan solo para llegar a escuchar su nombre, y otro montón de lecturas más para averiguar un poco de qué hablaba el chabón, antes de decidirme a leerlo. ¡Tanto tiempo perdido! Un desperdicio de años y letras.

Y luego, media página después, tuve la respuesta a mi propia pregunta. A ningún sistema educativo le interesa que los jóvenes alumnos lean a Thoreau demasiado pronto. A ningún sistema político o económico le interesa que a los jóvenes en su primera formación, maleables y con la cabeza como una esponja para nuevos conceptos, les lleguen esas ideas.  Ideas sobre no ser borregos, no plegarse al Sistema, no quemar la vida en tareas a lo Sísifo, no resignarse a subsistir, sino procurar amar lo que se hace.

Ideas peligrosas, sin duda.

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Otro camino es posible

Imagina que un mosquito se posa en uno de tus testículos…

Eso debería hacerte tomar conciencia de que la violencia no sólo no es el mejor camino, sino que en ocasiones no puede ser contemplado su uso en lo absoluto.

Autor desconocido

Vivirás como un dios entre los hombres

Hacía mucho que no me acordaba de Epicuro y su escuela de pensamiento. Y estos días, pensando en diversos temas, volvió a mi memoria.

Iba a copiar algunos extractos, pero el texto completo es realmente edificante. Tal vez utópico en estos tiempos que corren, incluso ingenuo… o no. En todo caso, da para pensar y tratar de dilucidar hacia dónde vamos, en estos tiempos de codicia en que nada parece ser suficiente para nadie.  Vos sabrás juzgarlo.

Carta de Epicuro a Meneceo

Epicuro a Meneceo, salud.

Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.

Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás. Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aún envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente al porvenir. Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad,
porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.

Los principios que siempre te he ido repitiendo, practícalos y medítalos aceptándolos como máximas necesarias para llevar una vida feliz. Considera, ante todo, a la divinidad como un ser incorruptible y dichoso -tal como lo sugiere la noción común- y no le atribuyas nunca nada contrario a su inmortalidad, ni discordante con su felicidad. Piensa como verdaderos todos aquellos atributos que contribuyan a salvaguardar su inmortalidad. Porque los dioses existen: el conocimiento que de ellos
tenemos es evidente, pero no son como la mayoría de la gente cree, que les confiere atributos discordantes con la noción que de ellos posee. Por tanto, impío no es quien reniega de los dioses de la multitud, sino quien aplica las opiniones de la multitud a los dioses, ya que no son intuiciones, sino presunciones vanas, las razones de la gente al referirse a los dioses, según las cuales los mayores males y los mayores bienes nos llegan gracias a ellos, porque éstos, entregados continuamente a sus propias virtudes, acogen a sus semejantes, pero consideran extraño a todo lo que les es diferente. Sigue leyendo