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Lecturas de 2018

El año fue parco en lecturas, pero no pobre. Fue muy rico, porque más allá de no haber completado varias de ellas, el abanico fue grande y las temáticas diversas. También fue triste, porque los dos últimos libros de este año son los dos últimos libros publicados por esos autores.

La Corna del Pastor, fue la última novela salida de la prolífica, fantástica, y amada mente de Terry Pratchett. La número 41 de la saga del Mundodisco. Cuarenta y uno, ¡tan cerca! Un libro sobre la muerte y cómo continúa la vida cuando alguien desaparece.

Queridos Fanáticos, es (si no me equivoco) el último libro de ensayos publicado por el escritor Amos Oz; escrito para sus nietos y en sus propias palabras: el resumen del pensamiento y conclusiones de su vida. Amos Oz, fallecido hoy mismo, 28 de diciembre, es, en mi poco autorizada y humilde opinión, una de las voces más lúcidas, críticas y equilibradas de Israel. Tomé contacto con su obra gracias al Doctor Ariel Gold hace unos meses nada más, y revolucionó, desarmó y volvió a construir buen parte de lo que sabía o creía saber sobre el conflicto Palestino-Israelí. Su descripción y visión sobre los problemas y conflictos, puntos de vista y sentires tanto de árabes como de israelíes es fundamental para que los de afuera etendamos qué pasa, por qué pasa y cómo podría llegar encontrarse una solución incruenta a esos problemas. También, supongo, sus palabras son un llamado a la cordura y al equilibrio para los propios implicados. “Irreversible”, entendida para describir una situación en la que no hay marcha atrás posible, como los asentamientos de colonos, el conflicto eterno, las escaladas que hacen difícil la paz, es una palabra que él detestaba y abogaba por erradicar, junto a los fanáticos y las posturas rígidas y extremas, convencido de que la mejor solución es negociar “los dos estados”. Un estado donde los árabes sean mayoría y libres; un estado donde los israelíes sean mayoría y libres. Estados pequeños, quizá, pero en donde cada pueblo pueda elegir en paz su propio camino. La desaparición de Oz deja un hueco insondable y difícil de llenar.

Una conferencia para que se te vuele el gorro.

Dos platos exquisitos, pero con gusto a tristeza infinita.

El resto de las lecturas estuvieron bien y más que bien. El relato pesadillezco de los combatientes rusos en la guerra de Afganistán, por Svetlana Alexiévich, contrasta con las experiencias narradas por Feynman, el funcionamiento de su mente y la investigación del accidente del Challenger. La Joven Durmiente y el Huso, de Gaiman, es una historia maravillosa ilustrada con mimo; debería marcar un hito y un punto de inflexión en las historias infantiles. Las historias en los mundos pergeñados por Pratchett, Heinlein, Sanderson y King, tan dispares y hasta disparatadas, heroicas, épicas, oscuras y absurdas, son geniales e inmersivas.

El más flojito de papeles este año es Ian McDonald, con la segunda entrega de su trilogía Luna. Si la primera parte es como una especie de Juego de Tronos en el espacio, la continuación, aunque disfrutable, es entrecortada y un poco caótica. Como si se tratara de una especie de hiato en la historia.

Pocos, pero buenos. Por ahora va la lista. Luego armo el archivo con los libros.

TítuloAutorSaga / ColecciónVolValor.
La Torre Oscura (*)Stephen KingLa Torre Oscura77.3
Luna de LobosIan McDonaldLuna26.2
La Gente de la AlfombraTerry Pratchett7.3
¿Qué te importa lo que piensen los demás?Richard Feynman7.2
Los Muchachos de ZincSvetlana Alexiévich7,3
Astrofísica para Gente con PrisasNeil deGrasse Tyson7,1
La Joven Durmiente y el HusoNeil Gaiman8.1
JuramentadaBrandon SandersonEl Archivo de las Tormentas37.3
Las 100 Vidas de Lazarus LongRobert Heinlein7.1
¡Zas! (*)
Terry PratchettMundodisco347.3
UrStephen King6.3
Ready Player One (*)Ernest Cline7.1
La Comunidad del Anillo (*)JRR TolkienESdlA17.3
Las Dos Torres (*)JRR TolkienESdlA27.3
El Retorno del Rey (*)JRR TolkienESdlA37.3
Queridos FanáticosAmos Oz8.3
La Corona del PastorTerry PratchettMundodisco417.2

Sobre la lectura y el cerebro

Ana Valdés ( @caravia158 ) tuiteó un artículo muy interesante (y bastante aterrador) sobre el analfabetismo funcional en Sudáfrica. Ya sea porque muchos niños sufren de desnutrición y los problemas de desarrollo que eso conlleva, que sus propios padres son iletrados, que los libros son escasos y caros o que los profesores que deben enseñarles están deficientemente formados, lo cierto es que el 78% de los niños de cuarto grado no pueden entender lo que leen. El texto está en inglés, pero es bastante accesible si lo querés vichar.

Rescato para 42 un par de los últimos párrafos, porque nos importa a todos:

En las últimas tres décadas la neurociencia cognitiva ha clarificado y resuelto varios de los debates acerca de la lectura. Se ha probado más allá de cualquier duda que la lectura, el volverse funcional y eficazmente alfabetizado, altera el cerebro.

Aprender la representación visual del lenguaje y las reglas para combinar y asociar los sonidos con las letras desarrolla nuevas posibilidades para el procesamiento del lenguaje. Refuerza y modifica ciertas habilidades fundamentales, tales como la memoria visual y verbal y otras habilidades cruciales. Influye en los caminos o circuitos usados por el cerebro para la resolución de problemas.

Fallar en el aprendizaje de la lectura afecta la cognición necesaria para funcionar efectivamente en la sociedad moderna.

Los errores en la traducción, donde los haya, son míos.

Es la misma discusión de siempre. La lectura y la escritura modifican el cerebro, la mente, los pensamientos, la percepción del mundo (¡del universo!), los propios límites que nos circundan. Cuanto más perfecta sea la comprensión y el consiguiente uso del lenguaje, mayores serán nuestras capacidades no ya de proyectar nuestros pensamientos correctamente, sino a un nivel básico, de elaborarlos. Los límites de nuestro vocabulario son los límites de nuestro pensamiento. Los límites en el uso del lenguaje marcan qué tan efectivamente podemos comunicar nuestras ideas y sentimientos. Los límites de nuestro pensamiento condicionan qué tan críticos, o qué tan crédulos, podemos ser con lo que nos rodea. Somos lenguaje.

¡Lean, muchachada! ¡Léanle a su prole, cuanto más precoces, mejor! ¡Lean de todo! Bueno, igual a Cohelo y a Osho, no. Novelas, poesía, ciencia, filosofía, arte, historia, política (incluso, o sobre todo, de autores o temáticas opuestas a lo que creen). No se corten con nada, porque nunca saben dónde estará lo que les vuele la mente catapultándolos a alturas que nunca imaginaron.

Ya. Disculpas por lo exaltado. Lean, ¿ta?