Archivo de la etiqueta: Netflix

Anónima: Desaparecer y ser olvidada

Las circunstancias y premisas de la nueva película de Netflix, Anon, son extremadamentes interesantes.

El mundo se ha rendido a la Realidad Aumentada: qué música suena en un auto que pasa, cómo se llaman las plantas que hay en los canteros, la procedencia de la vajilla en una filmación, la publiciad callejera, nombres de monumentos y edificios. Todo es inventariado. Todo es evaluado.

Las personas también.

Vemos una sociedad hiperconectada en donde la privacidad prácticamente no existe. Basta mirar a alguien para saber cómo se llama, cuántos años tiene y, cabe suponer, otra información relevante. Lo que ven los ojos se registra y puede ser recuperado al instante, reevaluado, transferido, juzgado. ¿Tu pareja no cree en lo que le decís que hiciste el fin de semana anterior? Te pide tus registros de esas horas. ¿Hay un asesinato? La policía puede entrar al Éter y recuperar los últimos minutos de la víctima, ver por sus ojos, y quizá descubrir quién lo asesinó. Pueden reconstruir tu rutina. Saber qué comiste hace dos días. Qué ocultás.

Es una especie de Gran Hermano que quizá no lo controla todo, pero potencialmente podría vigilarlo todo. El sueño de la Stasi en La Vida de los Otros: saber todo de todo el mundo.

Salvo que hay personas, hackers, desconectadas del sistema. No. No desconectadas, invisibles, anónimas. Un error. Una no-estadística. Los hackers pueden borrar los registros incómodos, suyos y ajenos. La falsificación de una pintura, una infidelidad, una transacción opaca. Las mejores mentes dentro de ese mundillo pueden no solo borrar tus registros, sino también los registros de vos que quedan en las otras personas involucradas.

La anulación de la privacidad alcanza niveles totales, hasta el punto de poder borrar tus registros, alterarlos o incluso crear nuevos.

Los hackers son los descastados del sistema. Quienes no quieren figurar o se niegan a mostrarle nada a nadie. No porque tengan cosas que ocultar, sino porque no soportan la obligación de tener que mostrar, de onda.

A PARTIR DE ESTE PUNTO HABITAN ESPOILERS.

Así llegamos a nuestra trama. Clive Owen se cruza con Amanda Seyfried y en lugar de su nombre ve un pequeño rótulo parpadeante sobre su cabeza: UNKNOWN – ERROR. El bueno de Sal (el personaje de Owen) la mira con extrañeza pero sigue su camino. Su camino, claro está, lo conduce a una comisaría ya que Sal es un detective. Allí lo espera un nuevo caso: alguien está matando gente. Solo que en los registros de las víctimas aparece que se matan a sí mismas. El asesino es, sí, adivinaste, un misterio, anónimo. Y ahí, cuando el bueno de Sal une los puntos, en ese punto ubicado aproximadamente en el minuto 15, es cuando la peli se empieza a ir a la mierda. Hasta el minuto 35 en que se va completamente a la mierda. Al carajo. Ya está. Es un bolazo. ¿Por qué? Porque el bueno de Sal logra, sin mucho esfuerzo (hey, 20 minutos de película no son tantos esfuerzos) reunirse con la principal sospechosa. Están en el mismo cuarto. En una apartamento con una sola entrada. En un piso desde cuyo balcón no resultaría para nada saludable saltar. Pero no la atrapan. No la agarran. No la aprehenden. No la arrestan. No.

La dejan ir porque… porque… blah. Si no la dejan ir se acaba la película. Así que tenés una hora extra de historia forzada y ridícula, con una preciosa escena de sexo y un vistazo a las preciosas tetas de la muchachita, eso sí.

Pero no da. No da ni un poco. Es tu sospechosa, no tenés lazos previos con ella, todo el puto Departamento de Policía te apoya (crearon una tapadera a base de meses de registros falsos, por si ella revisaba). La tenés en un lugar desde el que es literalmente imposible escapar salvo que sepas volar. Es llevar 4 milicos y ya está. Pero. Ladejan. Ir.

Al dejarla ir pueden desarrollar todo el resto de la historia de mierda que contaron, que tampoco es ninguna maravilla. Porque ya estás sabiendo que la muchachita no es la mala en esta historia. Mi novia, mi adorada María Luisa, que detesta cordialmente la ciencia ficción  y que casualmente paró a mirarla 3 minutos, con dos minutos de explicaciones y viendo dos escenas dedujo y redujo quién era el malo de verdad a una de dos personas. No lo adivinó antes, pero sí mejor que yo. Y no lo adivinó antes porque no había visto la película desde el principio, seguro.

El título de la entrada es lo que debería pasarle a esta película.

Andá bien a cagar.

 

Laerte-se

Vimos un documental en Netflix sobre una dibujante, caricaturista y guionista brasilera llamada Laerte Coutinho. Lo más particular es que Laerte es una mujer con pito y bolas. Laerte nació varón, tuvo descendencia, y uno de sus hijos murió. Esta pérdida, cuando tenía alrededor de 60 años, sirvió para, o quizá fue lo que gatilló, al menos así lo interpreto, que Laerte cambiara su vida.  Comenzó a sentirse como mujer, pasó a trasvestirse, para luego verse como transgénero. Perdón por lo torpe de estas palabras, nunca había abordado el tema y no tengo idea de cómo expresarme.

Laerte Coutinho es una persona maravillosa y el documental es precioso. Lo tenés que mirar, en serio. La cámara posee un ojo inquieto y agudo que se fija en detalles pecualiares que de otro modo pasarían desapercibidos, mientras escuchamos a Laerte hablar y explorar su femineidad, sus miedos, inseguridades y certezas.  Nos cuenta parte de su recorrido, a veces con un balbuceo, otras con un humor muy fino.

Me costó, y me cuesta, no pensar en ella como “el chabón”. Pero te lleva. Su sensibilidad y serenidad son gigantes. Hay una ternura, una sencillez y una vulnerabilidad, que desarman.  Que te abren la cabeza y el alma.

También se da un pantallazo de su trabajo, lúcido, crítico y agudo, donde se ríe de sí misma y donde también se abraza a sí misma, donde expone y denuncia las realidades que ve y a veces padece, tanto ella como el colectivo LGTB (con el que también puede ser muy crítica).

Lo tenés que mirar.

Serie: Sense8

El domingo estaba en internet buscando algo para mirar a la noche con María Luisa, cuando me cruzo con el título de esta serie original de Netflix (ojo, espoilers).

Me fijo en la premisa: La trama gira alrededor de ocho desconocidos de partes diferentes del mundo que de repente se conectan mental y emocionalmente.

Me fijo en los creadores: los hermanos Wachowsky. En los créditos, dirigda por: The Wachowskis.  Y no necesité mirar más nada.  La probé, a ver qué tal.

Una mujer muere, se suicida.  Parece tener poderes telepáticos, porque habla con gente que no está allí físicamente.  Pero antes de morir, les da visiones a 8 personas repartidas por el mundo: Berlín, Seúl, Londres, Chicago, Nairobi, San Francisco, Ciudad de México y Bombay.  Distintos sexos, distintos géneros, culturas, religiones, realidades personales, talentos y habilidades.

De a poco, van teniendo pequeños flashes de los otros.  Se van percibiendo.  Van compartiendo conocimientos y habilidades.  También hay un Antagonista y otros que parecen ayudar pero no se sabe con qué fin, ni si son buenos o malos.

La primera temporada cuenta con 12 capítulos y me resultó fascinante; la miré prácticamente de una sentada (para mayor gloria de quien suscribe y mayor pena de la casa, que pensaba limpiar aprovechando el feriado).  Los primeros capítulos, sobre todo, me encantan por como van desarrollando esos vínculos entre sí, a la vez que se nos van revelando los personajes.  La historia está presentada de una manera que me resulta muy hermosa.  Ternura, humor, violencia, tragedia, dilemas, miedos, decisiones, sexo, prejuicios.  Todo se va mezclando, amalgamando.  Trata montones de temas, tales como la violencia de género, orientación sexual, corrección política, drogas, religión, las motivaciones.  Con una banda de sonido bella y una photo espectacular además de una historia bien contada, los largos capítulos (cerca de una hora) fluyen como el agua.

Sense8 parece derrapar levemente en los capítulos finales, en los que se bordea lo ilógico (dentro del universo que enmarca la serie), pero está contada con tanto mimo y detalle, que pasás por alto cualquier inconsistencia.

La buena noticia es que ya está planteada una segunda temporada.

La mala noticia es que hay que esperar hasta el 8 de agosto de 2016 para poder verla.