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Ay, Sabrina, quéstáshaciendo!

La nueva serie de Netflix sobre Sabrina está bien. En general. No tiene nada, pero NADA que ver con la vieja comedia yanki de la TV “Sabrina, la bruja adolescente”, así que supongo que más o menos seguirá la línea del comic original.

Sabrina parece bastante inocente. Quizá lo sea, al principio.

Esta entrega es oscura. Mucho más oscura. Es interesante y tiene algunas cosas lindas y otras muy bien hechas. Los personajes están bien armados y evolucionan a lo largo de la temporada. También hay pequeños homenajes aquí y allá, el de El Exorsista es divertido. Pero como tratan de tomarla con seriedad, los resbalones son mucho más evidentes. Hay varios: cosas forzadas, cierres que son cualquiera, ridiculismos, plot twists que no son más que deus ex machina encubiertos, suspensos al pedo que aportan cero. Todo envuelto en un oscuro plan para conseguir no sé qué, porque profesía y elegida y apocalipsis.

Por suerte puedo meter toda la anti-reseña(*) de la temporada en una sola entrada de menos de mil palabras. Porque fuck it, no es Juego de Tronos.

Sigue leyendo bajo tu propio riesgo, pobre mortal, porque

a partir de aquí habitan Spoilers.

Primero: la profesora Wardwell, el inicio. Media pila, si encontrás una gurisa perdida en el bosque por el que vas manejando el auto, en plena noche y lejos del pueblo, y esta te pide ayuda, la llevás al hospital y llamás a los milicos. Pero no, se la lleva a la casa y le ofrece té. Hubiera preferido que la desconocida la matara en la casa sin introducción ni nada, en lugar de ese ridiculismo sin pies ni cabeza.

Segundo: Batibat. Todo bien con encerrarlo en un frasco vacío de mermelada… pero no vas a hacer nada más con él? Tipo, no sé, sellarlo, llevárselo a alguien que se asegure de que Batibat no pueda escapar fácilmente. ¿Qué vas a hacer con el frasco? ¿Ponerlo en la despensa al fondo de donde están los orejones?

Tercero: Apofis, el Gusano. Es un recontra demonio, pero lo envuelven en una manta y ya está; como quien le esconde la cabeza bajo el ala a una gallina. Tirarlo al pozo y encima echar los trozos partidos del sello que lo aprisonaba previamente, ese mismo sello que al romperse lo liberó, funciona perfecto para mandarlo de nuevo al Infierno. Porque los demonios, parece, no pueden escarbar para los costados, solo hacia abajo.

Cuarto: el día del Festín de Festines, con la torta que te hace decir la verdad. Tenías a Blackwood ahí nomás, perfecto, incapaz de mentir, ¿no se te pasó por la cabeza preguntarle sobre tus viejos,  a ver si realmente habían muerto en un accidente?

Quinto: Rozi tiene visiones y Susie habla con su tataratía que se le aparece a cada rato. ¿De onda, solo por leer sobre ella? ¿No será mucho? ¿Y justo la Dorothea sabe que todas son brujas? ¿Ella trajo a las brujas? Baia-baia, qué coincidencia! Igualita que la familia del novio de la Sabrina siendo los que mataron a las brujas cuando se fundó el pueblo. Lo que son las cosas, no? Pueblo chico, infierno grande.

Sexto: ¿Es tan difícil de entender que lo que se muere debe quedarse muerto? Si tu novio está triste y querés ayudarlo la solución no es resucitar a su hermano. No se precisa ser un gran hechicero para saberlo, solo no ser un subnormal de mierda. ¿Alguien podría prestarle a esta gurisa Cementerio de animales de Stephen King, por favor? Si querés alegrar a tu pareja practicale sexo oral. Eso siempre ayuda, sea quien sea.

Séptimo: está bien, es una adolescente, ¿pero es posible que no escuche NADA de NADIE? ¿Absolutamente nada? Sé que el cerebro de los adolescentes es casi como una casa en remodelación, pero parate a pensar medio segundo, loca. Ser adolescente no implica, necesariamente, ser imbécil.

Octavo: Miscelánea. ¿Qué onda con el repartidor de pizza? ¿Se lo lastra? ¿Nadie lo echa en falta? O sea, el chabón tenía bastante cara de boludo, pero boludos are people. ¿Y qué onda con ese brujo apuñalado? ¿A nadie le importa? ¿Y la caja con amuletos y muestras que encontraron los viejos? ¿Se suicidan y ya? ¿Qué utilidad tienen en la trama? ¿Y al otro bobo que degüella Wardwell nadie lo extraña tampoco? ¿Y al director? ¿Y a la academia, que funciona en una estación de trenes abandonada, nunca va nadie? ¿No hay gurises curiosos a los que les gusten las ruinas? Es pleno siglo XXI, y en ese bosque hay estructuras raras, ermitañas, se ven luces y fogatas a cada rato. A ninguno le llama la atención. Ni a uno. Y todo está ahí en la vuelta, porque a cualquier lado llegan en 3 minutos con 20. Uuuuhhhh, vamos a lo profuuuundo del boooosqueeee… que está justo a media cuadra de casa. El claro del bautismo, a 10 minutos; el árbol de las manzanas, a 5 minutos; el Valle de la Luna, a dos cuadras; el portal de no sé qué, pegadito a eso; la mina, una cuadra más allá. ¡Dejáte de joder!

Noveno: la Wardwell. Ni una bruja sospecha de ella. Nada. En ningún momento. Todas aceptan lo que dice, por más endeble que sea, sin un cuestionamiento. Entiendo las intrigas, lo solapado, etc, etc, ¿pero me vas a decir que vas a confiar ciegamente en la primera mogólica que se te pare en frente? ¿Ni una duda, en serio?

Décimo: ese final. Bueh.

(*)Las anti-reseñas de 42 son principalmente desvaríos y críticas desconsideradas. No se fijan en poesía ni en significados. Son prosaicas y se centran en esas cosas que rompen los ojos, se apartan de la continuidad o de la lógica interna. Generalmente nadie les da demasiada bola a estas cosas, porque, salvo que sean muy salvajes, el público es indulgente, criterioso o distraído y las deja pasar. A mí no me importa nada, solo aprovecho de la oportunidad que me brinda el nicho de mercado. Porque una cosa es suspender la incredulidad, y otra morfarse cualquier estupidez. Si dejás pasar una estupidez hoy, ellos lo sabrán y te colarán estupideces cada vez mayores. En cambio, en cuanto lean estas crudelísimas críticas, dirán: “OHHH! 42 está atento, vamos a esmerarnos en hacer las cosas bien”. Así funciona la industria audiovisual, que no te digan lo contrario.