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Game of Thrones: S07E07

La Jalea Está Lista, o Jalea Iacta Est, como dijo Julio César Castro antes de cruzar el Rubicón. Se fue la temporada siete, que ya era hora.

Fue un capítulo relargo y relindo casi hasta el final.  Y en el final, como para que no nos ilusionáramos, nos cagaron. De nuevo. Con los mismos recursos. Me siento como el caballo de Anaconda, el cuento de Horacio Quiroga, que de tanto hacerlo picar se había inmunizado. Pero creo que puedo hacer una última arremetida baguala. Un postrer y heroico acto de denuncia. ¡Y no miro más ni un capítulo de esta serie! ¡Prometido! Por lo menos hasta la temporada que viene. No va a ser como cuando esperé la sexta temporada. Ni como cuando esperé por la séptima, que de tanto reveer los últimos 3 capítulos ya me sabía los parlamentos de memoria y cuáles eran las partes aburridas que podía saltear. No esta vez. Puedo olvidarme felizmente de todo el mal que me ha hecho y darle la espalda.

A partir de este punto, habitan espoilers.

Voy a empezar por los finales. Yo no quería. Había decidido no hablar de las ridículas cadenas (cuatro!) que usaron para sacar al puto dragón del fondo del lago. Los bichos de ojos claros no pueden nadar, pero parece que sí pueden caminar por el fondo como los piratas malditos de La Maldición del Perla Negra. ¿Cómo, si no, se explica que hayan sido capaces de atarle 4 pelotudas cadenas al cogote del puto dragón de mierda y la puta que lo parió? ¿Y por qué si sólo necesitaba hacerle una imposición de manos para convertirlo no bajó él mismo, el mismo Rey, el Rey Mismo a tocarlo abajo del agua? Era más rápido, más fácil y podría haber ahorrado preciosos minutos de rodaje. Y podría haber dado tremendo golpe de efecto. ¿Y qué carajo hace el Rey de la Noche lanceando a un dragón en vuelo al triple de distancia que el dragón que tenía en el suelo ahí nomás? Imbécil de mierda. Ta. Perdón. Me lo tenía que sacar de encima porque me estaba atragantando. Además me resulta tan difícil tomar en serio al Rey de la Noche… porque en inglés podrá sonar ominoso, ¡uuuuhhhh The Night King, qué paura, hermanito! Pero en español es cualquiera; a mí me decís Rey de la Noche (RN de ahora en más) y lo primero que pienso es en John Travolta en los ’70, con el culito para un lado y el dedito p’arriba del otro lado.

Y ahora, 7 temporadas después, con el dragón de ojos claros, el RN se manda cualquiera. Y no porque haga el uso más racional de los dragones hasta ahora, si no porque se caga, cuándo no, en la historia previa. Porque el muro es más que hielo y piedras, dice uno de los personajes en una de las primeras temporadas. Cuando preguntan por qué el RN no hace un agujero por debajo del maldito Muro, la contestación es que además de toda la mampostería, el muro está protegido por poderosos conjuros. [Acutalización: Cuando el tío Benjen Ex Machina deja a Bran en El Muro, específicamente dice que no puede pasar al otro lado debido a esos conjuros]¡Pa la mierda que les sirven los conjuros a los culorrotos estos! No hay nada más poderoso que un guionista con ganas de pasarse la historia que está contando por el quinto forro de las bolas. ¡El Muro! ¡Decenas y decenas de metros de espesor, cientos de metros de altura! ¡Y el dragón lo tira abajo en un plis plas! Solo basta hacer un agujerito a soplete en la pared y se desmorona como esos castillos de dominó. ¡Hijos de puta! ¡Ni siquiera quedó el paso bloqueado por escombros, loco! ¡Y lo peor de todo es que ni siquiera precisaba el dragón! Porque el muro eventualmente termina y más allá del muro hay agua… ¿por qué no hiciste que tu ejército diera la vuelta al muro, RN? Si pudieron ir bajo el agua para ponerle las pelotudas cadenas al dragón, bien podrían haber ido bajo el agua hasta la otra orilla con una piola, del otro lado del muro, y hacer un pasamanos. ¡En una noche los cruzás a todos, enfermo!

Eso por un lado. Por el otro: Sam. Sam, hermano de Mercurio y primo de Aquiles. ¿Cómo carajo llegó Sam desde Antigua a Winterfell? Lo vimos salir en carro en el capítulo cinco. Es una de las mayores distancias de todo este mundo inventado. Literalmente están en extremos opuestos del continente (por tierra son unos 4500 km, y por mar unos 6100 km, groso modo) y estimo que es un viaje lleno de peligros ya que básicamente todas las personas que encuentre Sam en el camino, por lo menos hasta El Cuello o hasta Puerto Blanco, serán hostiles. Le llevaría por lo menos dos meses por tierra y cerca de un mes por mar.

Ya que estamos con Sam, ¿qué son esas confesiones por parte de Bran? ¿Se las dice a Sam pero no a las hermanas? Lo había visto un total de medio minuto en 7 temporadas ¿y se pone a intercambiar notas con él en lugar de hablar con las otras minas? Y Sam, que ignoró olímpicamente los comentarios de Gilly, sabe incluso cosas que Gilly no comentó.  Porque ella habló de la anulación del matrimonio Targaryen, pero no dijo nada de que se había casado con Lyanna. Una manera bastante burda de abrochar todo. Sobre todo porque Bran había estado casi mudo en toda la temporada. Se ve que ya sabía que si no desembuchaba ahora no iba a tener oportunidad hasta dentro de un par de años; ser el Cuervo de Tres Ojos tiene sus ventajas.

No voy a hablar de la llegada de las comitivas a la reunión en Desembarco. No hay marco temporal de referencia, así que ellos sí que podrían haber llegado sin problemas. Tampoco voy a hablar de Euron haciéndose el asustado y dejando la reunión para irse a casa, cuando en realidad iba a Essos a buscar mercenarios. Si no sabía del zombie por adelantado, ¿cómo el que decida irse es una mentira? Curiosamente, me resulta plausible. Si no hubiera sido por ese tema, se hubiera ofendido o asustado por cualquier otra trivialiad. Podría haber sido una estrategia planeada con Cersei. Eso, en particular, no me rechina… tanto. Fácilmente puedo suponer que la excusa le cayó como un regalo del Cielo. [Actualización: Cersei podría haberlo hecho ir a Essos antes de la reunión. Su presencia allí es totalmente superflua, innecesaria y discordante. Solo está allí por un capricho de los guionistas para mostrar a todos los bandos y antagonistas. Como decía antes: las cosas ya no pasan como consecuencia de hechos previos, si no porque se le cantan en las pelotas.] Todas esas escenas están muy bien. Idas, venidas, provocaciones, conciliaciones, promesas, traiciones, maquinaciones. Bien, muy bien de a ratos, emocionantes por momentos.

No cierra, sin embargo, el ejército de los eunucos. Estaban en Casterly Rock, sitiados por Euron y sin suministros… pero llegan en perfecto orden de batalla a Desembarco del Rey que está a unos 1000 km de distancia. ¿A dónde fueron en el interín? Fácilmente debe haber pasado un mes. Y entre una cosa y otra ¿qué comieron? El dragón de Daenerys se encargó de quemar más de 1000 carretas de suministros, según palabras de los protagonistas. Vuelvo a preguntar: ¿qué comieron? Porque son como 7’000, no podés alimentarlos con las gallinas que robes de una granja a la pasada.

La logística en esta serie es chapucera en el mejor de los casos e inexistente en general, cuando debería ser fundamental. Solo se toma en cuenta cuando tenés que explicar por qué un ejército pierde, como cuando el de Ramsay picó para el tuco al de Stannis.

Finalmente, Arya. Me encanta Arya. Ya lo dije antes, pero no me canso de repetirlo: la pendeja es muy grossa (y también da un poco de miedo). Ese hilo con su hermana y Meñique y tal me encantó. Aunque he leído varias notas en donde se dice que era cantado, me emocionó todo el desarrollo. Su plan era demasiado maquiavélicamente genial y las reacciones de las hermanas demasiado enrarecidas como para que diera resultado. Solo un tonto confiaría en Meñique, dice Sansa. Me jode un poco cuando él se pone a suplicar como un pusilánime. Es un recurso barato, trillado y que no condice con lo que habíamos visto del personaje. Se merecía media pila por parte del guionista, porque el loco era despreciable y traicionero, pero no un blandengue. Debería haber afrontado el final de la partida con más entereza.

Como dicen en Braavos: Athomar Porculis.

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Game of Thrones: S07E06

En fin, vi el sexto capítulo de GoT. Lo vi el viernes y he meditado un par de días sobre el mismo. Por un mínimo respeto al populacho esperé hasta el final de la emisión oficial para colgar esta nueva antirreseña.

La filtración de los guiones de la temporada a principios de año le mató la gracia a este capítulo, pero aunque la sorpresa se hubiera mantenido intacta debo confesar que me tiene las bolas bastante llenas esta serie. La voy a seguir mirando porque solo queda un capítulo de la temporada, pero la verdad es que ha derrapado tanto, se ha alejado tanto de sus raíces, que si quedaran más capítulos la abandonaría acá nomás y que se vayan todos a reca…pacitar sobre lo que están haciendo.

Entre discusiones y comentarios en las redes vi colgada una nota en Forbes en donde el autor expresa su preocupación: en los libros las cosas pasan, o les pasan, a los diversos personajes debidas a sus acciones y decisiones. Son consecuencias. Todo lo que pasa es el resultado de algo previo. Es, sin dudas, una de las mejores cosas que tiene esta historia (en los libros) y una de las mejores cosas que tenía esta historia (en la serie) hasta la temporada anterior, o quizá hasta la quinta temporada, que se mantuvo a la par de los libros: la consistencia interna.

Ahora las cosas pasan por capricho y las distancias y tiempos se han acortado hasta resultar ridículas. El autor de la nota de Forbes pone el ejemplo de Daenerys al principio de la temporada desembarcando en Dragonstone directamente en lugar de recalar en Dorne, que le quedaba de pasada y en donde ya estaban la vieja Olena y las Víboras. Al hacerla ir caprichosamente a Dragonstone, 1000 kilómetros al norte, y que el resto la siga, para navegar luego otros 1000 km al sur, los guionistas establecen y propician los enfrentamientos y lo que va a pasar sin ninguna lógica o coherencia interna.

A partir de aquí habitan espoilers.

Lo mismo pasa en este capítulo. Caminás toda una noche y un día, pero cuando las cosas se complican y mandás al pendejo a buscar ayuda llega al Muro en media tarde, al trote. Supongamos unas 6 horas, ya que Gendry tiene el ímpetu de la juventud, no toma, no fuma y está altamente motivado.  El pendejo manda un cuervo desde Eastwatch a Dragonstone pidiendo ayuda y la ayuda vuelve en la forma de 3 dragones adultos… a la mañana siguiente. Desmenucemos brevemente estas piezas de información.

Entre Eastwatch y Dragonstone hay un estimado de entre 1600 y 1800 millas. Un cuervo adulto, según los datos que he podido ver -aunque no sé qué tan certeros sean-, vuela a una velocidad promedio de entre 15 y 32 mph. Ponele que en Westeros los cuervos mensajeros sean grosos de verdad y vuelen a 60 millas por hora (más rápido que los 90 km/h de una paloma mensajera). Es decir que a la mínima distancia y a la máxima velocidad que generosamente le estamos dando, un cuervo mensajero demoraría más de 26 horas volando sin descanso para llegar a destino. ¡Sin descanso! ¡Y sin aminorar la marcha!  Porque fuck you, los cuervos de Westeros son atómicos. Ponele que la rubia se organice en una hora y salga -literalmente- volando hacia el norte. Ponele que el dragón viaje al triple de velocidad que nuestro cuervo con esteroides, a 180 mph o unos 300 km/h. Siendo más que generosos y totalmente irreales, porque tres gambas es más que la velocidad media del viento en un huracán de categoría 5, así que la rubia no podría sostenerse sobre el lomo del bicho. Pero ponele, porque hoy me siento especialmente magnánimo. Son otras 10 horas.

Así que 6 horas para que Gendry llegue corriendo al muro, más 27 horas para que llegue el cuervo a Dragonstone, más 10 horas para que llegue la rubia al muro, más el tiempo que le lleve encontrar lo que está buscando en la inmensidad blanca que se extiende más allá. Son más de 43 horas, y si contamos los tiempos muertos de encontrar al maestre, armar el mensaje y despachar el pajarraco y que lo reciban, la mina piense y se organice y salga y luego dé vueltas como una enferma, sola y con indicaciones básicas, buscando la mancha negra entre la nieve que es Jon Snow y no un montón de piedras, redondeemos en dos días. Dos días completos. Son dos días siendo irrisoriamente optimistas y con una generosidad aumentada. Si fuéramos mínimamente realistas serían 5 días por lo bajo y más probablemente una semana, lo que de por sí sería un record.

Pero todo pasa entre la tarde de un día y el promediar del día siguiente. Dejame de joder. Es insoportable.

Un conocido comparó esta entrega a uno de los capítulos de Los Magníficos, pero hecho con 800 millones de dólares.  Y la verdad es que si te imaginás la música en cuantito aparece la primera llamarada de dragón, calza justito. Falta Mario Baracus con la M60. ¡Qué no habría hecho George Peppard con un dragón!

¿Y qué es eso del Perro tirando piedras como Pippin en las Minas de Moria? Es inconcebible. Su actitud frente al fuego te la llevo. Ya tenemos antecedentes. ¿Pero que el Perro se impaciente y pierda los papeles? ¿En serio? ¡Te estás cagando de risa en mi cara, hijo de puta!

¡Y el tío Benjen! ¡No podés ser tan anormal, loco! Al tío Benjen, alias Benjen Ex Machina lo tienen como brigada de incendios. Ha aparecido en 4 oportunidades en las 7 temporadas: la primera fue su presentación y las otras tres fueron para sacarles las castañas del fuego a los guionistas. Salvó a Jon en la temporada 3, salvó a Bran en la temporada 6 y ahora lo salva de nuevo a Jon. Aparece de la nada, hace lo suyo, salva de la degollina al que cuadre y vuelve a desaparecer. Por suerte creo que esta vez lo picaron para el tuco definitivamente. ¿Y qué estaban pensando a la hora de darle esa arma? Es una mezcla de mangual medieval con manriki japonés con incienciario de misa, si es que podés imaginarlo. Una masa contundente en el extremo de una cadena, con una fuente de fuego (¿?) en su interior para poder liquidar con un solo golpe a los zombies de ojos claros. Y la revolea y golpea y abre camino entre las hordas de bichos muertos andantes con aproximadamente un metro y medio de largo de cadena sin que esta pierda impulso o se desvíe. Es como si tuviera una vara, más que una cadena, cosa que es completamente ridícula. Hay que ser muy, pero muy sorete para equipar a un personaje con esta arma en un principio, y ni hablar de la manera en que hacen que esa arma se comporte.

¿Y qué es esa escena melosa en el camarote del barco? ¿Desde cuándo? Es tan ajena a los caracteres de los dos personajes que se vienen forjando desde hace 6 temporadas que dan ganas de remachar la tele contra la pared. Lo bueno de la cama en donde está Jon es que ya tiene los grilletes amurados a la pared, así se pueden sodomizar a gusto e hincarse la… rodilla uno a otra.

El alivio llega más o menos de la mano de Sansa y Arya con sus parlamentos e  interacciones, pero igual no se entiende mucho. En esta serie no saben conversar ni preguntarse las cosas, menos entre familiares que teóricamente se llevan bien y se tienen solo los unos a los otros entre un mar de enemigos declarados y aliados con dobleces. No, no hablemos.  No nos contemos nuestras historias, dificultades y lo que hemos tenido que hacer para sobrevivir. Desconfiemos y amenacémonos mutuamente. Porque sí. Por capricho.

¡Se van todos a la mierda!

Les propongo lo mismo que a los de TV Tokyo: ustedes se comprometen a ponerse media pila y yo me comprometo a pagar por lo que hacen.

Naruto

Pasé un montón de tiempo esperando por ver este anime. En Japón es emblemático y se ha desparramado por el mundo.

Consta de tres series consecutivas comenzando por Naruto, que nos introduce a los personajes principales en su niñez; sigue Naruto Shippūden, que comienza 3 años después del final de la primera, intervalo de tiempo en el que Naruto ha estado entrenando con su maestro y se desarrolla en la adolescencia de Naruto y las pruebas y circunstancias en que se ve envuelto, y este año arrancó Boruto, que se centra en el hijo de Naruto. No voy a extenderme en los hilos argumentales porque hay información a bochas por todos lados. La serie tiene momentos en que rebuznás de risa, y otros que te hacen largar el moco, como solo una tragedia japonesa puede hacerlo. También hay varias películas que se van intercalando.

Pero me decepcionó un poco Naruto Shippūden, la verdad. El último tercio, sobre todo.

Primero porque tiene unos 100 capítulos de más. De sus 500 capítulos hay un 20% de retrospectivas y flashbacks y puestas a punto con cosas del pasado que cortan la tensión durante el desenlace de la guerra (La IV Gran Guerra Shinobi). Hasta el capítulo 300 es manejable, comprensible y la historia evoluciona y se desarrolla claramente. Luego se va a la mierrrrda.

Tiene unas hipérboles y unos deus ex machina que te dejan patitieso y preguntándote por la utilidad y sentido de algunas cosas (como el retorno del asesino/genocida Kabuto, para dejarlo a cargo de un orfanato; o la vuelta a la vida, al pedo, de Orochimaru, luego de esforzarse como enfermos durante 400 capítulos para liquidar al grandísimo demente).

Ni voy a hablar de los principios de conservación de masa y energía. No. Ni loco. Acepto alegremente todos los sinsentidos… pero ponémeles un coto mínimo, un límite. No sigas eternamente escalando una carrera armamentística a ver quién tiene el poder más bestia y más bestia y más bestia.

Curiosamente, los japoneses no se cortan a la hora de lastimar, herir, o matar a sus personajes. Ya sea con flecha, puñal o espada o energía pura. Apuñalándolos, aplastándolos, ahorcándolos, desmembrándolos, haciéndolos explotar, quemándolos, ahogándolos, haciéndolos devorar por tiburones, envenenándolos, empalándolos o enterrándolos vivos. Tampoco se privan de utilizar zombies, de mentir, traicionar o manipular a piacere, matar padres y madres y hasta clanes enteros.
Sin embargo tienen un tema casi taboo con las relaciones interpersonales, lo que hace que ciertos arcos interesantes, como el de Naruto y Hinata, sean totalmente subexplotados. No podés tener una serie en el aire durante 10 años y resolver la situación en los 10 minutos finales de una película subsidiaria a la serie (The Last). Y luego volver a la serie para saltar en los últimos 10 o 15 capítulos derecho al casamiento. No se tocan. Casi no se miran. Agarrarse de la mano es casi el equivalente a una escena pornográfica. O sea, chaparse del cogote y estrangularse, dislocarse una articulación o arrancarse un brazo, eso sí y a cada rato, pero creo que hay 5 abrazos en toda la historia (que comprende Naruto, más el Shippuden, más The Last, más Boruto), de los cuales 2 son a moribundos. Y dos besos. Dos. En 10 años, que involucran más de 620 capítulos, más tres películas de una hora y media cada una. Supongo que serán temas culturales. Porque cuando querés acordar aparece una minita embarazada, “with child”, y las pistas más claras que te dieron fue… un apretón de manos o que el chabón le regaló un ramo de flores.
Sin embargo lo que me resulta más incomprensible es el tratamiento de la posguerra. Podrás preguntarte, ¿qué tratamiento? Y yo te contestaré, exactamente. Porque no hay. Pasamos de unas batallas titánicas que literalmente quiebran el mundo, que a la vez son cortadas a cada rato por las mencionadas retrospectivas chotas, a un “bien, ganamos, qué alivio, ¿no?”, al cartel “dos años después”. ¿Tanto remar para eso? ¿Vos te das cuenta de que fueron como 160 capítulos de guerra? ¿Y no pudiste resolver la situación ni siquiera mínimamente? Es como si hubieran saltado al epílogo.
Estoy bastante harto de que sean tan hijos de puta, loco.

Les propongo lo siguiente: ustedes se ponen meda pila, y yo les prometo pagar por los contenidos.

Preacher

preacher-poster-amcGragry me recomendó la serie Preacher. Un predicador en un pueblo perdido en medio de Texas es poseído, o mejor dicho, invadido, por un ente sobrenatural que le da un poder extraño y aterrador, cuyo uso deja imprevisibles consecuencias.
El predicador es un ex delincuente con un pasado de violencia que quiere reformarse; hizo una promesa y ahora busca a Dios (con suerte bastante variable). A escena entra su ex novia que sigue por el “mal camino” y un… vampiro, a quien le gusta más el whisky y los opiáceos que la sangre.
Preacher comicPreacher está basada en el comic homónimo creado por el gigante Garth Ennis e ilustrado por Steve Dillon.
Hay un montón de esos personajes del sur profundo de EEUU a quienes nos tiene acostumbrado el cine y la TV, raros, fanáticos, estereotipados, pero que ganan en complejidad con los capítulos. El único industrial del pueblo, que lo tiene en un puño, los patovicas de turno, el sheriff medio inútil y medio fanático, el alcalde alcahuete del industrial, la flaquita religiosa de colita de caballo, la ex sexy y heavy, el gurí feito discriminado, los fanáticos y traumados religiosos o ateos, etc.
Joe GilgunEl vampiro es interpretado por Joe Gilgun, uno de los “enfermos” más geniales que ha dado el cine (junto con Sam Rockwell).
La banda de sonido y la photo son imponentes. Las actuaciones, oscuras y disparatadas son imponentes. La historia es tan extravagante y delirante que, también, resulta imponente.
Trasegué los 6 capítulos que van hasta ahora en un día y quedé pidiendo más.

Buena suerte para vos

¿Qué tienen en común Stan Lee, AMC, el anormal de James Nesbitt e Inglaterra?

Si los mezclás cuidadosamente y los ponés a horno suave, te dan una serie del carajo!  Se llama Lucky Man, la serie inglesa de Stan Leen para AMC, con James Nesbitt.

Qué pasaría si pudieras poseer la suerte?

El torrent

Y los subs

Serie: Sense8

El domingo estaba en internet buscando algo para mirar a la noche con María Luisa, cuando me cruzo con el título de esta serie original de Netflix (ojo, espoilers).

Me fijo en la premisa: La trama gira alrededor de ocho desconocidos de partes diferentes del mundo que de repente se conectan mental y emocionalmente.

Me fijo en los creadores: los hermanos Wachowsky. En los créditos, dirigda por: The Wachowskis.  Y no necesité mirar más nada.  La probé, a ver qué tal.

Una mujer muere, se suicida.  Parece tener poderes telepáticos, porque habla con gente que no está allí físicamente.  Pero antes de morir, les da visiones a 8 personas repartidas por el mundo: Berlín, Seúl, Londres, Chicago, Nairobi, San Francisco, Ciudad de México y Bombay.  Distintos sexos, distintos géneros, culturas, religiones, realidades personales, talentos y habilidades.

De a poco, van teniendo pequeños flashes de los otros.  Se van percibiendo.  Van compartiendo conocimientos y habilidades.  También hay un Antagonista y otros que parecen ayudar pero no se sabe con qué fin, ni si son buenos o malos.

La primera temporada cuenta con 12 capítulos y me resultó fascinante; la miré prácticamente de una sentada (para mayor gloria de quien suscribe y mayor pena de la casa, que pensaba limpiar aprovechando el feriado).  Los primeros capítulos, sobre todo, me encantan por como van desarrollando esos vínculos entre sí, a la vez que se nos van revelando los personajes.  La historia está presentada de una manera que me resulta muy hermosa.  Ternura, humor, violencia, tragedia, dilemas, miedos, decisiones, sexo, prejuicios.  Todo se va mezclando, amalgamando.  Trata montones de temas, tales como la violencia de género, orientación sexual, corrección política, drogas, religión, las motivaciones.  Con una banda de sonido bella y una photo espectacular además de una historia bien contada, los largos capítulos (cerca de una hora) fluyen como el agua.

Sense8 parece derrapar levemente en los capítulos finales, en los que se bordea lo ilógico (dentro del universo que enmarca la serie), pero está contada con tanto mimo y detalle, que pasás por alto cualquier inconsistencia.

La buena noticia es que ya está planteada una segunda temporada.

La mala noticia es que hay que esperar hasta el 8 de agosto de 2016 para poder verla.

Hay que tener en cuenta un detalle

En la mayoría de los casos, un hombre que trata de cambiar al mundo falla por la más simple e inevitable de las razones: todos los demás.

Empezó la segunda temporada de Black Sails.