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Flashes de realidad /08.2

ridi Celulares. Miles y miles de celulares.  Cuando mirabas a las tribunas desde el campo, parecía un espectáculo de luciérnagas estáticas.  A nivel del campo, era enloquecedor.  Era imposible ver el escenario (cosa de por sí atronadoramente difícil) y ni siquiera alguna de las tres (gigantescas) pantallas, sin que algún sobnormal (o subnormala) tuviera su puto celular en alto.  Como si no supieran que el sonido registrado va a ser una mierda ininteligible, y las imágenes grabadas una maraña de pixeles hechos mierda, que solo con mucha imaginación podrían transformarse en un recital.

merc El merchandising es genial.  Conocés los posters diseñados para los distintos países?  Mirá: https://www.iorr.org/talk/read.php?1,2292768

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El de Santiago es, creo yo y por lejos, el mejor.

loqi Teníamos globos.  A María Luisa, o a La Paraguaya se le ocurrió la genial idea.  Los usábamos, de día, sosteniéndolos en alto para ubicarnos cuando alguien dejaba el grupo por algún motivo.  En un momento dado, me quedo con uno de ellos apoyado contra la panza.  Sensación fantástica!  La música que salía de las torres de sonido se transmitía al cuerpo en forma de las vibraciones de los globos tensos.  La física es maravillosa.

cnti En un principio pensé: Olé Tour… qué nombre tan ridículo para una gira por América.  Totalmente desubicado.  En España vaya y pase.  Pero en América?  Ridículo.  El día del concierto me encontré gritando desaforado, con otros 50 mil dementes “Oléeeeeeee olé olé oléeee, Sha-ggueeerrrrrr, Sha-ggueeeeerrrrr!!!”  Y después me cagué de risa, porque el ridículo, como de costumbre, terminé siendo yo.

harm La armónica de Jagger!  La puta madre, qué placer la harmónica de Jagger!

maki Ah! Midnight RamblerMidnight Rambler, por el MEV!! Yqué decir de Wild Horses?  Una delicia.  Un placer mayestático. Jumpin Jack Flash fue una fiesta dentro de la fiesta; alucinante. Sympathy for the Devil fue gigante. Siempre lo es.  Aunque la musicalizaran con bongós.  El solo de Richards fue tan maravilloso; tan potente!  Podría escucharlo una y mil veces.  Y la puesta en escena fue grandiosa.

bada No me convenció la canción pedida por el público.  She’s So Cold?  En serio? Me parece tan insulsa, de cierta manera. Quizá fue popular entre el público uruguayo antes de mi tiempo y por eso no me cierra.  Ruby TuesdayBetween a Rock and a Hard Place? Mixed Emotions? Emotional Rescue? Anybody seen my babySaint of Me? Sad Sad Sad? No, ninguna de esas. Fue She’s So Cold.  Irónicamente, el título de la canción es adecuado al público uruguayo, tan tibiecito por momentos.   Evidentemente, You Can’t Always Get What You Want, no? No hay con qué darle: el público argentino es una máquina feroz, mientras que nosotros somos unos pasteles, en comparación.

warr Así que ahí estaba yo. Enajenado del resto.  Casi al final de todo, que parecía el Final-De-Todas-Las-Cosas. Después de casi dos horas y media de rocanrol (sin contar a la banda Boomerang). Cansado y con la garganta ardiendo, pero rabiosamente deseando más, cuando empiezan los acordes de Satisfaction. Apoteósico.  Y en un momento, vuelvo a la otra realidad y me doy vuelta para ver a esa monstruo formado por la gente saltar y gritar como descosidos… y me encuentro filas y filas de gente parada y mano sobre mano.  Los hijos de puta parecían que estaban escuchando a Kenny G!  Qué otra cosa podía hacer que gritar un furioso “SALTEN PUTOS!”?  Me lo pueden reclamar?

infr Qué impresionante infraestructura!  El sonido y la iluminación fue bestial.  Y ellos en vivo?  Ufff!  Años esperándolos!  Décadas! Creo que era la única banda que necesitaba ver. Estuve con Jaime Roos.  Tuve la enorme bendición de ver a Los Redondos justo antes de su separación.  No me importa U2, ni Roger Waters, ni Pearl Jam, o ACDC. Divididos, Las Pelotas, Los Piojos.  Nada.  Me encantan, pero nunca experimenté con ellos lo que con los Rolling:  ese sentimiento visceral y urgente de tener que estar ahí.  Y no defraudaron.  Colmaron todas las expectativas y más.  Podría llorar de agradecimiento… bah, lo hice.

fies Qué mezcla! Adelante estaba una veterana de 60 y pico largos.  No paró en ningún momento.  Detrás estaban unos botijas de 10 o 12 años, que parecían el conejito de Duracell.  Todas las edades.  Todos mezclados.  Todos felices. Abuelos con sus nietos.  Padres con sus hijos pequeños, contando historias y anécdotas.  Porque quién no tiene una canción de los Stones como mojón e hito de algún momento importante de sus vidas?  Parejas de enamorados.  Grupos de amigos.  Gente sola.  Amistades de ocasión, de gente hermanda por la música. Poder compartirlo con amigos y familia fue fantástico.

best El mejor recital de mi vida.

 

Flashes de realidad /08

oldi Se les nota que están grandes.  Keith y Ron no pegaron mucha onda al principio, se pisaron, se molestaron, cero sintonía.  Ron parecía que le tenía rabia a su propia guitarra por momentos.  Luego encararon, gracias al MEV.

olde Igual, a nadie le importó un carajo.  No, a mí tampoco.

infu No te voy a perdonar nunca que por tu histeriqueada a la hora de comprar las entradas Nacho y yo hayamos quedado a medio estadio de distancia.  Sabés el tiempo que teníamos planeado este concierto?  Las veces que habíamos hablado y fantaseado con compartir un recital de los Stones?  Sos una conchuda.

yerr Subestimamos todo el invento.  Pensamos que al tomar distancia de la valla, íbamos a estar un poco apartados del pogo.  Resulta que calculamos tan bien la distancia, que quedamos justo al medio. Imaginate: pogo inicial de los Stones con Start me up…

lobe Sasha… dejame decirte algo: cincuenta y cinco mil uruguayos te aman. No podés estar tan buena y a la vez tener una voz tan bestial… debés haber violado al menos 42 leyes del universo.  Me alegro.

dese El chaboncito que estaba al lado nuestro se pasó desde la tarde temprano tratando de encontrarse con Ana Laura.  Llamó, gritó, se subió a caballo de su amigo para tratar de ubicarla, lo intentamos desde nuestros teléfonos.  Nada.  “Qué angustia!”, era su frase más repetida. Lo encontré más tarde, ya cerca del final, todavía sin noticias de su Ana Laura.

tict Son unos maestros.  La forman en que dosificaron el recital fue magistral.  Keith cantando mientras Jagger salía de escena, luego Jagger teniendo a la gente indefinidamente repitiendo boludeces mientras tomaban aire, Sasha Allen robándose el show, Jagger corriendo por todo el escenario mientras los guitarristas tocaban mansos y luego a la inversa.   Unos demonios.

sadi Me vi separado de María Luisa y no pude volver a encontrarla.  Una pena tremenda.  No impidió para nada el disfrute y el goce, pero le robó la perfección al recital.

mago Escuchando el pulso del estadio entre canción y canción, los rugidos, gritos, alaridos, risas, viendo las caras, risueñas, frenéticas, felices, desencajadas, riendo y llorando, comprendí que los Stones son vampiros emocionales.  Cada concierto les debe reportar 5 años de vida extra, mientras beben a borbotones esa masa gigantesca de energía y locura.  Es eso.  Seguro que es eso.  Tiene que ser eso.

Satori Stone

Los momentos más intensos de la vida hacen morir de vergüenza al lenguaje.  El tipo no llega, no le alcanza.  Las palabras no pueden ni siquiera hacer un boceto de la realidad.  No se aproximan.  Mucho menos se las ingenian para tan solo acercarse a abarcarla.

Cincuenta y cinco mil personas asistieron a ver a los Rolling Stones en el Estadio Centenario.  Un calor de cagarse se combinaba con una expectativa que por sí sola te calentaba el pecho como una fragua.  El bochorno tuvo su ventaja:  a la tarde temprano, las colas eran diminutas.  En 40 minutos, quizá menos, estábamos del otro lado del vallado.

La desesperación por lograr que toda tu gente llegara de una vez era como una nota intensa y permanente; como un tono de ajuste a 1600 Hz. De puro maniático, porque la gente llega cuando llega, no cuando a vos se te ocurre… por más que tus razones sean perfectamente lógicas mientras que todos los demás están equivocados.  Y mientras, vas buscando los lugares.  Evaluando ubicaciones, a ver cuál puede ser la mejor, dentro de la uniformidad.

Todos esos planes, sin embargo, luego van a irse a la misma mierd…  pero, qué estoy haciendo…?  Macanas.  Veo los (atronadoramente pobres) artículos en los diarios y me doy cuenta de que es imposible hacer un relato del recital.  No alcanza.  Las palabras no alcanzan.  Ni con las imágenes de un videito.  Los símiles y analogías y metáforas se vuelven insignificanes.  Mucho menos con las palabras escritas.  El relato oral, con su alto porcentaje de lenguaje corporal y las inflexiones de la voz, se acerca un poco más.  Pero tampoco alcanza.

Como cuando Mick Jagger dijo: Qué bueno es estar en Uruguay, ta!
Con su casi ininteligible acento inglés cerrado, lo más distintivo fue el ta!, y el estadio se vino abajo en medio de un rugido de júbilo.  Una reacción brutal, al unísono, instintiva y energética.  Podría contártelo de al menos cinco maneras distintas y no se acercaría a la verdad, aún siendo cierto.

Es que no estaba preparado, entendés?  No estaba preparado para lo gigantesco y grandioso.  No estaba preparado para perderme de vista con mi gente y no tenerlos cerca para gozar juntos.  Ni tampoco para entregarme tan completamente, que la presencia de quienes quedaban se difuminó hasta ser casi insustancial y solo quedó la música y tu vida y la masa inconmensurable de esas otras vidas desatadas.

Cómo explicar la limpieza interior que queda cuando termina la última nota y el último destello?  Todo lo que tenés dentro, el amor, el odio, la rabia, la alegría, los problemas, la paz, la risa y las lágrimas, todo, todo, todos tus pensamientos y emociones se consumen en una larga llamarada que dura, más o menos, dos horas y media.

Ze-ko-kuu-chuu-mu-shiki, en el vacío no hay forma, dice el sutra de los budistas.  Creo que estuve a punto de entenderlo.  Casi.  Tan, tan cerca.  Se purga todo.  Luego de esa llamarada solo queda algo que se parece a la persona que entró, pero no se mueve, está estática, llena de vacío, perfecta, sin miedo ni conciencia… completamente relajada e inmóvil, se siente beatífica.  Se absorbe  todo y se concentra en un punto diminuto.  Todo está en orden.  Con vos, con los que te rodean, con todo cuanto vive.  Todo es perfecto.  Sin mácula.

Es un instante perfecto de serenidad.

Resumiendo: fue un recital DELACON-CHADESUMADRE.

El Cielo, ya no necesita esperar.

Horario de verano… say no more!

Pequeños Dementes.
Hermanos.
Hermana.
Arrodilláos… o arrodillensén, como gusten.
Juntad las bendecidas manos.
Inclinad las piadosas cabezas.
Oremos al Monstruo Espaghetti Volador, que todo lo ve, todo lo oye, todo lo pondera, pero a nadie juzga.

Gracias, oh, MEV, por introducir tus tallarinescos apéndices en las cavidades… pensantes de nuestros políticos podridos bienamados líderes para insuflares una poca, tan necesaria, de puto sentido común.

Te alabamos, oh, MEV, por rozar sus nimbadas testas con tus generosas albóndigas, y hacer que estos energúmenos funcionarios buenos, honestos y trabajadores recapacitaran enmendando así una conducta reprobable, lo que seguramente, los llevará a una vida más luminosa bajo tu luz bienhechora.

Nos regocijamos en ti, oh, MEV, porque has escuchado nuestros ruegos y has atendido nuestras súplicas, haciendo que estos zánganos inmundos tomaran la primera decisión como la gente en lo que va del siglo XXI individuos abolieran una normativa estúpida impopular que nos cagaba la vida llenaba de sufrimientos y pesares.

Gracias, oh, MEV, porque Uruguay finalmente se deja de hinchar los huevos con el horario de verano y la puta que lo parió!  Vamos, todavía!  Uruguay, nomáh!

Listo.  Desbándense. Luego de este momento de recogimiento pastafari, pueden seguir con sus bellas y atareadas vidas, felices en el convencimiento de que el tipo existe, nos mira, y cada tanto nos toca con su (tallarinesco) apéndice.

Sean felices.  Quiéranse los unos a los otros… o a las otras… o a quien quieran.

Ah, y coman pasta!

Ramen!

Síganme los buenos!

Terminé de leer el primero de los dos tomos de Caudillos, del profesor y periodista Lincoln Raúl Maiztegui Casas.  Es un libro escrito en un estilo sencillo y ameno, que da breves biografías de 20 de los personajes históricos más influyentes de nuestra Historia Nacional.

Me resultó francamente apasionante. El autor muestra lo bueno y lo malo, lo mezquino y lo heroico, valorando sin juzgar y muchas veces contextualizando las decisiones tomadas por estos caudillos, para darnos una dimensión de las presiones y realidades en que estaban inmersos.  Fuera gente de armas o intelectuales, propios o ajenos, resultaron hombres y mujeres clave, que dieron forma a nuestra pequeña nación y fueron seguidos por amplios sectores de la población.  Modelaron un país pequeño que supo desafiar, y vencer… o casi vencer a los ponchazos, a los grandes imperios y potencias de la época: España, Portugal, el leopardo inglés, y a los brasileros y los porteños también.  Y luego, casi desgarrado por luchas internas en varias guerras civiles.  Una historia breve en el tiempo, pero turbulenta y fascinante.

Me gusta mucho el estilo del profesor Maiztegui.  Sin ambagues, sin rebusques, directo y hasta con alguna ocasional puteada.  Creo que es un libro muy útil para entender y conocer a personajes muchas veces ignorados y a veces ni siquiera nombrados en las clases de Historia que recibimos siendo estudiantes.

Esas clases de Historia, recibidas en primaria y secundaria, nos dejan con huecos difíciles de llenar.  Están muy detalladas las circunstancias que llevaron a nuestra independencia, pero son muy parcas a la hora de contarnos lo que pasó después; las divisiones y guerras de divisas, por lo que ciertas batallas y sucesos que se nombran en el libro nos dejan incógnitas que dificultan ubicar a los caudillos nombrados.

Con todo y a pesar de las carencias en cuanto a conocimientos que se pueda tener, el libro es un documento fenomenal.

Espero conseguir el segundo tomo, y quizás también los cinco que componen la obra Orientales, que recorre toda nuestra historia, desde el principio de La Banda Oriental, hasta el primer triunfo de la izquierda en 2005.

Guía para la Educación y Diversidad Sexual

Mi gran amigo Ludovico, inventor de la técnica homónima, comentó hace un par de días una noticia lamentable que ha tenido más difusión que la excelente noticia previa que sirvió de detonante.  También me invitó a que armara algo para esta casa buena y pastafari que es 42.

El tema es así, el MIDES publicó una guía didáctica sobre educación y diversidad sexual orientada a maestros y docentes  en general. Abarca desde la educación inicial a la media, y la idea es orientar a los formadores, para que lidien de manera efectiva con la discriminación, que no se tomen los prejuicios como algo normal que pasa entre niños o jóvenes y que por el contrario promuevan un ambiente de inclusión y tolerancia.

Por supuesto, no podía ser de otra manera, en el acto apareció un montón de gente, reaccionaria, intolerante e ignorante, que no comprende ni quiere hacerlo, pero que se da el lujo de insultar, atacar, denostar y descalificar a los impulsores de esta inicitavia.  Una iniciativa que no admite politiquería porque ataca nuestros más arraigados prejuicios, se vio zarandeada en plena época electoral.  Gracias, Corbo!

Según la opinión de Ludovico, un tipo prudente y pensante, padre de dos hijas maravillosas, estas reacciones pueden deberse por un lado al miedo, y por otro a gente que quizás no confíe en que alguien con valores y modo de vida diferente, eduque a sus hijos.  Ludovico me hizo ver que quizás estaba siendo demasiado duro con quienes se oponen a la guía, y que ir con dureza contra ellos, podía generar mayor resistencia.

Se me ocurre que puedo citar a Bruce Lee cuando decía: Be Water, my friend.

Volveré a esta línea de razonamiento en unos instante.

No soy ningún entendido y por fuerza esta pequeña entrada no será todo lo exhaustiva que desearía, pero hay algunos puntos clave que me gustaría comentar.

La guía me parece un documento MUY bueno.  Te invito a que aunque sea la hojees un poco.

En ella encontrarás muchísima información de muy variada índole.  Comienza dando los más básicos conceptos teóricos, como son el sexo, la identidad de género y la orientación sexual.  Recomienda políticas inclusivas, combatir la indiferencia y no dejar que se los niños se vuelvan invisibles.  También qué indicadores buscar para detectar pibes que la estén pasando mal en la escuela, identificar áreas “restringidas” en los centros educativos, de manera de implementar formas de controlarlas, cómo dirigirse a los niños que no se identifiquen ni con su nombre ni su sexo biológico, no ser permisivos con el maltrato (extensivo al bulling) ni la agresión, tratar de desarraigar esos preconceptos de la más rancia moralidad que aparta al que es “diferente” por las dudas que sea contagioso.  Recomienda trabajar con las familias, pero también hace hincapié en el derecho a la privaciadad de los gurises… en fin, MUCHA información.

Incluso hay párrafos que se dirigen a los propios docentes, muy interesantes, ya que se les pide que miren hacia adentro y se aclaren a sí mismos su situación y su posición antes de pensar en pronunciarse ante los alumnos.  El motivo es sencillo, creo yo, ya que los docentes son casi tan vulnerables que los botijas.  No es secreto que los maestros y profesores están, de alguna manera, desamparados institucionalmente y expuestos a los ataques, casi impunes, no solo de sus alumnos, sino también de los irascibles padres de estos.

Como leí hace algún tiempo, hay una corriente de pensamiento tan fuerte contra el autoritarismo, que por extensión se ataca todo tipo de autoridad, pero es tema para otra entrada.

Volviendo al tema de la guía, se insiste en el diálogo, la reflexión y el pensamiento.  Pensar antes de actuar.  Eso es fantástico.  Muchas situaciones que involucran agresiones son pasionales, responden a emociones e impulsos no meditados.  Que uno de los principales mecanismos sea inducir a la reflexión puede llegar a ser una de las mejores formas de desactivar la agresión impulsiva.  Quizás.  Espero.

Uno, producto de su entorno y su cultura, machista, patriarcal y heteronormativa, puede no considerar necesario un documento y una educación al respecto, pero a la vista de los ataques que recibió Andrés Scagliola y el MIDES por este documento, se hace evidente que es más que necesario: es imprescindible.  Fue una agresión viociosa y fuera de toda proporción y, lo que tal vez me resulte más lamentable, es que se haya buscado politizar el tema, que lo dije antes, pero es que me resulta indignante.

A nosotros, los lectores legos, se nos presenta un panorama raramente visto pero que causa mucha preocupación: por la extensión, por la impresionante complejidad inherente a un cúmulo de factores estrechamente relacionados entre sí pero de naturaleza variable, y por los múltiples ángulos desde los que debe enfocarse.  Ni siquiera se deja afuera el contexto social en el que se ubican los centros educativos.  Hay mucha cabeza muy buena metida en ese trabajo.

Es un muy buen primer paso en un camino extremadamente difícil, pero no creo que la guía por sí sola sea suficiente, sin una capacitación de los docentos y del personal de los distintos centros educativos, tanto socialmente, como psicológicamente.  Sin embargo, la existencia de la guía es infinitamente más positiva a que no estuviera.  Muchos profesores, que seguramente no tienen ni idea de cómo actuar ante diversas situaciones, circunstancias y realidades,  suspirarán aliviados al encontrarse con esta fuente de información clara, concisa y, sobre todo, prácitca y aplicable.

Vuelvo ahora al párrafo de arriba donde Ludovico me hacía ver que algunas de estas reacciones pueden responder al miedo, y quizás, a la falta de confianza tanto ante quien origina el documento como ante quien va a usarlo.  Sin embargo te lo dice el título: es una guía.  No hay normativa, ni es preceptual; de ella no se deriva ningún curso de acción obligado.  Es información, para que los docentes al menos tengan una idea de qué hacer ante situaciones que se aparten del habitual y mayoritario estereotipo:

{nena-usarosa-juegaconmuñecas-legustanlosnenes-usapollera}
{nene-usaazul-juegaalapelota-legustanlasnenas-usapantalones}

Hay niños y niñas y jóvenes que no se sienten cómodos ni identificados con lo que el 90 % de la Sociedad indica que es lo bueno-normal-aceptado.  Dónde, por el MEV bendito, está el imperdonable pecado criminal de brindarles a los maestros unas herramientas básicas para que puedan facilitarle la vida a esos niños que pasan por un trance tan difícil, con miedo, confundidos (no por lo que sienten si no por lo que la Sociedad dice que deberían sentir) y a menudo vulnerables ante la agresión y los prejuicios?

Se combaten siglos de prejuicios, propios y ajenos y las crudas reacciones a la mera aparición del documento muestra claramente que el proceso será largo, difícil y delicado.  E inevitable.  Por algún lado hay que empezar.  Y la guía es un excelente comienzo.  Nadie dice que haya que aplicar todo lo que allí se indica de inmediato y a rajatabla, pero es un comienzo.  Es necesario e ineludible.

Como única crítica a esta guía que desde su título habla de educación sexual, echo en falta algún capítulo sobre salud y profilaxis sexual y reproductiva.  Considero que es fundamental, sobre todo para cuando los gurises empiezan en secundaria y se despierta cuanta hormona anda en la vuelta, orientarlos sobre los cambios que se producirán en breve.  Tal vez esté hablando de más y ya exista una currícula sobre el tema, pero considerando lo estúpida que es la gente y la falta de revuelo al respecto, lo más probable es que nadie enseñe nada, más allá de los respectivos aparatos reproductores en biología.  Explicarles a los gurises sobre menstruación, sexualidad, embarazo y formas de prevenirlo, sin cucos ni fantasías, pero con ciencia y raciocinio, es imprescindible.

Por el MEV espero que ya se esté haciendo, pero creo que ninguna guía sobre sexualidad puede estar completa sin cubrir, justamente, esa sexualidad a nivel biológico y visceral.  Es la fuerza más poderosa que anida en nuestro interior, cómo dejarla de lado?  Explorar el propio cuerpo, conocerlo y quererlo, más allá de cualquier orientación o percepción que se tenga, es condición indispensable para la aceptación de uno mismo.  Porque, si no nos aceptamos a nosotros mismos, ¿cómo esperar que los demás lo hagan?

Soy consciente, sin embargo, que ya de por sí la guía implica una carga (tanto de trabajo, como a nivel emocional) muy importante para los docentes, y todavía endosarles la parte de educación sexual y reproductiva puede ser sencillamente demasiado, pero de todos modos debería incluirse, al menos para que los maestros y profesores estén preparados y se les presente un criterio común de “buenas prácticas”.  Que literalmente cada maestro tenga el mismo librito.

Hablando de la carga a los maestros, y una vez más gracias a las reflexiones de Ludovico, la guía habla de la “salida del armario”, ese punto de inflexión en el que un gay o una lesbiana deciden dejar de ocultarse y dar a conocer su orientación sexual.  Y habla tanto de la salida del armario para los alumnos como para los docentes, cosa que puede ser tanto o más difícil que permanecer en el anonimato, ya que significa quedar expuesto a la reacción y prejuicios del otro y, eventualmente incluso a persecución, por más que las leyes lo amparen.

Como caído del cielo, justo cuando llego a almorzar, veo en la tele una nota a Diego Sempol, del Colectivo Ovejas Negras, diciendo de manera muy clara y respetuosa, algo que por evidente puede pasarse por alto: un docente no heterosexual, al igual que uno docente hetero, tiene perfecto derecho a no compartir esa información.  De la misma manera que un profesor puede declinar contestar a la pregunta de un alumno de si tiene novia, también puede hacerlo otro profesor si le preguntan si tiene novio.  Es información de su vida privada que nada tiene que ver con el centro educativo ni sus funciones.

En fin, creo que es un asunto muy complejo y extremadamente difícil de encarar, pero que es necesario hacerlo.  No pueden buscarse soluciones mágicas, ni pensarse en imposiciones drásticas, pero tampoco puede impedirse el paulatino desarrollo y exploración de estos conceptos.  Si queremos ser una Sociedad realmente plural, educada, democrática, libre y feliz, tenemos que darle a cada cual el lugar que le corresponde, sin colores partidarios, ni dogmas esculpidos en piedra, ni promoviendo las divisiones al estigmatizar las diferencias.

Esta guía es un comienzo.

Todo llega…

Este es el primer libro impreso que he leído del cual conozco personalmente a la autora, así que voy a presumir un poco y a hablar brevemente de ella antes de pasar al libro. En parte por presumir, pero sobre todo porque los dos son fascinantes.

Conocí a Ana Luisa Valdés hace poco más de dos años y medio, de manera accidental y poco ortodoxa.  En realidad el primer contacto que tuve con ella fue cuando me cagó a pedos (a mí y a otras personas) mientras decíamos boludeces y nos divertíamos como niños en una lista de correos.  Algunos se enojaron mucho con eso… porque quién se piensa que es esta mina para llamarnos la atención de esta manera?  Pero bueno, tampoco era para tanto; a mí, que aprendí mi primera y torpe esgrima a principios de los 2000 en un par de grupos de noticias y que pronto también aprendería que esa esgrima (e inquina) no sirve de nada, me dejó indiferente.  Todo hubiera quedado en esa nada si no hubiera sido por Alice.  Finalmente fue gracias a mi María Luisa, a quién también conocí en esa lista, que entablamos un diálogo más normal con Ana Luisa, que devino en un acercamiento paulatino y en un relacionamiento fluido, cordial, y ampliamente positivo y constructivo.

Lo primero que me impactó cuando entré por primera vez en su casa, fueron los libros; cada pared disponible estaba cubierta de estanterías llenas de libros, de piso a techo y en tres capas de profunidad, más pilas y estantes aislados que cubrían cada centímetro disponible; en inglés, español, alemán, sueco, francés; de Historia a Arte (todas ellas), pasando por política y cocina y ficciones y Economía.  Su biblioteca de referencia es abrumadora.  Lo segundo fue su amplio conocimiento, quizás decir erudición sería apropiado, sobre casi cualquier tema que se te ocurra; no es pedante y no te lo refriega, pero es parte de ella y se trasluce y aflora en cualquier conversación, enriqueciéndola, expandiendo horizontes, relacionando aconteceres y personas que a primera vista parecen inconexos.  Lo tercero fue su cocina; habiendo vivido tantos años en Europa y habiendo viajado tanto por tantos países y culturas, su gusto y conocimiento de los sabores y la especias es maravilloso; eso sí, por favor no le ofrezcas guiso de lentejas, ni, por el MEV bendito, pirón; no importa lo delicioso que creas prepararlo, no lo hagas.

Es difícil describirla.  Anarquista. Tupamara. Presa de nuestra dictadura.  Exiliada. Antropóloga.  Políglota.  Humanista. Activista.  Escritora.  Conversadora prolífica. Fantástica compañera de mesa.  Expansiva.  Generosa.  Aguda crítica.

Sus vivencias, algunas de las cuales ha compartido con nosotros mano a mano, van de lo trivial a lo trágico; en sus viajes ha conocido a algunos personajes clave de nuestra historia moderna y ha participado en acontecimientos no menos importantes como protagonista.  Su forma de relatar, y siempre tiene un relato en su vasto bagaje, magnetiza y maravilla, mientras te lleva de las risas a un horror profundo que ninguna ficción puede igualar.  Sin embargo la sensación es rara, porque hace de su relato algo casi lúdico, en su diálogo suaviza sus tristezas y dolores y los hace casi amenos para quienes no los hemos vivido, dejándonos entrever los monstruos, pero sin echarnos a la misma jaula.  Incluso cuando relata los extremos de depravación a los que llegan los hombres y mujeres que sumen en el dolor a sus semejantes, busca hacerlo sin odios ni rencores, casi con distancia y hasta con una pizca de humor.

No sé. Me falta empatía y vivencias y experiencia para poder explicar esto cabalmente, y me apena no ser capaz de transmitirlo como se merece.

Ayer me topé con su último libro, llamado Su tiempo llegará, en una de las librerías de la terminal de Tres Cruces.  Casi había desistido de encontrar algo y estaba por irme cuando vi su nombre de refilón.

El libro es bellísimo.  Entre sus páginas se encuentra una Ana Luisa que cobra nuevas dimensiones.  Siempre humana, sin rencores pero crítica, tiene una profundidad que por momentos quita el aliento, que matiza con imágenes poderosas y muy, muy hermosas.

En Su tiempo llegará, Ana Luisa cuenta su vida, en parte, pero según sus propias palabras no es una autobiografía.  Es un testimonio, pero también ficción y memoria imperfecta, tanto personal como colectiva, que se ve enmarcada y engloba una época oscura y trágica de nuestra Historia; un baile atroz en donde no pudo evitar bailar con la más fea, pero que llevó con toda la gracia y rebeldía de que era capaz. También encontramos su mirada y voluntad puesta en esa otra tierra torturada y oprimida que es Palestina, cuya historia traza extraños paralelismos.

Para quienes no conozcan a Ana Luisa, o para quienes no la conocemos tanto, es imposible decir o decidir qué partes son ficción.  Sí intuimos, en cambio, que las partes que más nos gustarían que fueran inventadas, son dolorosamente reales.

Si tenés la oportunidad, no te pierdas este libro. No vas a arrepentirte. No es un libro sobre política.  Es inevitable encontrarla en un libro que habla de las vivencias de una activista y militante de izquierda, pero no hay proselitismo, no hay superioridad, ni pregón. Solo Humanidad.  Esa es la palabra que estás buscando.