El niño del futuro

Nos enseriamos pa’ terminar el mes!  Atento al piojo!

El texto que se ve a continuación es la elaboración de un paciente ante el test de Myklebust.  La redacción es real y fue escrita por un niño de 10 años.  Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

Transcribo [sic]:

Habia una vez un niño que soñaba con ser grande con verse en el futuro.  Entonces se le ocurrio mientras que cresia, planificar su vida adulta.  A el le encantaba jugar con los playmovils entonces se hacia una casa y los muñecos eran los habitantes.  Pasaban los años y el beia que las cosas no le salian como el queria cuando queria ver era un adulto joven con un sueño por delante, sin amigos, sin familia, “sin nada”.  Estuvo tanto tiempo planeando su vida que no le dio importancia a la vida real.

Tomá pa’ vo’ con el guacho!  Las conclusiones que pueden extraerse sobre él y su lingüística a raíz del texto y su manera de expresarse no las conozco (aunque personalmente le daría un latizago por cada tilde que falta)… pero el concepto que maneja es tremendo!  :)

Descripción de la prueba (copiada desde Scribd):

Esta prueba es una instrumento diseñado especialmente para determinar las discrepancias entre la producción oral y la escrita mediante la evaluación de la productividad, es decir, la cantidad de palabras utilizadas. También se examinan la sintaxis en cuanto a concordancia, puntuación, uso y orden de las palabras en la oración, y en el contenido, reflejado en la calidad concreto-abstracta de las ideas.  Helmer Myklebust (1965) fundamenta teóricamente su prueba en el hecho de que todos los niños con alteraciones en la formulación escrita suelen tener dificultades en expresar sus ideas mediante la escritura, a pesar de desempeñarse normalmente en el lenguaje auditorio-verbal, la comprensión lectora y la habilidad para copiar palabras impresas.  Esto significa que algunos podrían convertir sus pensamientos a un sistema de símbolos mejor que a otro y que los alumnos con alteraciones en la formulación escrita tendrían mayor dificultad en codificar los símbolos visual-gráficos que los auditorio-verbales.  Según el autor, se esperaría una integración razonable entre las formas orales y escrita, con el fin de que las ideas pudieran ser expresadas en una u otra modalidad lingüística.  Las alteraciones en la formulación y sintaxis varían en naturaleza e intensidad.  En algunos casos el principal problema radica en la ideación y productividad, mientras que en otros la dificultad sería mayormente sintáctica.  Los alumnos con una alteración en la ideación y productividad estarían limitados en su output y usarían un lenguaje más concreto. Ellos pueden pasar varios minutos antes de iniciar una oración o composición y a veces dicen: “yo no puedo poner mis ideas en el papel”, pueden ser capaces de contar historias o incidentes relacionados, pero no trasladar sus pensamientos a símbolos escritos.

Gracias, Alice!

Magia, señorita!

Hay un pueblo, en Suiza, llamado Romainmôtier.  Pequeño, con pocos habitantes, pintoresco… y con gente muy loca, como el artista Jan Reymond, a la que le encanta hacer cosas con libros durante la feria anual del idem.

Son libros usados que van quedando sin vender.  Antes de desecharlos, el chabón hace, todos los años, una instalación durante la feria del libro.

Visto en My Modern Met, vía Bookshelf Porn

 

FRAUDE!

MEGA CENTEL de premios y eventos te informa que eres ganador de $ 60,000 dolares y un TOYOTA HILUX llamar alas lineas

0050241766132
0050241156948

con Lic SOSA

Este es el SMS, faltas de ortografía incluidas, que recibí desde el número 0050245136244.

502 es el prefijo de tachán-tachán: Guatemala.  Es una variante del cuento del tío, emparentado con el cuento del Nigeriano que no sabe qué hacer con la guita de los pozos petroleros.

Según pude averiguar, para levantar tus fantásticos premios, algunas de las variantes (porque hay muchos timos enrabados) son que tenés que comprar tarjetas telefónicas, o suscribir a tarjetas de crédito, y pasar el código o número de las mismas, o pasar el número de tu tarjeta de crédito para que la “empresa que te da el premio” corrobore que efectivamente vos sos vos, o más burdamente, que envíes o deposites dinero para solventar los trámites.

En el caso de la tarjeta telefónica, ingresan el código a sus propios teléfonos, robándote el costo de las mismas, mientras que el tema de las tarjetas de créditos es bastante más tétrico y “doloroso”.

Así que bien: moderá tu demencia.

Es decir, tenés que ser lo suficientemente demente como para seguir viniendo a 42, nuestra casa pastafari y honrada, pero no taaaanto como para llamar a Guatemala… por más que quieras los 60 mil de a dólar.  Tamos?

Este es un servicio de 42 a la comunidad.

Lo seguirá siendo siempre que los encargados de los fraudes no nos den nuestra comisión.  En tal caso, defenderemos a ultranza la legitimidad de los premios por ellos tan generosamente entregados.

Cuando nos den nuestro diezmo, y no antes, alabaremos efusivamente el altruismo que los impulsa a entregar 100 lucas verdes en premios a gente (de otros países) que ha ganado concursos (en los que no ha participado) o que califica dentro de ciertos criterios (que no se le aplican).

Mientras tanto, sabelo: son unos cagadores.

Jijji… cuando te pidan guita, estaría bueno si alguien les dijera que descuenten lo que precisen de las 60 lucas, que está todo bien.  Incluso que saquen dos mil dólares extras como comisión por la molestia.  ESO es generosidad, oiga!

Bien.

El Unicornio de Porcelana

El siguiente video es un poco viejo, un par de años, pero no lo conocía.  Es el ganador de un concurso de cortos, en el que los participantes debían partir de una premisa conocida y reescribirla a su manera.  Tenían dos condiciones:  la pieza debía tener menos de tres minutos de duración, y debían reproducirse seis líneas de diálogo que estaban presentes en el original.

Gracias Ruth por enviarlo!

Cine x 2

El fin de semana, por tirarle una onda a la tele con el día lluvioso, nos pusimos a ver un par de películas.

La piel que habito, de Almodóvar.  La verdad es que no entiendo ni un poco cómo pueden joder tanto con lo buenas que están las películas de Almodóvar.  El tipo debe ser un demente redomado y la película es un delirio horrendo.  Con un argumento grotesco y sin sentido.  Alice me dijo que hay algunas que están un poco mejor.  Un poco mejor… así que perfectamente puedo pasar el resto de mi vida sin volver a cruzarme con ninguna de sus historias.  Como sea, promediando poco más de la mitad de la peli se devela de forma burda el único interrogante que mínimamente podría impulsarnos a terminar de ver semejante esperpento, así que ya sin ese aliciente, nos detuvimos. En el acto.  Fue más o menos como un aviso de CEASE AND DESIST.  Hay algunas tomas lindas, iluminadas con mimo, y algunos planos preciosos.  Pero no da ni un poco.  Spoiler alert:  De esto nos enteramos al otro día, luego de preguntarle a la persona que nos la comentó.  Pero el tema es que termina pa’ la mierda!  Él la mata.  Lo mata, en realidad, porque a pesar de sus lindas tetas la mina es un transexual.  Y tras cartón, después de toda la historia, la mata… lo mata.  Fuck it! Un bolazo.

Luego tenemos Pina.  Es la historia a medias documental a medias homenaje que le hicieron a la coreógrafa alemana Pina Bausch.  Este material es raro.  Es más, para mí, un lego total en cuanto a danza y más aún en danza contemporánea, es rarísima.  Pero tiene onda por partes.  Alta onda.  Supongo que cualquiera que esté en el tema la va a disfrutar muchísimo y seguramente sacará varias enseñanzas y conceptos.  Esta chica Pina, era una mostra imponente.  Y su cuerpo de baile hace cosas hermosísimas, que de a ratos parece magia.  Si no tenés idea de lo que es el baile o directamente no te interesa, entonces esta película no es para vos.  Si tenés un gusto por la estética o sí te gusta el baile, entonces no podés dejar de mirarla, aunque de a ratos es un poco pesada/lenta.  Ah!  La música por momentos es muy interesante.  :)

Un varazo no quita lo pacífico

Se me ocurrió, en la mejor tradición jucequeana, el nombre para un personaje: Arbustivo Raquítico.  A Arbustivo le dicen Palito, en un intento de racionalizar el uso de la biomasa.

En otro orden de cosas, me encanta usar y me encanta cuando alguien utiliza, la palabra “ponele”.  El “ponele” es un estupendo sustituto para el acartonado “supongamos” o, más específicamente, para la conjugación de la segunda persona del singular del imperativo del verbo suponer.

Otro uso puede ser el de una afirmación pasiva, abierta.  Por ejemplo:

—Pah!  Qué lindo estaría para juntarnos a comer algo!
—Seehhh… podríamos hacer un corderito a las brasas, no?
—Ponele…

El “ponele” en este caso, abre un abanico de respuestas:  “Sí, es una buena idea”, “Por qué no?”, “Lo que vos decidas está bien”,”No lo había considerado, pero es una posibilidad que satisface completamente la propuesta, mi estimadísimo colega”, “Cuándo arrancamos el fuego?”, etc.

Digamos, ponele, que escribo un cuento.  Ponele que su protagonista sea Arbustivo “Palito” Raquítico y que a Palito, un tipo enérgico, mal encarado, flaco, canoso y casi pisando los sesenta años, le gusta usar la palabra “ponele”.

También sirve en ocasiones, para amenizar el socorrido y manoseado “tomemos”.  Siempre que puedas decir “Tomemos por ejemplo el caso de Arbustivo Raquítico”, también podrás decir “Ponele que tomamos de ejemplo el extraño caso de Palito”.

Aquí ya no sólo estamos incluyendo al interlocutor de manera directa, haciéndolo partícipe de nuestra anécdota, si no que también transformamos un tono semiformal en algo más simpático, coloquial y fraterno.  Como pa’ gente como uno.

Ponele que Arbustivo se presenta ante vos un día y empieza a hablarte de esta manera:

Hola.  Soy Arbustivo Raquítico, pero me dicen Palito.  El enfermo que pensó este apodo la primera vez, dijo que le parecía muy ingenioso… y como todos mis amigos son cortados por la misma tijera, e igual de enfermos que el primero, quedó Palito.  Podría decirse que con semejante apodo me despojaron (me deshojaron diría alguno de mis amigos) de mi identidad.

Pero no importa, no me calienta.  Yo, Palito, soy un hombre de paz… en general.  Digo en general porque hay algunas cosas que me sacan un poco de balance.  Ponele que son como que me sacuden la rama.

Los perros son una de ellas.  Los perros me sacan de quicio.

No todos.  En realidad no tengo nada contra los perros, así en general; sólo me perturban los que quieren morderme.  En particular los que quieren morderme cuando voy andando en la moto.  Es horrible, para un motociclista, lidiar con un perro impertinente.  No sabés nunca si el puto perro va a ponerse delante de la moto, si va a ponerse delante y correr o ponerse delante y plantarse, o si va a tirarte un tarascón a los garrones a la pasada o si sólo quiere hincharte las pelotas.   Frente a esta disyuntiva no sabés si acelerar, aminorar, frenar o esquivar, ante la duda de si será peor el remedio que la enfermedad.

Los perros que quieren morderme cuando voy en moto, y digo quieren morderme porque siempre es mejor estar preparado para lo peor aunque se espere lo mejor, me causan el mismo efecto que los perros que mean el tronco de un arbusto tienen para el arbusto: rechazo… y furia.  Yo, por el nombre que me puso el hijo’e sietemilputas de mi padre, tengo una marcada tendencia a identificarme con estos sufridos seres del reino vegetal, y te digo:  sienten rechazo y furia hacia los perros.  Hacia todos ellos.

Así que Solventé ese problema.  El uso de la S mayúscula no es fortuito.  Me basé en los diseños de los carros de guerra usados por los antiguos persas: los ejes se prolongaban y estaban terminados en hojas cortantes.

Sólo que como mi moto es una Hondita de 50 cc y su eje es mínimo y los perros no son cosa de todos los días, munido de mi ingenio monté un práctico dispositivo retráctil: un botón libera a cada lado y a la vez, un par de largas varas telescópicas de acero flexible de un metro de longitud, a unos diez centímetros de altura.  Otro botón activa un pequeño servo motor que vuelve a esconderlas en pocos segundos.  El sistema, ingeniosamente disimulado con el cubrecadena, pasa desapercibido cuando está inactivo.  Pero, impulsado por sendos muelles elásticos, se despliega en una fracción de segundo con un sordo SCHACLAK! cuando la situación lo requiere.

Voy tranquilamente, sin representar una amenza ni molestar a nadie, humano o cánido, cuando el chucho de turno se me acerca, loco de furia y bríos, a toda carrera.  No más miedo! No más disyuntivas!  Ahora sólo tengo que hacer un rápido cálculo de distancia y timing apropiado y… SCHACLAK!  Perro que aúlla-mientras-se-revuelca, no muerde y problema Solventado!

Espero que hayas notado que no utilizo hojas afiladas como los antiguos persas, sino unas notablemente menos letales, y por ende mucho más humanas, varas de acero… porque la idea es quebrarles sus inmundas patitas, para que sufran.  Malditos bichos apestosos!

Los perros deben tener algún método para comunicarse entre ellos, porque desde hace meses no he visto ninguno en mis cercanías.  Incluso creo que distinguen el sonido de la Hondita, porque cuando voy andando, vuelta a vuelta, escucho chillidos agónicos donde antes pululaban perros.

Ahora que lo pienso… este sistema podría ser usado con bastante éxito con los pendejos hijos del verdulero de la esquina.  Los mocosos se han agarrado la costumbre de esperar a que pase con la moto y pararse en medio de la calle, como si fueran a cruzar.  Me ven venir, pero no cruzan, ni vuelven a la vereda, se quedan ahí, los muy soretes, con una sonrisa bobalicona en la cara.   Están en esa edad en que son demasiado mayores para tener un respeto por la gente grande, pero no tan mayores como para encontrar aburrido joderle la vida a la gente grande.  Son… adolescentes (leélo con tono de desprecio, por favor).  Los adolescentes, todo el mundo lo sabe, por algún motivo encuentran fascinante romperle los huevos al veterano canoso de la Hondita amarilla.

El otro día superaron mis cotas de paciencia y en un arrebato irreflexivo les tiré la moto encima.  Ahí sí se corrieron, los muy perros.  Lo sé, lo sé, debería haberlo pensado unos instantes.  Si hubiera reflexionado un poco, seguro que habría apretado el botón al pasar.

Será que no se me ocurrió porque, en definitiva, soy un hombre de paz?  Ponele que sea eso.  O a lo mejor es que estaba distraido, quién sabe!

Pero no importa, no me calienta.   Los adolescentes no suelen escarmentar de primera.  Es más, creo que voy a salir a dar una vuelta en la moto…

Ley pareja para todo el mundo

Escuché en la tele, hoy, poco antes de las 13 horas, que terminó la reunión sobre inseguridad que mantuvo el Sr. Presidente con su Gabinete de Seguridad en la Residencia de Suárez.

Ja!  Oxímoron!

Como sea, el periodista, en el informe preliminar sobre el resultado de dicha reunión, adelantó que el Gobierno planea, entre otras medidas, exonerar impositivamente a los comercios que sean rapiñados.

Me parece fantástico.

A mí el Estado me rapiña todos los meses.  Fortunas!  En lugar de revólveres, me encañona con variadas y coloridas facturas de diversos calibres.

Cuál será mi compensación?

O la compensación será solamente para las rapiñas ilegales?