Los hijos de puta que mantenemos

No me gusta ver las noticias.  Me llenan de bilis y amargura.  El descaro, la indiferencia, la falta de respeto flagrante y total.  Mirá esta obscenidad:

  • Sueldo nominal: mayor a $147.000
  • Secretaría: $106.604
  • Prensa: $20.390
  • Telefonía Celular: $4.627

Total mensual por legislador: $278.621

  • Partida para secretaría de sector: $80.731 (para los sectores con más de 3 representantes).

Eso se embolsa, según un artículo que vi de chiripa en El Observador (la versión impresa venía con más data),  cada legislador de nuestro país, sin que nadie pida cuentas de nada; los tipos pueden contratar asistentes, o destinar esos fondos a lo que se le cante, cambiar el auto, ir de putas, arreglar la casa o meterlo al bolsillo.  No hay legislación al respecto (obvio!).  No hay rendición de cuentas.  No hay devoluciones.  Por lo que parece, ni siquiera tienen que aparecerse por su lugar de trabajo, según algúnas imágenes de las sesiones de las Cámara de Diputados o Senadores.

Según el sitio del Parlamento, este lunes 15 pasado, terminó el Quinto Período Ordinario de la Legislatura… y como son las elecciones, calculo que hasta marzo no los vemos más a los chabones (y chabonas); 6 meses por abajo de la pata.

Ministros, Intendentes, Directores, con penas de prisión pero que no fueron separados del cargo, no, se los consideraba de “licencia”.  No te maravilla la igualdad de todos ante la Justicia, esa mala pécora?

Estos cosos son los que, dejando al margen cualquier tipo de ideología partidaria, vamos a votar en unos meses.

No hay plata para la Policía, ni para los Maestros y Profesores, ni para Bomberos, ni para un montón de cosas, no se pueden bajar los impuestos porque los gastos del Estado son exorbitantes, y tenés que pagar aunque no llegues a fin de mes, pero sí hay plata para estos hijos de puta y sus “secretarios” y sus “gastos de representación” y sus “pases en comisión” y la gran concha de su madre… pero claro, con el semejante salario mínimo nacional que según decreto de enero de 2014, es de $8.960, lo mínimo que pueden echarse al bolso estos soretes son diez u once mil dólares todos los meses.  Ellos, que tanto hacen por nuestro bienestar y el de la sociedad toda.

Y después me vienen con obligación cívica.  Votar a quién?  Si son todos iguales!  Tendrían que colgarlos de las patas y exponerlos en la plaza del pueblo como hicieron con el Benito del orto.

Qué podredumbre…

 

 

La Guerra Larga

Conseguí en inglés la segunda parte de La Tierra Larga, llamada The Long War.  La conseguí legal desde Amazon, que serán unos mercenarios pero me tocó una oferta especial y pagué solo uno de a dólar con 99 centavos; una ganga o qué?

Es un poco más denso que su predecesor, pero abre el abanico de opciones, explorando ecosistemas posibles; líneas alternativas de la evolución con mundos en donde los perros son la especie sapiente dominante, y otros en donde  lo son los reptiles;  y hasta realidades en las que algún cataclismo literalmente borró a la Tierra del sistema solar, no existe, no está, o, como diría un viejo alemán de otro libro, en una de mis expresiones preferidas de todos los tiempos: restlos vernichtet, completamente destruida.  Esto último es especialmente interesante, ya que poner en órbita una nave es facilísimo: primero porque no está la Gravedad de la Tierra para vencer, y segundo porque al cruzar una sonda o nave no férrica de la Tierra anterior a este espacio vacío, ya va con el impuslo de la rotación terrestre, por lo que sale disparado con cero gasto de combustible.  Esto dará pie para el tercer libro:  El Marte Largo, o The Long Mars.

Y también está el tema, a partes iguales subsidiario y central, de la Guerra Larga que da nombre al libro.  EEUU quiere que las personas que están en los equivalentes de ese país en las miles y millones de copias de Tierras de la Tierra Larga, paguen impuestos, como ciudadanos que teóricamente son y se sometan al gobierno central.  Pero a cientos de miles de mundos de distancia, qué sentido tienen estos impuestos?  Y cómo controlar una cantidad virtualmente infinita de colonias diminutas y desparramadas?  Por lo que se forma un análogo al Tea Party que en su momento fue el punto de quiebre entre Gran Bretaña y sus colonias rebeldes.  Ya puestos, también tienen la idea de que son dueños y señores de todos esos mundos y sus criaturas y recursos.  De que son la especie dominante, los Amos.  Muy humano, todo.

Hay un párrafo que me parece muy interesante al respecto y que me hace pensar en muchas situaciones de nuestra vida cotidiana:

But look at this current situation with the trolls – pleasant, helpful and trusting creatures – of course we must dominate them, enslave them, kill them. Look at the tension over Valhalla and its quiet rebellion. I can’t leave you to get on with your life, even a million steps away. I must tax you, control you!

Pero mira la situación actual con los trolls – criaturas agradables, útiles y confiables – por supuesto que debemos dominarlos, esclavizarlos, matarlos.  Mira la situación en Valhalla y su tranquila rebelión.  No puedo dejar que sigas con tu vida, ni siquiera a un millón de mundos de distancia.  Debo cobrarte impuestos, controlarte!

No es tan fantástico como el primer libro, pero aun así, es muy bueno.  Hay dos o tres perlas por el estilo que compensan lo suficiente cualquier pasaje tedioso que puedas encontrarte.

Fútbol!

Sea lo que sea que estés pensando: no.  Esta entrada no es de eso.

Es sobre un libro.  El Atlético Invisible (Unseen Academicals), la trigésima séptima entrega de la serie Mundodisco de nuestro alabado Sir Terry Pratchett.

No está nada mal.  Imaginate El fútbol a sol y a sombra, de Galeano, mechado con los orcos, las empanadas caseras, la revista Cosmopolitan, los hooligans violentos y los libros románticos tipo Corin Tellado… todo visto bajo el distorsionado y delirante cristal de la lupa de Terry Pratchett.  Qué podría salir mal?

42 le da un “casi-7″ en la escala.  Si me gustara mucho, mucho el fútbol, sería un sólido-7.

De series

No estoy teniendo tantas satisfacciones en cuanto a pelis, y aún menos en cuanto a series.  No le emboco a una, ni por error.  Una gloriosa excepción fue la película “La bicicleta verde”, que fui a ver gracias a la continuada y vehemente insistencia de mi mejor mitad.  Gracias! No habría ido a verla si hubiera sido por mí.  Pero eso es tema de otra entrada

No sé; quizás a esta altura esté inmunizado contra ciertas líneas argumentales, o las series en sí no son realmente buenas, o el momento por el que estoy pasando mantiene mis niveles de tolerancia a las bobadas en marcas realmente bajas.  El tema es que, aun poniéndole ganas, a veces tengo que mirar un triste capítulo de 30 minutos en dos veces.

Primera decepción: Defiance.  Los aliens nos atacan!  Bueno, nos atacaron, alteraron radicalmente nuestros ecosistemas buscando adaptar nuestro mundo a sus necesidades, y después, de alguna manera, nuestra especie y las dos o tres especies alienígenas terminaron en tablas.   Empate técnico, que se dice, y terminaron viviendo entre nosotros.  Lamentablemente la serie no trata sobre esa guerra, sino sobre lo que pasa después.   Luego de una temporada medianamente interesante, con conceptos medianamente novedosos y toques de Mad Max, Maverick y Total Recall, la serie deviene rápidamente en lo de siempre: mafias y dinero y poder, pero matizado con algunos aliens muy feos y otros muy pálidos, pero de preciosas tetas.

Segunda decepción: Constantine, la serie. El piloto está en internet desde hace meses.    Un Constantine aguado, tibio, casi conversador, a quien inexplicablemente se le permite combatir demonios pero no fumar en cámara.  Un Constantine con parches de nicotina es como una Harley con silenciador.  No sé qué pasará con la serie, pero no tengo grandes esperanzas, para los que conocemos y abrevamos en Hellblazer, estso de ahora no llega a despertar curiosidad, siquiera.  En compración, la película de Keanu es un material para el Oscar.  Me encantaría equivocarme, sin embargo.

Tercera decepción: Crossbones.  Acá sí, me dije: la leyenda de Barbanegra, el grandioso y temible capitán Edward Teach, revisitada con un nuevo ángulo e interpretada por el no menos grandioso John Malkovich.  Qué puede fallar?  Bueno, después de un primer capítulo muy interesante, básicamente todo.  Guión, actuaciones, personajes y de a ratos, hasta la puesta en escena.  No es que sea mala, es que… le falta sucundún, ese algo que te mueve e impulsa a querer saber más.  El personaje de Malkovich, creo yo, o al menos de acuerdo a la visión que tenemos del famoso pirata, está subdesarrollada; con un Barbanegra astuto y manipulador, omnipotente de a ratos, pero limitado, carente de recursos, y que se justifica;  con la furia de los 7 mares, pero inexplicablemente contenido.

La tibia esperanza: Forever.  No es muy novedosa, la verdad.  Mezcla de Highlander el Inmortal, con la tristemente cancelada John Doe, muchos toques del Sherlock Holmes de Robert Downey Jr, y con una interacción con su contraparte femenina que parece directamente sacada de la serie Castle, cuenta con un gran punto a favor que, quizás, nos salve la petisa de morir empantanada: Ioan Gruffud, el actor que, entre otros roles muy conocidos, interpretó al entrañable teniente Horatio Hornblower.  De todos modos me da un poco de miedo, culpa del “antagonista”… un hilo conductor como este llevó a John Doe a un final muy injusto.  Espero que no sea este el caso.  Veremos, dijo el ciego.

Dónde jugarán las niñas?

Lo bueno de deberle muchísimo dinero a muchísima gente… es el momento en que te das cuenta, después de desesperarte, llorar de rabia, perder noches de sueño, morder la almohada y angustiarte como un imbécil durante meses, de que en realidad el problema es de tus acreedores.

Es como tomarte una dosis masiva de Garompa 800, con recubrimiento de Dióxido de Chupa-Huevol-Sulfato.

Sacá número y sentate o ponete en la fila, chabón.

Bueno, Molotov no tiene nada que ver, pero me acordé de la tapa del disco.  Y como dijo Confucio: Mátate Teté, que te mates, Teté!; a lo que el Profeta contestó: Y qué, qué, qué quiere este hijo de puta?  Quiere llorar!  Quiere llorar!

 

Sobre el zen

Las tonterías que decimos son como espuma en el agua; las acciones son gotas de oro.

La Tierra Larga

Miraat az-zaman (*)

Leí el libro Las cruzadas vistas por los árabes, del autor Amin Maalouf, basado en los escritos y testimonios de los historiadores y cronistas árabes de la época.  Va desde el año 1096 al 1291; casi dos siglos de idas, venidas, acuerdos, traiciones, actos nobles y salvajes masacres.  Es un documento fascinante que echa luz sobre un período de la Historia raramente visitado en esta parte del mundo.

Vuelve a maravillarme lo aterradoramente cortas que son las distancias en Oriente Medio  y el Asia Menor, cosa que salta pronto a la vista del lector, pues los viajes de una ciudad a otra plaza fuerte que se desea sitiar insumen apenas unos pocos días o incluso horas.

Pero no es de distancias geográficas que quiero hablar, sino de un par de fragmentos que me llaman la atención especialmente, a raíz de la historia moderna y actual de esa parte del mundo, asolada frecuentemente por las guerras y las matanzas que no conducen a nada más que a otras guerras y matanzas.

En 1146, Zangi se ve obligado a volver a Edesa, ya que Jocelin ha urdido un complot para matar a la guarnición turca.  En cuanto regresa a la ciudad conquistada, el atabeg toma las riendas de la situación, ejecuta a los partidarios del antiguo conde y, para reforzar el partido antifranco en el seno de la población, instala en Edesa a trescientas familia judías con cuyo apoyo puede contar incondicionalmente.

El 2 de octubre de 1187, Saladino entra victorioso a  la Ciudad Santa.  Al tomar Jerusalén los musulmanes guiados por Saladino, los ricos se dedican a vender sus casas, sus comercios o sus muebles antes de exiliarse y los compradores suelen ser cristianos ortodoxos o jacobitas que piensan quedarse.  Después se venderán otros bienes a las familias judías que instalará Saladino en la Ciudad Santa.

Los contextos no importan mucho en estos casos; tanto Zangi como el más conocido Saladino, cada cual en su época han combatido tanto a los infieles invasores francos como a las interminables intrigas de sus propias cortes, y también han confiado a familias judías puestos de gran responsabilidad, haciéndolos notables en algunas ciudades claves, una de ellas nada menos que Jerusalem.

No hay odio. No hay persecución.

Ya puestos, tampoco hay demasiada religión, que las más de las veces se utiliza como pretexto y soflama.  Los intereses, miedos y ambiciones personales fructifican en extrañísimas alianzas y horrendas traiciones.  El fanatismo, sobre todo al principio, por parte de los invasores francos, no deja títere con cabeza, llegando a extremos en que se saquean iglesias cristianas asesinando y violando a todo el mundo con tal de obtener botín y el tributo de la sangre.

El mundo islámico, por su parte, a la llegada de los primeros invasores francos, está inmerso en eternas luchas intestinas. Un patriarca o monarca muere y las guerras de sucesión se desatan antes de que se enfríe el cuerpo.  Los sitios y conquistas de ciudades vecinas se suceden a ritmo escalofriante; en ocasiones, parecería que tan solo medie el tiempo en que demore el vencido en reconstruir las máquinas de asedio.  Oriente Medio estaba compuesto por una miríada de pequeños feudos y ciudades estado sin cohesión ninguna, guerreando continuamente entre sí.  Lo árabes, propiamente dichos, prácticamente no gobiernan, estando el poder detentado por turcos, persas, kurdos, armenios, árabes de facto, pero no de hecho.

Los árabes, salvo cuando fueron reunidos y guiados por algún par de caudillos puntuales (por ejemplo el citado Saladino), fueron incapaces de ofrecer un frente sólido ante el invasor.  Antes bien, los esfuerzos de los más bienintencionados de ellos estaban minados por adelantado por la desconfianza y el cálculo político de sus potenciales aliados, que en ocasiones desembocaba en alianzas con los invasores contra aquellos con quienes deberían haber peleado codo a codo.

Los francos encontraron en ese estado de cosas las condiciones ideales para llegar, conquistar, consolidarse y establecerse en vastas zonas y puntos estratégicos. Guiados por unos pocos líderes fuertes cuya sucesión no tuvo muchas dificultades ni tropiezos, presentaron un frente unido contra el que se estrellaron los débiles y fragmentados intentos musulmanes durante bastante más de 100 años.

En definitiva, todo se reduce a lo de siempre: oro y poder, disfrazado de bonitas palabras y con una gran y afilada espada para respaldarlas.

El libro es fantástico, pera deja un gusto especialmente amargo; en mil años no hemos aprendido nada… apenas hemos refinado los medios.  Las ambiciones son las mismas, el desprecio por el otro es el mismo, el odio irracional es el mismo, la excusas son las mismas.

Mil años!  Y estamos exactamente en el mismo lugar. En el mismo.

Los actores son distintos, pero el sentimiento que embarga a Oriente Medio es el de una continua cruzada en sus tierras.  Un sentimiento que paralizó el desarrollo y avance de una cultura que hasta el siglo IX fue un faro de conocimientos y ciencia para todo el mundo.  A este respecto, es particularmente interesante el epílogo del libro.

La diferencia entre ayer y hoy, es que los cruzados, en lugar de ser enviados y animados por un hijo de puta en Roma, ahora lo son por un hijo de puta en Washington.

(*) Miraat az-zaman, El espejo del tiempo, es el título de un libro de historia universal publicado por un orador y cronista damasceno llamado Sibt Ibn al-Yawzi, allá por el 1200 y pico.  Nada… me pareció una linda ironía.