Tesoro inalcanzable

De camino a la feria, a apenas una par de cuadras de distancia, paso frente a un patio enrejado, cerrado con cadena y candado, coronado por metros de concertina doble.

Gigante, exuberante, salvaje y sin control. Árboles, arbustos, matorrales de flores asilvestradas.  Bello.

Y allí, posada en la hojarasca, como uno de esos tesoros de fábula dejados a la vista para tentar al incauto, reluce una palta del tamaño de un melón.  Esmeralda inalcanzable.

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Día de feria…

Fiesta de sabores y colores.

Tiembla el wok!

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Cambio de paradigma

Hace unos días falleció John Hurt, el gran actor inglés.

Aproveché la ocasión para volver a ver la película 1984 donde interpeta al protagonista Winston Smith, quien decide enfrentar al Gran Hermano.

No fue hasta bastante rato después que me di cuenta de que años mas tarde interpretaría al Gran Líder Adam Sutler, en V de Vendetta. Un papel totalmente opuesto, llevado adelante con la misma convicción.

Yo qué sé.  Me llamó la atención, nada más.

 

Peliculeando en el 2017

Arranqué el 2017 con series y películas.  Una cosa atroz que literalmente destruyó mi promedio de lectura.

Sully: Peli.  Clint Eastwood dirigiendo a Tom Hanks.  Cuenta la historia del vuelo 1594. En 2009, y poco después de despegar, tuvo un encuentro con una bandada de pájaros que inutilizó sus motores obligando al piloto (Hanks) a amerizar de emergencia en el Río Hudson.  El nudo de la peli es que las investigaciones indicaban que el piloto podría haber llegado a un aeropuerto cercano, salvando al avión, y el chabón decía que no.  En fin, no leas la historia en Wikipedia, porque la peli la cuenta con pelos y señales, y si hacés una lectura previa no vas a disfrutar tanto la película.  Es una historia grosa, aunque la peli esté ahí-ahí.

Hacksaw Ridge: Peli.  Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, cuenta la historia de un médico de combate en la Batalla de Okinawa, que eligió ir al infierno de la guerra en el Pacífico siendo objetor de conciencia, es decir que no empuñaba armas: el tipo quería servir a su país, pero se negaba, se negó, a matar a nadie.  Un comentario muy acertado que vi en Facebook dice que Mel Gibson se las ingenió para hacer una película sin incluir un solo negro.  Bueno, es totalmente cierto, pero no es menos cierto que la recreación de la batalla para los pelos, y que la historia del chabón, que es real, es impresionante.  Es más, la película se queda cortísima a la hora de contar su odisea.

Arrival: Peli.  Ciencia ficción.  Basada en una historia corta de Ted Chiang llamada La historia de tu vida.  El libro de Chiang que recoge este cuento también se llama así, y es una de las cosas más raras y extravagantes que he leído en bastante tiempo.  Matemáticas y teorías del lenguaje.  No está mal.  Incluso tiene más sentido que la historia original.  Pero le falta… algo.  No sé qué, pero me deja la impresión de que una vueltita de tuerca le hubiera venido bien, en algún lugar cerca del final, de repente.

Ransom: Serie.  Yanki.  Pochoclera.  La típica de gente linda que resuelve crímenes (secuestros en este caso).  Bastante boluda. Más de lo mismo.  El punto más bajo hasta ahora.  Voy a darle tres o cuatro capítulos más, porque hay uno o dos personajes un poco interesantes.

This is us:  Serie.  Cada capítulo es, desde todo punto de vista, como una pequeña película perfecta.  Perfecta.  Bella.  Finalizando la primera temporada.

Taboo: Serie. Inglesa.  De BBC One.  Creada por Tom Hardy.  Mostrando a un oscuro, violento y un poco demente Tom Hardy en el Londres de principios del siglo XIX.  Mucha intensidad!  Y qué rara!  Y qué producción!  Me encanta Tom Hardy, así que no puedo ser objetivo.  Promediando la primera temporada.

Peaky Blinders: Serie. Más o menos como Boardwalk Empire, pero inglesa.  De BBC Two.  Bastante interesante, atrapante por momentos, con una photo muy lograda y una banda de sonido de puta madre. Aunque con algunas reservas en cuanto a argumento.  Acá también aparece Tom Hardy, en un secundario bastante salvaje.  Tres temporadas emitidas y otras dos confirmadas.

The night of:  Miniserie.  Yanki.  Con John Turturro.  Vi el largo primer capítulo, de casi una hora con veinte y no pude seguir.  Es angustiante posta.

Stranger Things: Serie. Por comenzar, con altas expectativas.  Allá voy, Wynona!

 

Géneros en la escritura

Cada tanto me pongo a rumiar sobre la escritura en estos tiempos, en particular en lo que se refiere a los géneros.

Las normas del español indican que se debe usar el plural masculino para referirse a situaciones genéricas o mixtas, por ejemplo, decir los alumnos (aunque el grupo al que se refiere esté formado por alumnos y alumnas, incluso si las alumnas son mayoría).  Esta situación molesta a las personas que militan por la igualdad de género, cosa que no puedo reprochar.

El problema es cómo lograr eso de una manera mínimamente elegante.

Algunas personas tratan de escribir prescindiendo de géneros.  Usando el ejemplo anterior, dirían el alumnado.  Este tipo de escritura puede ser todo un ejercicio de ingenio y habilidad, por lo que no se ve a menudo. Muchas personas suelen decantarse por la infame @, o por la equis, en el lugar de la vocal, mientras que un grupo especial de subnormales usa los plurales específicos a la vez (compañeros y compañeras, convenciones y convencionas, etc), lo que es un incordio, una molestia, una desprolijidad, oscurece los textos y viola el principio de economía todo a la vez.

Entonces, justo hoy, hace instantes nomás, en un chispazo de inspiración preclara, me surge una posible solución envuelta en una pregunta con moño y todo.

¿Por qué no rescatar un grafema (letra) del alfabeto latino, existente pero en desuso?  Específicamente la letra (ligadura) Æ o æ (en minúsculas).

Si, por ejemplo, se está hablando de los asistentes a un simposio de medicina, podemos usar doctores o doctoras, si estos asistentes son en su totalidad de un género determinado, o escribir doctoræs, si la asistencia es mixta.

Se podrían adaptar los términos a la escritura, que sería prácticamente transparente para el usuario, o la usuaria, o lxs usuarixs, o læs usariæs, con la ventaja de que esta ligadura sí tiene una pronunciación específica, cosa que no sucede con los tristes remedos de sustitutos que se pretenden imponer ahora.

Esta solución podrá debatirse en el caso de que se desee usar con las palabras terminadas en -nte.  En su momento creí que las terminaciones en ente correspondían al participio activo del verbo ser, pero eso ha sido refutado en varios sitios.  La mejor explicación la vi en este artículo, con varias notas bibliográficas, y que se justifica como sigue:

 Una vez expresado lo anterior, expondré que la terminación de adjetivos derivados de verbos son llamados comúnmente como participios de presente o participios activos. El sufijo se presenta en la forma –ante– cuando la base es un verbo de la conjugación en ar; en la forma ente o iente cuando la base es un verbo terminado en er o en ir. Significa: lo que hace la acción. Ejemplo: amante, principiante, ambulante, conducente, equivalente, permanente, complaciente, conveniente, concerniente. Cabe señalar que algunos de estos adjetivos se sustantivan de modo habitual; otros se han lexicalizado como nombres: presidente, asistente, sirviente. En algunos de estos casos se ha creado una forma femenina en –a (presidenta, princesa, etcétera).[2]

A título personal, la creación de una forma femenina para estas palabras que denotan acción, me parece un chijete.

En fin, no me parece tan mala idea.

No olviden que læ perræ es læ mejor amigæ del hombre… y la mujer.

El ridículo, esa herramienta

Ningún Dios o religión puede sobrevivir al ridículo. No hay iglesia política, ni nobleza, ni realeza, o cualquier otro fraude, que pueda enfrentarse al ridículo con justeza y vivir.

Mark Twain.

Harad

Siempre me pregunté qué habrá sido de los haradrim.

Fueron muchos los elementos de peso que cambiaron. Eliminado Sauron y la consecuente reducción de los espectros a meras sombras.  Gondor y Arnor restituidos en su poder y dignidad.  Umbar y sus corsarios diezmados. Quizá con el linaje de los númenóreanos renegados diluido y caído en desgracia.  Khand desprovisto de los variags, muertos en los Campos de Pelennor, lo mismo que las belicosas tribus del norte y el sur fueron desprovistas de sus guerreros.

¿Cómo ajustarse a la nueva realidad?  ¿Que tipo de cataclismo social puede haberse producido en esas regiones?  Dejados de lado por las expediciones civilizadoras de Númenor, primero.  Sometidos por los númenóreanos negros después, que los despreciaban y solo querían poder.  Constantemente en guerra entre sí por sepa el MEV qué agravios.  Vecinos del Khand, no menos beligerante que ellos mismos.  Luego sometidos, aún más si cabe, por los Reyes Brujos y los primeros Anillos, en la Segunda Edad.

Siglos y milenios de esclavitud y miedo, violencia y guerra, oscuridad y odio.  Y de un día para el otro, literalmente de un día para el otro, eso desaparece.  Todo de golpe. Quienes los subyugaban desaparecen en un parpadeo.  Y los destinatarios de su odio feroz, los señores de Gondor, convertidos en magnánimos vencedores.  Y sin siquiera los recursos humanos para proseguir sus rencillas.

Debe haber sido terrible. Terrible pérdida. Terrible desamparo. Terrible miedo. Terrible incertidumbre. Una mezcla a partes iguales de alivio y pavor.  ¿Qué hacer? ¿Dónde ir? ¿Cómo seguir? ¿Quedaría el deseo de venganza, perduraría el odio, una vez deshecho el embrujo del Ojo?

¿Se habrán reunido? ¿Habrán avanzado? ¿Se disolverían en las arenas del tiempo, olvidados, paralizados por la enormidad de lo sucedido y perdido todo propósito?

¿Qué habrá sido de los haradrim?

¿Y del Pompa Borges?