Noticias desde el Reino /008

Contacto con el SiNaE en Uruguay

Por dudas o síntomas, si no podés contactar con un médico que vaya a tu domicilio, tenés estas opciones para comunicarte con el Sistema Nacional de Emergencias.

Recordá llamar por teléfono antes de ir directamente a un centro de salud.

Desayuno de campeones

Ayer, poco después de las 7 de la mañana, llegó a mi puerta Alejandra, la calandria. El pajarraco, no pajarillo, tampoco pájaro, porque todas las calandrias son cabronas, suele aparecerse tres o cuatro veces por semana mientras desayuno y aireo la casa con las cortinas descorridas y la puerta abierta.

Generalmente inspecciona atentamente el límite entre la angosta vereda perimetral y el inicio del pasto del patio y cada tanto mira para adentro de la casa, no sé si para saludar o si pispea por si hay algo interesante para comer. Ayer, ni bien llegó se zambulló entre los pastos sin dudar de los que emergió con una lombriz gorda y larga, suculenta. Caminó dos o tres pasos bamboleantes hasta la vereda donde depositó el bicho. Miró parsimoniosamente en mi dirección, como diciéndome “no tengo tostadas con manteca, pero también me revuelvo”. Bajó la cabeza hacia su desayuno, la tomó con la punta del pico y la sacudió como una demente de un lado a otro durante unos segundos. Volvió a mirarme mientras la lombriz se retorcía a sus pies y repitió la maniobra 4 o 5 veces, hasta que la lombriz dejó de moverse. Finalmente formó con ella dos prolijas lazadas, la aprisionó en la parte central del pico y se fue, presumiblemente a desayunar tranquila en su casa.

Lombriz tiernizada arrollada y café con leche, desayuno de campeones.

Comerciante se nace, no se hace

En un impulso, volviendo a la oficina de hacer trámites, pasé por un spiedo y compré un pollo. Estaba un chabón y un pibito, su hijo, de no más de 9 años.

El chabón me entrega el pollo (recién sacado del spiedo). El pibito me cobra, haciendo el cálculo del vuelto en la cabeza, y cuando me estaba por ir me ataja:

— ¡Hey, señor! ¿Le puedo hacer una pregunta?
— Sí, claro.
—¿Usted lo conoce a él? — pregunta e indica girando la cabeza y apuntando al chabón con la pera sin perder el contacto visual conmigo.
—No, la verdad que no. ¿Por qué?
—Bueno, entonces va a precisar un teléfono para llamarnos y encargar más pollos, así que llévese esto —me dice sonriente alcanzándome una tarjeta con los números de teléfono del local.

Qué pendejo crack, por el MEV! Un as en todo el sentido de la palabra.

Como bonus, puse el pollo en la mochila y ahora están todos en la oficina babeando con el olor de pollo asado recién hecho.

Y ya. Me voy que se me enfría. Hacía años que no compraba spiedo, así que luego te cuento.

Flashes de realidad /13

mepr Hola. Hace días (meses) que 42 viene tan lento. Creo que estoy sufriendo un grave caso de “estancamiento”, no solo aquí, sino en la vida en general, lo que repercute aquí.

mdu1 A veces pienso en “La Guerra de los Mundos”. En cómo esa raza, bastante feúcha y bastante belicosa descrita por H. G. Wells, con tecnología ferozmente superior y sin ninguna explicación, nos barrió de un plumazo solo para ser derrotada sin contemplaciones por nuestros microorganismos.

mdu2 El recrudecimiento de la pandemia me da ideas raras. ¿Por qué los marcianos se infectaron con nuestros microorganismos y murieron como se merecían a causa de ellos, pero a nosotros no nos pasó nada con los suyos? ¿Su atmósfera era estéril? ¿Tan blanditos iban a ser? Es como si Colón se hubiese apestado de muerte nada más pisar las costas de América. Eso habría sido genial, la verdad.

jer0 Miré el pequeño documental Los Secretos de la Tumba de Saqqara, en Netflix. Qué lindo es. Emocionante por momentos. No tanto por las reliquias, sino por la gente que se muestra, sus expresiones. Su excitación ante el descubrimiento de algo inédito, completamente nuevo. Es maravilloso.

jer1 ¿Sabías que como parte de los requisitos para llegar de esta vida a la siguiente los antiguos egipcios creían que antes que nada debían pasar por un juicio? Debían declarar, entre otras cosas, que no habían matado, mentido, ni robado durante su vida. Debían declarar delante de 42 jueces. Luego Osiris pesaba su corazón, y si este era más pesado que una pluma, cagaba. Así que ya sabés: si querés acá te juzgamos sin cargo, pero no te sacamos el corazón ni nada.

jer2 Los restos en Saqqara datan de hasta 1300 años ANTES DE CRISTO. Y cuando abren las tumbas, se encuentran con grabados y pinturas con los pigmentos intactos, nítidos y vibrantes. Qué perfección. Es arrolladora. Una momia, aparentemente de un gato, datada en el año 600 AC, tenía la cabeza envuelta con los rasgos dibujados. PERFECTAMENTE dibujados. Es asombroso. Acá te dan una factura y a los 3 meses está borrada.

eptf Cuando nuestra especie finalmente desaparezca no dejaremos nada como testimonio. Nuestros restos y legados serán iguales de fugaces que nuestros pasos por la superficie de este plantea.

mdnt Empecé a leer Las Mujeres de Nueva Troya, la última novela de Gabriel Sosa. Luego te lo comento más en profundidad, pero Gustavo Larrobla no decepciona. Es un cínico, pero no es mal tipo. Yo creo que solo está muy, muy hinchado de los güevos.

Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky /67

Martes. Horas de la mañana. Calle.

Voy a la oficina de un cliente a cobrar una cuenta. A la entrada hay un cartel bien ostentoso:

USO DE TAPABOCA OBLIGATORIO

Justo antes de entrar está el dispensador (totalmente automático) de alcohol en gel. Odio los alcoholes en gel berretas que te dejan las manos pringadas y pringosas como si te hubiese eyaculado un elefante encima. El cartelito sobre el dispensador (totalmente automático) de alcohol en gel reza:

POR FAVOR SANITICE SUS MANOS ANTES DE ENTRAR.

Me coloco el tapabocas, sanitizo mis manos con ese gel elefantino y entro. Me recibe Adalberto Guarracio (nombre totalmente ficticio) con toda amabilidad. Adalberto, a quien conozco de años, es un tipo grandote y desmañado, practica Reiki y Biocodificación y siempre te habla preocupado del bienestar de los demás.

Adalberto no está usando tapabocas.

Adalberto agarra la plata con la mano izquierda, se ESCUPE los rechonchos dedos de la mano derecha para pasar los billetes con facilidad y procede a contar el dinero antes de entregármelo.

Adalberto, sos un chancho de mierda, le digo con toda la onda, ¡cómo te vas a escupir los dedos, guarro! ¿Y el alcohol?

Ah, me responde, eso es para que USTEDES no nos contagien a NOSOTROS. Además, no tengo almohadilla.

¡Adalberto, contaste cuatro billetes, la puta madre! El tipo muestra una uruguayez tan extrema y perfecta que duele.

Como solemos hablar con el mécánico, el uruguayo solo se esfuerza a la hora de hacer gala y enorgullecerse de su atraso mental y de su idiosincracia gris, perezosa y egoísta.

Una extinción en masa sería de agradecer. Algo rápido y misericordioso, por favor, aunque no lo merezcamos.

Tempus fugit /03

Esta temporada ando fascinado por el tiempo y los sueños. Me fascina la manera en que percibo el primero mientras estoy en lo segundo.

Al soñar, la acción, aunque inconexa, parece transcurrir en un tiempo normal. Sin embargo, cuando suena el despertador y estoy en medio de un sueño la duración de este parece condensarse. Se da una especie de ambivalencia. Cuando recién despierto, por largo que me haya parecido el sueño, lo tengo en la cabeza casi como algo instanáneo. No como una secuencia de eventos, sino como un segundo al que se le superponen inmumerables capas que comparten ese segundo. Supongo que es por eso por lo que habitualmente al poco tiempo solo recuerdo solo algún pequeño fragmento aislado.

Algo diferente sucede cuando pospongo una alarma (invento infernal). Pego el manotazo y cuento con otros 10 minutos. Si hay suerte y puedo retomar el sueño esos 10 minutos parecen pasar a una velocidad infinita. Como si este nuevo sueño en lugar de condensarse, se estirara. Al posponer una alarma el tiempo pasa más lentamente en la cabeza y al despertar nuevamente no puedo evitar preguntarme cada vez cómo es que ya pasaron 10 minutos si acabo de cerrar los ojos.

Pildoritas de sabor

O cuadraditos. O la forma que quieras.

Cuando prendas el horno para hacer algo, agarrá un par de berenjenas, las envolvés en papel aluminio y las hacés asadas (unos 40 minutos, más o menos, a 180 o 200 °C).

Una vez prontas las berenjenas asadas, sacás la pulpa que es casi como una crema y armás una base de baba ganush: un chorro de jugo de limón, un poco de aceite de oliva, uno o dos dientes de ajo, comino en polvo y sal. Procesás todo, lo ponés en un plato llano o una cubitera (solo llena hasta la mitad, para que quede un trozo delgado) y lo llevás al freezer. Si usás un plato, a la media hora de estar en el frío lo sacás y marcás cuadraditos de 3 x 3 cm con una espátula y lo volvés al freezer.

Y ya está. Cuando vayas a hacer un salteado de verduras, un arroz o alguna carne en wok, plancha o sartén, al final de la cocción sacás una o dos de las pequeñas porciones de berenjenas del freezer y la mandás entre los demás ingredientes, removiendo con brío (el brío es importante y no debe confundirse con frío, aunque lo primero ayuda a combatir lo segundo). El aceite de oliva va a lubricar todo para que no se queme y a medida que se vaya descongelando va a ir recubriendo el resto.

Un toque diferente para tus platos y una forma sencilla y práctica de consumir esta solanácea tan injustamente menospreciada.