Activen!

Quiéranse, loco!

No a lo estúpido y sin un criterio.  No a la Humanidad.  No a cualquiera que se te plante delante.  Eso sería ideal, pero es un laburo.  La parte del amor fraterno y al prójimo está más allá de mi alcance; no lo concibo por una cuestión de escalas, o de realidad.

Uno puede ser amable con un desconocido.  Puede no desearle mal y tener buena voluntad, pero de ahí a amarlo, a Juan Desconocido…  A mí no me sale, no sabría ni cómo empezar.  Pero no importa.

Ustedes, quiéranse.  En nuestra escala finita y limitada, quiéranse.  A tus viejos, a tu hermana y hermano, a los primos y tías,  y a tus hijos, y a tu pareja y tus amigos y tus mascotas.  Y a la flaquita del bar que no te da bola, y que tampoco te interesa, pero es linda persona y te sirve todos los días.  Y al cajero donde pagás las facturas desde hace años y con quien tenés esos momentos cómplices.

Quiéranse.  Abrácense.  Acaríciense.  Bésense.  Dénse una palmada en la espalda, o un apretón de ánimo en un brazo.  A la flaquita del bar igual no tanto, porque a lo mejor no te entiende y te manda sopre… un criterio, vamos. Pero si lo sienten, díganlo.  Díganlo todos los días.  Siéntanse, la puta madre.  Siéntanse!  Sean amables.  Ténganse un poco de paciencia.  Aunque se puteen día por medio, vean más allá de la pelea puntual y recuerden que se quieren.  Larguen un poco el celular y las redes y mírense.  Mírense a los ojos y veánse!  Júntense a compartir una charla, una comida, un mate, y sírvanse unos a otros.  Ayúdense.  Un “cuidate”, un “gracias”, un “manejá con cuidado”, una sonrisa, es tan efectivo como un “te quiero”.

No den las cosas por sentadas, porque eso es una estupidez, una cobardía, un desperdicio.  ¿No se dan cuenta?  Es lo único que tenemos y lo único que va a quedar cuando no estemos.

Tus afectos tienen que ser tu peña.  Donde se estrelle toda la mierda que el mundo quiera tirarte encima.  Donde se frene el dolor de la muerte.  Ellos y vos tienen que ser monolíticos.  Impenetrables a todo mal.  Porque es todo lo que hay.

Y por lo que más quieran, no se peleen con sus hermanos.  No hay una sola razón valedera para pelearse con tu hermana o tu hermano.  No hay orgullo que valga, ni razón, ni motivo por el que puedan alejarse.  Y si están peleados, reconcíliense.  Acerquen sus posturas, olviden toda altivez, busquen el camino del medio.  Con tus hermanos no te podés pelear.  Axioma.  Punto.

En serio, no sean imbéciles.

El nuevo Nuevo Testamento

Dios vive en Bruselas (esto es nuevo), es un imbécil (ya lo sabíamos) y siempre hay un Kevin (lo sospechábamos).

Quiero ver esta peli.

No son pasas lo que quiere el corazón

El tendero señaló a su hijo y le dijo al hombre:
Mandsanas —dijo el tendero—, narranjas, chocolatinas y plátanos, pero no galietas. Éste es mi hijo. Tiene tres años. No está enfermo. Quierre muchas codsas. Yo no sé qué quierre. Nadie sabe lo que quierre. Simplemente quierre. Mirra a Dios y didse: dame esto, dame aquello, pero nunca está satisfecho. Siempre quierre más. Nunca está contento. Y el pobre Dios no tiene nada parra una tristedsa así. Nos lo da todo: el mundo, la luz del sol, la madre, el padre, el hermano, la hermana, los tíos, los primos, la cadsa, la granja, la codsina, la medsa, la cama… El pobre Dios lo da todo, perro nadie está feliz. Todo el mundo es como edse niño enfermo de gripe. Todo el mundo me pide galietas, y con padsas dentro. —El tendero se interrumpió un momento para suspirar profundamente. Cuando soltó el aire, dijo al cliente en voz muy alta—: No hay galietas con padsas dentro.

El sábado fui hasta la tienda de comida armenia de la esquina. Allí me atendió una muchacha muy macanuda, esposa del dueño de ascendencia armenia. En las paredes, un texto impresionante le decía al lector, que no podrían con Armenia. Que a pesar de los intentos del mundo y la Historia por vencerlos y aniquilarlos, allí donde se encontraran dos armenios, la cultura sería reconstruida.
El poema se llama “Armenia” y su autor es William Saroyan.  Quién es, o fue, Saroyan, le pregunto, intrigado por la fuerza y sencillez de las letras.  Es un autor armenio que creció y vivió en Estados Unidos, no es muy conocido, pero sí muy bueno.

Así que una de las primeras cosas que hice luego de volver a casa y comerme los ricos lehmeyunes, fue buscar algo de William Saroyan; y encontré un libro llamado “La comedia humana”.  Basada en los Estados Unidos de la Segunda Guerra mundial, esta novela muestra la vida vista desde los ojos de un par de niños que viven en un pequeño pueblo de California: Homero, de 14 años que va a la escuela y luego trabaja como mensajero para el telégrafo y su hermano Ulysses, de 4 años, lleno de una curiosidad maravillosa e inagotable.

Escrita en un lenguaje directo, sencillo y sin pretensiones, la belleza de la historia es abrumadora.  En ella encontramos unos colores brillantes, unas imágenes tibias como un sueño de la infancia y un candor como no he visto desde el Cándido de Voltaire, pero mejor, porque no hay sátira, pesimismo, o ironía.  O tal vez la haya, pero sutil al extremo.  Es como una filigrana de cristal, preservada en el tiempo.

Ulysses nos captura desde su visión, con su percepción del mundo y sus interrogantes, a cada paso haciendo un descubrimiento más portentoso que el anterior.  Homero, por otra parte, se va abriendo al mundo adulto y sus complejidades, los miedos y las angustias.  Como mensajero del telégrafo en tiempos de guerra, le toca llevar las noticias de las muertes en el campo de batalla a los familiares, y eso lo cambia en un nivel profundo.

Todas estas estampas están permeadas de las realidades de la época, varias de las cuales aún están vigentes.

—El mundo se ha vuelto loco —dijo—. Solamente en Rusia, muy cerca de nuestra tierra, nuestro hermoso y pequeño país, millones de personas, millones de niños pasan hambre todos los días. Pasan frío, viven de forma patética, descalzos. Van por ahí, sin un sitio para dormir. Rezando por un trozo de pan seco, por un sitio donde acostarse para descansar, por una noche de sueño tranquilo. ¿Y nosotros qué? ¿Qué hacemos nosotros? Aquí estamos en Ithaca, California, en este país maravilloso, América. ¿Y qué hacemos? Llevamos ropa buena. Nos ponemos zapatos buenos todos los días cuando nos levantamos de la cama. Caminamos por la calle sin que venga nadie armado ni nadie se dedique a quemar nuestras casas ni a asesinar a nuestros hijos, a nuestros hermanos ni a nuestros padres. Vamos de excursión al campo en automóvil. Comemos la mejor comida. Todas las noches nos vamos a la cama y dormimos, ¿y cómo nos sentimos? Descontentos. A pesar de todo estamos descontentos —el tendero le gritó aquella asombrosa verdad a su hijo, lleno de un amor terrible hacia el niño—. Manzanas —dijo—, naranjas, chocolatinas, plátanos… Por el amor de Dios, hijo, ¡no hagas eso! Aunque yo lo haga, tú eres mi hijo y por tanto eres mejor que yo y no tienes que hacerlo. ¡Sé feliz! ¡Sé feliz!

Es un libro de tiempos de guerra, pero de ella, el odio y la estupidez, se habla tangencialmente, como pidiendo disculpas por meter justo ese tema entre lo importante. Hasta la muerte, esa perra inevitable, aparece envuelta en otra cosa, más liviana, amarga y dulce a la vez.

Es, en definitiva, un libro precioso.

Propaganda contextual

La publicidad sensible al contexto es tremenda

el-contexto

Pero le pega bastante, no?

la-propaganda

Marihuanas superpoderosas y orgasmos

Un fragmento de un show de Louis CK.

Sigamos hablando de pan

El pan!  El pan!  Esta historia podría llamarse En Búsqueda De La Baguette Perfecta.  Cuando te ponés a hacer pan, te vas.  Es un escape casi tan efectivo como tomarse un cohete a Marte.  Te vas del mundo.  O mejor dicho, tu mundo queda circunscrito al pan.

Hoy probé un nuevo método.  No lleva esfuerzo.  No lleva amasado, no de la manera convencional, al menos.  No lleva implementos mecánicos de ningún tipo, salvo el horno.  Lo que sí lleva, es tiempo.  Mucho tiempo en realidad, razón por la cual, probablemente, y sobre todo si estás en Uruguay, no vayas a encontrar algo parecido en ningún lugar habitual; calculo que debe ser complicado implementar un procedimiento industrial para esta maravilla.

En cierto modo hay una autolisis involucrada, ya que usa muchísima agua (un 80% del peso de harina) y al ser tan largo el tiempo de elaboración, la hidratación es completa.  Sin embargo, a diferenca de la autolisis “pura”, aquí se mezclan todos los ingredientes desde el principio.  El agua debe estar bastante fría (13º C), para que la actividad de la levadura no comience en el acto.

Seis horas para el primer kilo de harina (es lo que admite mi horno de una sola vez).  Si empezás a elaborar a las 6 de la mañana, vas a almorzar con pan humeante.  Lo bueno es que es relativamente fácil de escalar, ya que el proceso se divide en etapas de 20 minutos… muchas etapas.  En cada etapa tenés que hacer un pequeño trabajo sobre la masa, de no más de un minuto, así que perfectamente se puede compaginar con otras actividades de la casa o de la cocina, y a la vez, pasada la segunda etapa, podés comenzar con una nueva tanda.  Así que teóricamente, pasadas las primeras seis horas, si le ponés ganas sacás un kilo y medio de pan cada 40 minutos.

El resultado vale la pena.

photo_20161114_125148

photo_20161114_125158      photo_20161114_125240

Es liviano como la espuma, dorado, con una miga abierta increíblemente tierna y fragante, y con unos “ojos” más grandes que los de Bambi.  Al no tener mecanizado y gracias a la gentil manipulación de la masa, la red de gluten se forma perfectamente y a la vez es delicada.  Tan delicada como el ala de una mariposa.

photo_20161114_130612

Otra que Bambi… burbujas dentro de burbujas.  Tiene más ojos que Blinky, el pescadito de Los Simpson!

photo_20161114_130637

photo_20161114_133710   photo_20161114_130707

Sigo teniendo cosas por mejorar. Entre otras, puedo comentarte que los cortes antes de meter al horno son muy importantes, pero la masa es delicada y me di cuenta tarde de que el filo de mi hojilla no estaba a la altura del desafío.  Iba a rasgar la masa con riesgo de que se desinflara, así que salió sin tajos.   Lo otro es el vapor.  Necesito más vapor.  La vez anterior me pasé de vapor y quedó una corteza adecuada en grosor, pero con cierta “tenacidad”, media chiclosa.  Ahora me quedé corto y la corteza, aunque perfectamente quebradiza, quedó demasiado delgada.

Antes de meter al horno, rocío las piezas con un pequeño pulverizador.  Probablemente, a los 30 segundos de metidos al horno deba darles otra rociada.

Me llama mucho la atención la cantidad de agua que se usa en estos tipos de pan.  La proporción de la baguette tradicional es 60-2-2.  Es decir, que por cada kilo de harina, se usan 600 cc de agua, 20g de sal y 20g de levadura.  Este método es 80-2-2.  Y en Uruguay, la proporción es 50-2-4, aproximadamente.  Masas más sostenidas y fáciles de manipular, y con un reventón de levadura que acorta los tiempos de elaboración.  Sin embargo, el producto final sufre.  Hay panes, que más que pan parecen atentados terroristas.

Y no nos olvidemos del porno.  El porno con este pan, es muy importante: panceta crujiente, queso fresco cremoso, a la plancha, morrón fresco y un poco de manteca.  Tomá, macrobiótica!

photo_20161114_131409

El problema es cuando terminás.  Cuando apagás el horno y el pan está listo y ya lo probaste.  Cuando mirás el reloj de reojo y te das cuenta de que te están esperando en la oficina y que no te quedan escusas.  Te sentís posta vacío.

Lo triste es que voy a tener que esperar antes de seguir haciendo… se me llenó un poco el freezer.  Va a tener que caer alguna amistá para degustar el invento.

El método lo saqué de acá, y funciona de maravillas:

Viste qué lindo?  Un tip: antes de tocar la masa, mojate las manos.  La masa pegajosa no se pega a las manos mojadas.  De nada.

Ya. Cocina con alegría y buen provecho!

Oda a tiempos mejores

Oh, Primavera!  Cuándo te has de aposentar?
Parece, al calor diurno, que en algún lado has de estar
Y sin embargo, en las noches haces helar.

Oh, Primavera!  Loca, qué esperás para llegar?
No te das cuenta de que el acolchado no quiero necesitar?
Tomarlo y llevarlo a lavar y doblar, para luego guardar?

Oh, Primavera! No querrás dejarlo descansar?
Por qué eres tan indiferente? Al final te hacés desear
Te aprecio con gran afecto, pero a ratos me hacés calentar

Oh, Primavera!  De mi corazón el anhelo te voy a contar
No son playas doradas acariciadas por el mar
Para eso a Verano es a quien debería rogar

Oh, Primavera!  Pero de Verano no deseo hablar
El chabón es duro, inclemente, casi criminal
Incluso a sus adeptos parece aplastar!

Oh, Primavera!  A Verano no se lo puede amar!
Pero eres tú quien lo ha de preparar
Cómo llegará, si todo lo que haces es demorar?

Oh, Primavera!  No te da vergüenza tu accionar?
No sabes lo que sufriremos con Verano sin atemperar?
Acaso en tu veleidad, sin transición lo dejarás pisar?

Oh, Primavera! Esto así no se puede aguantar!
Por eso mi corazón por tí nunca ha de cantar
Todo lo que quiere es ver a Otoño apare…cer

Oh, Primavera!  Otoño te ha de vencer!
A vos y al coso de Verano! Las tripas les va a retorcer!
Y quien no quiera usar acolchado, pronto mudará su parecer!

Oh, Primavera!  Veré tu retirada con placer!
Y cuando ya no estés, será que hay menos por recorrer
Decile a Verano que venga! Que el upite le vamu’ hacer!